Niños y adolescentes están expuestos a ser víctimas de abusos y de peligros en internet
A finales de septiembre del año pasado en Nápoles, Italia, un niño de 11 años se había quitado la vida lanzándose al vacío desde un piso 10, había dejado una críptica despedida a sus padres en la que hablaba de un hombre de la capucha y no tenía más tiempo.
La trágica muerte fue reseñada por la prensa italiana, en el diario la Reppublica, se señala por primera vez la posibilidad de que la muerte esté vinculada con un siniestro personaje de las redes conocido como Jonathan Galindo y se presume que habría incitado al pequeño italiano a lanzarse al vacío. La mesa estaba servida y la noticia se regaba como pólvora encendida por Internet

Cada cierto tiempo surgen en las redes “monstruos” que proponen a niños y adolescentes una serie de retos que culminan con quitarse la vida. Estos monstruos, llámense la Ballena Azul, Momo o Jonathan Galindo, dominan las noticias de Internet y las conversaciones en las redes sociales.
Fernando Pereira, coordinador de Cecodap, advierte que al replicar informaciones sobre estos “villanos, sin mayores análisis e investigaciones se impulsa el mito hasta agotarlo, con el daño colateral de que el lector fue insensibilizado sobre los riesgos que se esconden en internet y millones de niños y jóvenes continúan expuestos al peligro por falta de supervisión”.
Muchos de los peligros no son tan lejanos, los más graves son cercanos a los niños, en Internet redes sociales y redes de mensajería no están esos siniestros personajes, se trata de círculos cercanos a los niños y adolescentes a veces el monstruo lo constituye su grupo de amigos.
Solos en la redoma de Petare
Pereira destaca que la exposición del niño a Internet debe ser tratada de igual manera que con la calle, “es necesario educarlos para vivir en el mundo virtual”.
“Nosotros cuidamos a los chamos cuando los llevamos a la calle, los educamos sobre cómo cruzar, a no hablar ni recibir regalos de extraños, extremamos cuidado, pero no hacemos lo mismo con Internet, es como si por primera vez saliéramos con nuestros hijos a la calle y los dejáramos solos en la redoma de Petare”.
Al no estar preparados, los niños quedan expuestos a los peligros que están en su propio entorno y a peligros externos a pedófilos, delincuentes, gente que se hace pasar por niños o muchachos, prácticamente están a su suerte.
Bulos o peligros escondidos
En relación al tema de los “monstruos de las redes sociales”, la ballena azul, el momo, Jonathan Galindo, sobre si realmente existen o se es una especie de falsa a alarma, Pereira indica “tenemos varias sospechas, a nosotros nos llega permanentemente información de gente preocupada, y tratamos de investigar, no los difundimos porque nos parece que de algunas manera es alimentar ese morbo y esa promoción que no es positiva en la medida en que no nos invita a actuar”.
Cuando se ha viralizado nosotros hablamos de esos fenómenos, creemos que lo fundamental es hablar con nuestros hijos comunicarnos con ellos, que les preguntemos, porque la mayoría de los chamos ha estado expuesto a abuso en su recorrido por las redes sociales.
“Es necesario, prepararlos para el mundo virtual de la misma manera que lo hacemos para el mundo real educarlos, enseñarles cómo y en quién confiar y en quienes no”.
Comunicación la herramienta ante el peligro
La psicóloga Katty Correa acota que hoy en día los niños están expuestos desde edades más tempranas a material que antes no les llegaba, además que están en competencia para ser aprobados, a tener likes a ganar seguidores, ya no es sólo tener amigos sino que deben tener seguidores.
“Estar sometido permanentemente a un proceso de aprobación implica grandes niveles de ansiedad, de preocupación ante el incumplimiento de las expectativas del grupo al que pertenece, o al que quiere pertenecer y ante esa presión y la necesidad de ser aprobado, participará en todo tipo de retos, así sean los más peligrosos”.
“La mera exposición a las redes sociales durante el proceso en el que se va configurando la identidad incorpora nuevos elementos de estrés que deben ser tomados en cuenta”.
En este sentido recomienda a los padres y representantes la comunicación constante como una herramienta para conocer al niño o joven y su universo, “cualquier cambio en la actitud, ansiedad, depresión, caída de la autoestima podrá ser evidenciado, analizado y atendido”.
Acota que aun cuando la responsabilidad inicial es de la familia, “debe haber una participación de la sociedad para enfrentar los peligros de la exposición prolongada a las redes sociales y a internet, tal como ocurre con los cigarrillos o el alcohol, debe advertirse sobre los riesgos”.
Finalmente recomienda no dejar cosas que les preocupen como privadas, en muchos colegios hay chats que pueden ser canales de alerta, “si sienten preocupación por conductas, el hecho de compartir experiencias puede ayudar a identificar y a atender situaciones colectivas”.
Carlos J. D’Hoy M.

