En menos de una semana se ha reportado la muerte de al menos dos reclusos debido a tuberculosis
Este mes se cumple un año desde que el presidente Nicolás Maduro, decretó la llamada Revolución Judicial que tenía el objetivo de descongestionar los Centros de Detención Preventiva (CDP) de las policías municipales, regionales, nacionales y militares en un lapso de seis meses y mejorar las condiciones de los calabozos.
A pesar de las buenas intenciones del proceso gubernamental, a finales del año pasado habían muerto al menos 123 reclusos detenidos en 302 CDP, según un informe de la organización no gubernamental Una Ventana a la Libertad (UVL), de este total de fallecidos, el 78% murió por razones de salud.
Dos muertes en menos de una semana
En menos de 24 horas, dos nuevas muertes de reclusos fueron reportadas en la morgue de Bello Monte, centro al que acudieron los familiares para realizar los trámites para darle sepultura a sus parientes.
El primer caso fue reportado el pasado lunes 20 de junio, cuando familiares de José Ramón Rodríguez Maray acudieron a retirar su cadáver. El joven contagió de tuberculosis mientras permanecía detenido en los calabozos de la subdelegación de El Paraíso del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, donde pasó 10 meses preso, tras haber sido capturado durante una redada practicada en la Cota 905.
El cadáver de Rodríguez Maray fue trasladado al hospital de El Algodonal el 10 de junio, luego de que su salud se deteriorara por la enfermedad que contrajo en el centro policial: Fue trasladado porque no comía y no podía trasladarse por sus propios medios, dijo su padrastro Adolfo Marcano.
Este martes familiares de Efraín Martínez, otro hombre que se encontraba detenido en los calabozos de la Zona 7 de la Policía Nacional Bolivariana de Boleíta, denunciaron su deceso en las instalaciones del Hospital Domingo Luciani de El Llanito, como consecuencia de haber contraído tuberculosis y no haber recibido atención oportuna.
Efraín Martínez, de 60 años de edad, murió a las 1:00 am del domingo tras permanecer detenido por un caso de presunta violencia doméstica desde diciembre pasado. Hace un mes sus hijos comenzaron a notar que se encontraba en malas condiciones, había perdido peso, tenía fiebre y dolores de cabeza.
“Aunque se emitieron órdenes desde los tribunales para su traslado a un centro de salud, los agentes de la PNB se negaron alegando que no contaban con vehículos para llevarlo, al final a mi padre lo llevaron al Luciani, ya cuando sabían que se iba a morir”, manifestó Junior Martínez.
Presos, hambrientos y enfermos
El último informe presentado en abril de este año, UVL señala que la desnutrición y las enfermedades atentan contra la salud de la población reclusa. “Entre octubre de 2021 y marzo de 2022, murieron al menos 18 privados de libertad en las comisarías de Caracas, Aragua, Carabobo, Miranda, Nueva Esparta, Vargas y Zulia.
Del 8.266 reclusos distribuidos en 151 Centros de Detención Preventiva se contabilizaron 554 casos de desnutrición (6,7 %), 207 de tuberculosis (2,5 %), 45 con Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) (0,6 %) y 24 con Covid-19 (0,3 %).
En su último informe, la organización civil indicó que “la desnutrición y las enfermedades infecto-contagiosas, como la tuberculosis y el VIH, siguen siendo los principales problemas en estos centros, producto del hacinamiento”.

