Fiscalía investiga a dos colegios de Caracas por muerte de dos menores

En un caso un niño de cinco años cayó desde una altura de siete metros mientras jugaba en su escuela, y en el otro existen sospechas de que un adolescente habría sido inducido al suicidio por bullying

El fiscal general de la República, Tarek William Saab, ordenó investigar los hechos que rodean las muertes de dos menores de edad que estudiaban en dos colegios privados de Caracas.

En el primer caso un niño que estudiaba en el Colegio Humboldt falleció como consecuencia de un traumatismo cráneo encefálico tras caer desde una azotea a siete metros de altura en una «caja de arena para juegos».

La periodista Rosibel González publicó en Crímenes sin Castigo que en el mismo accidente resultó lesionado otro alumno.

Según Crímenes sin Castigo testigos contaron que «docentes de preescolar presenciaron el momento en que ‘los niños Santiago Alejandro Guerrero Ascanio y Cristóbal Castro –ambos de 5 años de edad-, se introdujeron por una claraboya y cayeron a la planta inferior, comentó Carmen Julia Pereira, tía abuela de Guerrero Ascanio».

El infante tuvo “midriasis bilateral, rigidez de descerebración, edema cerebral severo, fractura parieto-temporal derecha – fractura frontal izquierda e inactividad cerebral”. Falleció en la Clínica Ávila a causa de las lesiones.

El alumno sobreviviente permanece internado en el Centro Médico Docente La Trinidad con complicaciones pulmonares.

El fiscal Saab informó por redes sociales que designó al fiscal 109 del Área Metropolitana para que investugue el hecho.

En el segundo caso un adolescente que estudiaba en el Colegio Caracas murió arrollado en la estación Palo Verde del Metro de Caracas.

Allegados al joven Miguel Alejandro Silveira han denunciado por la red social Twitter que el muchacho era víctima de bullying en el colegio y que sus maestros y profesores no habrían actuado para detener el acoso escolar.

El muchacho tendría Síndrome de Asperger y dificultades visuales, lo que dificultaría la forma en la que se relacionaba con otros jóvenes y con adultos.

El fiscal Saab designó a las fiscalías 66 y 92 nacional adscrita a la Dirección de Protección Integral a la Familia para investigar la presunta inducción al suicidio como consecuencia de acoso escolar en el que se habría visto afectado Silveira.

Elizabeth Mendoza tuiteó que el adolescente era maltratado por compañeros de clases y maestros, y que dejó una nota en la que «pedía perdón» a su madre y admitía que «no podía» seguir adelante.

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