En 2014 el fútbol nacional se vistió de luto tras el asesinato de uno de sus integrantes
Llega el Mundial de Fútbol Qatar 2022, de nuevo la fanaticada escogerá al equipo que más le atraiga, a diferencia de muchos países, en los que su selección tradicionalmente participa, en nuestro caso, no tenemos ese gusto y bueno, los venezolanos decidimos escoger países a quienes aupar.
La historia de la fanaticada del fútbol criollo, es una historia de ilusiones y frustraciones, de decepciones, de tomar aire y de nuevo regresar al cansancio. Cada cierto tiempo nos levantan las esperanzas y cantamos, gritamos cada gol y de nuevo, como la terca mosca que se estrella miles de veces contra el cristal intentando salir, caemos en la realidad, quizá sea falta de dirigencia, porque futbolistas hay, de seriedad, de compromiso. Al final es la historia que nos hace amantes del fútbol de otros.
Pero no niego el esfuerzo de esos que se sudan la franela, que durante esos 90 minutos dan la vida y todo por su equipo y hasta por su bandera, y por ellos hoy recordaremos la vida de uno de ellos, un joven zuliano quien no tuvo el tiempo para brillar como se lo merecía.
Vamos a recordar también a un deportista, pero sobre todo un venezolano como tantos más que cayeron víctimas de la ola de violencia que durante los últimos 20 años ha azotado con fiereza a nuestro país y que ha dejado a miles de muertos
Nos referimos al caso del defensa Jhonny Perozo. Se trata de un joven nacido en la llamada tierra del sol amada, el estado Zulia, específicamente en Ciudad Ojeda, el 28 de abril de 1985, toda su infancia fue un talento deportivo.
Debutó como profesional, a los 20 años de edad, en 2005 con el equipo Tucanes de Amazonas, donde se destacó a la defensiva. En el año 2007 fue contratado por el Atlético Zulia, en la máxima categoría del fútbol venezolano, donde pasó otras dos temporadas, más tarde fue contratado por el Carabobo Fútbol Club, donde pasó cuatro temporadas. En 2012 fue fichado por el Zulia FC, donde jugó dos temporadas, hasta que una lesión en un tobillo lo alejó de las canchas. Perozo se entrenaba para regresar cuando fue asesinado.
Mientras se recuperaba de la lesión, se dedicó a entrenar a los niños y jóvenes de Lagunillas y además para rebuscarse trabajaba junto a unos amigos en la construcción. El domingo 25 de mayo de 2014, Perozo estaba trabajando en la casa de una tía.
Según cuentan familiares, cuando terminaron de trabajar, “los muchachos compraron unas cervezas y se pusieron a tomar, luego cada quien se fue a su casa para cambiarse porque tenían una fiesta en un centro nocturno”.
Esa noche, al parecer, un hombre intentó colearse en la reunión y sostuvo una discusión con varios de los presentes, entre quienes estaban Jhonny Perozo, Jaime Alberto Tei, y un hermano de Tei.
Tras la discusión, Jean Carlos Rodríguez Meléndez (33), prefirió retirarse a su camioneta y tras buscar algo en la camioneta. Regresó al local, donde fue hasta la mesa en la que se encontraban Perozo y Tei y disparó en varias oportunidades contra Perozo a quien le dio en la cara y otro en el pecho, murió en el acto, su amigo recibió varios tiros y murió cuando era atendido en el hospital.
Luego de cometer el doble asesinato, Jean Carlos Rodríguez, huyó en su camioneta, no se sabía mucho de él hasta que fue ubicado y detenido en enero del año siguiente en el estado Lara. Fue imputado por el delito de homicidio calificado por motivos fútiles y condenado a 25 años de prisión.

