Ricardo Arturo Marcano, músico venezolano de 34 años y radicado desde hace seis años en Guayaquil, Ecuador, falleció el pasado 19 de junio en un accidente de tránsito, en la frontera entre México y Estados Unidos.
El percusionista de la orquesta La Guayaka perseguía «el sueño americano», detalló al medio ecuatoriano Extra su amigo McBrian Ramírez, cantante.
Marcano se radicó en Guayaquil hace seis años junto con su esposa María Gabriela Granados y allí nació su hija Erika hace cinco años.
“Juntos fundamos la orquesta La Guayaka y aunque empezamos a realizar presentaciones, a inicios de mayo decidió ir a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades”, aseguró Ramírez., quien explicó que Marcano emprendió el viaje «lleno de sueños»
Ramírez, intérprete de temas de Héctor Lavoe, organiza un evento para recaudar fondos para llevar a Guayaquil el cadáver del músico venezolano y evitar que sea enterrado en una fosa común en México.
El festival será este domingo 26 de junio en Guayaquil.
Periplo fatídico
Viajó por tierra desde Ecuador hasta Panamá, y de allí a México, Cuando se dirigía a la frontera estadounidense, el carro en el que se transportaba fue impactado por otro vehículo, muriendo de inmediato, explicó Ramírez.
El diario mexicano Vanguardia informó que el accidente ocurrió a las 5:00 am del domingo 19 de junio, en la vía Saltillo-Monclova. Según testigos citados por Vanguardia, «un automóvil Aveo, en el que fueron encontradas botellas de cerveza, impactó de frente a la furgoneta en la que iba Marcano junto a otros ocho inmigrantes venezolanos».
El choque se produjo cuando el conductor del Aveo, que circulaba a alta velocidad, intentó evadir a una liebre que cruzaba la vía. Murieron el músico venezolano y el conductor responsable del choque, publicó el diario mexicano.
«No pudo cumplir el sueño americano, es triste, es muy triste por su niña», señalaron Carlos, José y Erick, tres migrantes venezolanos que viajaron junto a Ricardo Arturo por 34 días. Lo conocieron en la Selva del Darién, que separa a Colombia y Panamá, donde sufrió un ataque de pánico. Lo ayudaron a calmarse y siguieron juntos el camino hasta el fatídico accidente, reseñó el periódico mexicano La Voz.
«Ahí lo conocí, entró en pánico y yo le decía, ¿Algo que te motive para salir?, él me dijo mi hija y yo bueno vamos por tu hija, hazlo por tu hija, hasta que logramos salir», comentó Carlos.
Pese a los momentos desagradables o malos, pasaron también momentos agradables, preparaban alimentos juntos y hasta les enseñaba inglés, relatan.
«Si teníamos un mango, nos comíamos ese mango entre cuatro o cinco, tenemos acá fotografías y vídeos juntos», señalan los tres migrantes que lamentaron la noticia y piensan en que cualquiera de ellos pudo haber sido.
En el accidente resultaron lesionados todos los involucrados, cuatro de ellos fueron reportados como graves y dos perdieron la vida, uno era Ricardo que viajaba de copiloto en la camioneta y el otro conducía el Aveo.

