Autoridades advierten que esta ruta marítima es peligrosa porque las embarcaciones utilizadas para las travesías no son aptas para realizar trayectos de al menos cuatro horas por el mar Caribe, no llevan salvavidas ni notifican su partida
Viajar por tierra a Estados Unidos desde Suramérica obliga a atravesar la selva del Darién, un cruce plagado de peligros: secuestradores, asaltantes, violadores, traficantes, asesinos, militares corruptos… Y el Tapón del Darién es tan solo el inicio de la travesía.
Después de caminar por la selva, cruzar ríos, sortear rutas fuera del mapa, sobrevivir a insectos, serpientes, animales salvajes y delincuentes, hay que seguir rumbo al norte, atravesando sin documentos y sin visas, Panamá, Nicaragua, Costa Rica, Honduras, Guatemala y México antes de pisar Estados Unidos, la meta de miles de migrantes.
Si bien la del Darién es la ruta más accesible desde Suramérica, para los migrantes caribeños hay otra vía para llegar a Centroamérica: la de la isla de San Andrés.
La isla de San Andrés, paraíso turístico colombiano en el Caribe, se ubica a entre cuatro y 14 horas de distancia en bote de la costa de Nicaragua, específicamente la isla Corn y el puerto de Bluefields.
En los primeros siete meses de 2022 las autoridades colombianas han interceptado seis lanchas en ese trayecto, y en Nicaragua han registrado el ingreso de al menos 116 venezolanos a través del puerto de Bluefields.
Autoridades advierten que estas rutas marítimas son peligrosas porque las embarcaciones utilizadas para las travesías no son aptas para realizar trayectos de al menos cuatro horas por el mar Caribe, no llevan salvavidas ni notifican su partida.
La subdirectora para las Américas de Human Rights Watch, Tamara Taraciuk, expuso que en junio de 2022 se evidenció en el Tapón del Darién un aumento del flujo de migrantes y que de 15.000 personas, al menos 11.200 eran de nacionalidad venezolana, citó El Pitazo.
La ruta por la isla de San Andrés “no sustituye a la de la selva, esta es más cara. La gente puede gastar hasta 5.000 dólares para llegar a Estados Unidos porque las lanchas son costosas, el pasaje de avión, el hospedaje, el transporte, comida y los permisos en cada país. Todo va a depender de las condiciones en las que viajen”, precisó un migrante venezolano que viajó por tierra a Bogotá y de allí en avión a San Andrés. Allí buscó una embarcación que lo llevara a Nicaragua.
“Estas no son lanchas que se encuentran rápido ni fácil, todo se basa en los contactos que tengas. Yo venía con el contacto de los cubanos, pero había mucha gente en los puertos preguntando y todos se niegan a dar información”, aclaró.
“A los que van en peñeros tampoco se puede llegar a preguntar quién te lleva a Nicaragua, es peligroso, ya que puedes caer en una estafa y te quitan el dinero que llevas. Hay que ser discreto”, indicó el migrante.
Reconoce que también hay riesgos al navegar en mar abierto debido a que el viaje puede extenderse hasta 15 horas, mientras por la selva son días de caminatas hasta llegar a los refugios de Panamá y seguir hacia el norte.
Desde la isla de San Andrés se va en un bote a la isla Corn, y de allí se toma otro bote al puerto de Bluefields, desde donde se emprende el recorrido al Norte.
El migrante identificado como Luis dijo a El Pitazo que estuvo dos días en San Andrés y tardó siete horas en llegar a Nicaragua, después siguió hacia Honduras, Guatemala y México, cruzó el río Bravo y se entregó a los agentes del Servicio de Control de Inmigración para entrar en Estados Unidos.
“La ruta de San Andrés es misteriosa, no puedo dar muchos detalles porque todo fue conciso. No es que te quedas a hablar con la persona que hace eso. Nadie se la puede tirar de vivo, aquí ellos se conocen y uno está en su territorio”, destacó.
Según Insight Crime, organización que investiga el crimen organizado en América Latina, la cercanía del archipiélago de San Andrés con Centroamérica convierte a la isla en un lugar estratégico para el tráfico de drogas. Solo en marzo pasado la Armada de Colombia interceptó un cargamento que se dirigía a Centroamérica en una lancha rápida con al menos 3,5 toneladas de cocaína valoradas en 120 millones de dólares.

