El joven, cuyo cadáver fue localizado el pasado sábado en el río Guaire a la altura de Ciudad Banesco habría sido torturado antes de ser asesinado, señalaron sus familiares al recibir el informe médico forense emanado del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf).
Como se recordará el pasado sábado aproximadamente a las 8:00 de la mañana, viandantes localizaron en una de las riberas del río capitalino, el cadáver desnudo del estudiante, Luis Octavio Román Blanco, de 18 años de edad, quien aspiraba ingresar a las filas de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) quien se encontraba desaparecido desde el pasado martes.
Andreína Blanco, madre de la víctima, señaló que la última vez que tuvo contacto con su hijo fue la tarde del martes, cuando recibió mensajes de texto, supuestamente provenientes de su hijo, en los que decía que estaba perdido.
Agregó presume que alguien redactaba los mensajes, ya que eran muy diferentes a la forma que él tenía de comunicarse con ella. “Lo último que me dijo fue que tenía que cumplir con una misión, que había conseguido un trabajo”. Lo último que me dijo, pero esta vez por llamada, fue que estaba perdido y que solo identificó un letrero que decía Autopista Valle-Coche”.
El hecho es que las autoridades investigan qué ocurrió durante el período en que el joven aspirante discente de la UNES estuvo desaparecido, entre el miércoles 24 de agosto y el sábado 29, así como quiénes estuvieron involucrados en su muerte, que según el protocolo de la autopsia, fue brutal.
El informe de la necropsia determinó que la muerte fue producto de asfixia mecánica. Sin embargo, vale destacar que ese mismo informe señala otra lesión mortal, una fractura de la vértebra cervical C7 con sección medular, o sea que la médula espinal fue cortada producto de un traumatismo, lesión que al menos le habría ocasionado cuadriplejía, si no hubiese muerto.

Pero el joven sufrió un salvaje ataque. El cadáver presentaba signos de tortura, hematomas en diversas partes, además “le abrieron el maxilar inferior con objeto contundente, y le arrancaron las uñas”, señaló Carmen Blanco, tía de la víctima mientras aguardaba por la entrega del cuerpo en la morgue de Bello Monte.
La última vez que Andreína Blanco conversó con su hijo, fue el martes en la noche. El miércoles asistiría a la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) Catia, para reprogramar una cita para la prueba psicológica.
“Solo tenía tres mudas de ropa, me lo dejaron desnudo»
Andreína Blanco, madre de la víctima
Luego informó que estaba perdido cerca de un cartel de la autopista Valle Coche. Esa misma noche la familia de Román Blanco acudió a la autopista. Hicieron varios recorridos, pero no lo encontraron.
Luego la angustiada mujer acudió a la UNES donde le informaron que el muchacho nunca se presentó a la prueba y la acompañaron a la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas para denunciar su desaparición.
Los familiares agregaron que lograron localizar el teléfono de la víctima el día jueves. “Lo tenía un colector de la línea de autobuses de la ruta Plaza Venezuela Charallave, quien habría lo comprado por cinco dólares a un indigente, con las características de mi hijo, pero luego cambió la versión”.
Lo grave es que los familiares con esa información dirigieron nuevamente a la policía judicial, “los detectives que llevaban el caso le indicaron que no contaban con los equipos para rastrear un teléfono analógico. Hasta ahora, el teléfono sigue activo. Tenemos una llamada grabada con la persona que lo tiene, y la policía no hace nada” acusaron.
Como se recordará Román Blanco, se había venido con su mamá a presentar los exámenes de ingreso a la UNES, era residente del barrio Monte Bello, sector La Piedrita norte, en Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas.
Se trata de una familia de escasos recursos y para cubrir su viaje a Caracas, toda la comunidad ayudó para que lo hiciera junto a su madre. “Solo tenía tres mudas de ropa, me lo dejaron desnudo».

