Solo en 2021 el Observatorio Venezolano de Violencia registró 1.634 personas desaparecidas
La desaparición de un ser querido es una herida permanentemente abierta en la piel de las familias. Un dolor que no se quita, un duelo que jamás termina, un sobresalto cada vez que suena un teléfono, una sombra que se atisba, una voz que se parece. Una esperanza colgada en un mar de frustraciones.
Las desapariciones ocurren de dos formas: o las personas lo hacen por voluntad propia, o lo hacen sin su consentimiento, es decir, son forzadas.
Cuando alguien desaparece por voluntad propia escapa de problemas o amenazas, o sencillamente no regresa a su hogar; también pueden ser adultos mayores o personas con desórdenes mentales que se pierden; niños o adolescentes que se fugan, o juergueros que se van de fiesta sin avisar.
Este último tipo de desapariciones ha fomentado entre las autoridades la tesis de no investigar durante las primeras 72 horas bajo el alegato de que “puede estar de parranda o simplemente ya regresará a su casa”, lo que hace perder horas de investigación policial.
Conociendo un mal que se extiende
De la desaparición se habla mucho, y por lo general se apunta a grupos poderosos: el Estado, bandas armadas, narcotráfico; pero muchas veces quien hace desaparecer a otro está muy cerca… en su propia familia.
Una cosa sí es segura, no se trata de un acto de magia, no hay ilusión óptica ni abracadabra, la desaparición es un hecho real y se materializa cuando de manera injustificada se pierde todo contacto con una persona.
¿A dónde van los desaparecidos?
Desapariciones
Busca en el agua y en los matorrales
(¿Y por qué es que se desaparecen?)
Porque no todos somos iguales
(¿Y cuándo vuelve el desaparecido?)
Cada vez que lo trae el pensamiento
(¿Cómo se le habla al desaparecido?)
Con la emoción apretando por dentro»
Rubén Blades & Maná
Lo primero que debemos saber es que se trata de un delito y está contemplado en el artículo 181-A del Código Penal venezolano que la castiga con pena de hasta 25 años de prisión. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) considera como desaparición forzada de personas: “el arresto, detención o traslado contra la voluntad de las mismas, o la privación de su libertad en alguna forma, por agentes gubernamentales de cualquier sector o nivel, por grupos organizados o por particulares que actúen en nombre del gobierno o con su apoyo directo o indirecto, o con su autorización o asentimiento; y que luego se nieguen a revelar la suerte o paradero de esas personas o a reconocer que están privadas de la libertad, sustrayéndolas así de la protección de la ley”.
También ocurre en casos de conflictos armados, sean políticos, sociales, económicos o criminales, donde los bandos estarían implicados en la desaparición de sus contrapartes.
Hay que destacar que muchas veces es producto de un homicidio, donde el cuerpo es enterrado, quemado, lanzado al mar o a pozos, desmembrado, disuelto en ácido o dado a animales, con el objetivo de evadir responsabilidades penales.
Últimamente, a través de las redes sociales, también se han multiplicado denuncias sobre desapariciones presuntamente vinculadas a la trata de personas. Estaríamos hablando de organizaciones que bajo engaño captan y explotan a personas en otros países.
Además, la ola migratoria venezolana trajo consigo otro tipo de desaparición: la de migrantes que de pronto dejan de hacer contacto con sus familias.
También están los casos de desaparición de menores en los que hay multiplicidad de factores, desde secuestros por parte de uno de los padres, fugas ocasionadas por rebeldía, descuido de los padres, salidas y pernoctas sin permiso, drogas y hasta casos de trata de personas.
Otro tipo de desaparición ocurre cuando cuerpos de seguridad del Estado, especialmente las policías políticas, detienen a sus objetivos por horas y hasta por días sin informar sobre su paradero. Esta práctica ha sido denunciada por familiares y por ONG y es investigada por la Corte Penal Internacional.
En todos estos casos nos encontramos con que se desconoce el paradero de la víctima, y aun cuando se puede presumir su muerte, sin evidencias del deceso los familiares se mantendrán en un limbo emocional y jurídico del que no saldrán hasta que se encuentre vivo o muerto al desaparecido.
Un problema oculto
El problema con las desapariciones es que permanecen ocultas a plena vista. A pesar de los miles de fotos de personas perdidas que circulan en redes sociales y en grupos de mensajería, no lo interiorizamos como un problema masivo, sino como casos aislados.
En 2021 se registró la desaparición de 1.634 personas, o sea que se denunciaron 4,4 desaparecidos por día. Según esa información, Venezuela tiene una tasa de seis desapariciones por cada 100.000 habitantes»
Observatorio Venezolano de Violencia (OVV)
En su balance correspondiente al año 2021, el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) registró la desaparición de 1.634 personas, en otras palabras se denunciaron 4,4 desaparecidos por día. Según esa información, Venezuela tiene una tasa de seis desapariciones por cada 100.000 habitantes.
La situación llegó al extremo que el OVV creó la categoría en el estudio que realizan sobre la violencia al detectar su notable incremento y que implica una “presunción de muerte no confirmada por la ausencia del cadáver”.
Lo más grave es que en Venezuela no existe un registro nacional de desapariciones, por lo que cada vez que una persona se pierde hay que comenzar desde cero y no hay data que pueda cruzarse con registros de las morgues, cárceles u hospitales que podría ayudar a darle seguimiento y quizá cierre a cientos, miles de casos.
¿Qué hacer ante una desaparición?
En caso de que algún familiar se pierda, mantenga la calma. Inicie la búsqueda de inmediato. Recuerde cómo estaba vestido la última vez que lo vio y tenga fotografías a mano.
Localice el teléfono, hay aplicaciones para ubicar teléfonos de familiares en mapas.
Vaya a hospitales, centros policiales y, aunque no suene optimista, visite las morgues.
Denuncie la desaparición ante el Cicpc, que realizará un despistaje para verificar la información. Si se encuentran datos sobre secuestro u otro delito, se pondrá en marcha la investigación de inmediato, lo que también ocurrirá si el desaparecido es menor de edad, adulto mayor o con discapacidad física o psicológica.
Vaya al trabajo, universidad, colegio, gimnasio; pregunte si se ha comunicado, si dijo dónde iría, con quién estaría, si tenía problemas, si se sentía amenazado o si lo seguían.
Si es un adulto sano, tras 72 horas el Cicpc tomará la denuncia, le pedirán tres copias ampliadas de su cédula, tres del desaparecido y tres fotografías recientes. Si es menor de edad, tres copias de la partida de nacimiento. Tres copias del informe médico si padece alguna enfermedad. Si tiene carro, la placa, marca y color.
Publique anuncios en redes sociales, de mensajería y medios de comunicación, coloque panfletos con fotos, datos particulares del desaparecido y números de contacto.
Tenga en cuenta que al hacer públicos sus teléfonos, podría haber inescrupulosos que traten de estafarlo y le pedirán dinero a cambio de información. Sea precavido, tenga cuidado.

