Aurimar Iturriago, de 21 años de edad, llegó a Estados Unidos como parte de una de tantas caravanas de indocumentados. Desde hace mes y medio se alojaba con una familia en Carrollton
Una migrante venezolana identificada como Aurimar Iturriago, de 21 años de edad, murió el sábado 29 de octubre en Carrollton, Texas, después de que un hombre les disparara a ella y a sus amigos en un posible caso de «furia al volante».
El número de emergencias 911 recibió una llamada de auxilio poco después de la medianoche del 28 de octubre sobre un tiroteo cerca del 3535 Country Square Drive, al oeste de Trafalgar Square en la ciudad texana de Carrollton,
Los agentes encontraron un Nissan blanco con varios disparos. En el asiento trasero encontraron gravemente herida a Aurimar, explicó Univisión.
El conductor relató que un hombre que conducía un Volkswagen de color negro los persiguió varias calles y luego les disparó.
Iturriago viajaba en el asiento trasero del Nissan blanco junto a otras dos personas, pero nadie más resultó herido.
La joven migrante venezolana murió antes de que llegara la ambulancia.
La policía detuvo al sospechoso, identificado como Shardrel Damon Webb, de 25 años de edad, muy cerca del lugar del incidente.
Webb se encuentra detenido en la cárcel del condado de Dallas y las autoridades fijaron una fianza de $300,000.
La Policía de Carrollton reveló que manejan el caso como “furia o coraje tras el volante”.
Alexis Moreno contó al medio Utahzolanos que hace tan solo mes y medio su familia recibió en su casa a la joven de 21 años procedente de Villa del Rosario, Zulia.
“Esta tragedia fue en la madrugada del viernes pasado. Salimos en dos vehículos. Nosotros en uno y Aurimar estaba en el otro. Sus amigos dijeron que rebasaron a otro conductor, provocando que se saliera un poco de la carretera, y nunca imaginaron que después los iba a perseguir para dispararles. Lo hizo varias veces”, citó Al Navío.
Iturriago es la segunda hispana que muere por las mismas circunstancias en menos de una semana al norte de Dallas.
La joven formó parte de las caravanas migrantes que atraviesan varios países para llegar a la frontera sur de Estados Unidos. Allí pasó dos meses, hasta que consiguió entrar a Texas.
«Su sueño era comprarle una casa a su mamá, que no tenía», comentaron sus amigos a la página Utahzolanos.
«Nos preocupaba lo que iba a pensar su familia, la recibimos aquí viva y ahora se la devolvemos muerta, es muy es doloroso», agregaron, citó Univisión.
A través de un GoFundMe, buscan los fondos necesarios para cremar los restos de la joven y enviarlos a su familia en Venezuela.

