La violencia vicaria, la más terrible de las venganzas

Es una que se ensaña contra inocentes y crece escondida dentro de las relaciones de pareja

La violencia es un ejercicio de poder. Una muestra de egoísmo, de falta de argumentos. Con ella se busca imponer lo que a través de la razón no se pudo. Con violencia se le quita a otro lo que no se tiene, se inflige dolor, se domina y aterroriza. La violencia es un acto bárbaro de arbitrariedad con el que se subyuga y se doblega, se aplasta la individualidad y la libertad.

En los últimos tiempos hemos visto como el estudio de la violencia se ha profundizado y diversificado. El despertar feminista sensibilizó a científicos sociales, quienes pusieron el foco en el tema de la violencia por razones de género, los crímenes de odio, la violencia contra las minorías y sexodiversidades, lo que permitió el nacimiento de legislaciones mucho más efectivas contra acciones que anteriormente pasaban desapercibidas para la sociedad.

Este despertar permitió visibilizar y cambiar la narrativa de hechos que tradicionalmente habían sido difundidos y analizados desde una perspectiva sexista. Hizo que la violencia contra las mujeres no fuese interpretada como un “hecho pasional” ocurrido en un minuto de locura, sino que es parte de una cultura que debe ser redefinida.

Además puso en el tapete la violencia contra los niños y sus efectos. Hizo que los investigadores y legisladores que la han estudiado, más allá de campañas publicitarias y redes sociales, diseñen políticas preventivas para poner fin a estos abusos de poder.

Violencia vicaria

La violencia vicaria es uno de los términos más recientes en el árbol de las definiciones relacionadas con el tema, y aun cuando la vemos como algo nuevo, no lo es. Se trata de casos en los que uno de los integrantes de una pareja asesina a los hijos, familiares cercanos de su contraparte, mascotas o destruye propiedades importantes, con la única intención de causarle un gran dolor.

El término tiene unos diez años en uso y una de sus primeras definiciones aparece en 2012 de la mano de la psicóloga argentina Sonnia Vaccaro, quien la define como aquella violencia que se ejerce sobre los hijos para herir a la mujer. “Es una violencia secundaria a la víctima principal, que es la mujer. Es a la mujer a la que se quiere dañar y el daño se hace a través de terceros, por interpósita persona. El maltratador se asegura de que al dañar o asesinar a sus hijos, la mujer no se recupere jamás”.

Al menos 67 casos de niñas, niños o adolescentes fueron afectados por la violencia vicaria entre 2020 y 2021, menores vinculados con 38 mujeres que representan el 10% de las atendidas por la ONG dedicada a atender a las víctimas de la violencia de género”

ONG En Tinta Violeta

Según Wikipedia, la violencia vicaria, también conocida como violencia por sustitución, “es un neologismo aplicado en el ámbito de la violencia de género en la que un progenitor ataca a los hijos con el objetivo de causar dolor a la madre”.

Vale destacar que no se trata de un asunto exclusivo de los hombres contra las mujeres, pues abundan los casos en que son las mujeres quienes asesinan a sus hijos o a los de su pareja como mecanismo de venganza.

Este tipo de violencia tiene un nivel de premeditación tremendo, ya que busca la forma o mecanismo de hacer el mayor daño posible, que el objetivo de la ira y todo su entorno sufran y les sea muy difícil recuperarse.

Se trata de casos rodeados de todo un halo de injusticia, en los que las víctimas reales son completamente ajenas al plan maquiavélico que se fraguó a su alrededor. Niños que son engañados y muchas veces víctimas de brutales torturas, de salvajes palizas, antes de ser asesinados.

A veces los cuerpos son desaparecidos y los agresores culminan el ataque con su suicidio, con el exclusivo objetivo de prolongar la agonía del progenitor sobreviviente. El suicidio no se hace por arrepentimiento, el objetivo es destruir al otro y provocarle un dolor que se perpetúe en el tiempo.

Al final los niños se convierten en piezas de una guerra, peones sacrificables. Son los hijos objetivo del ataque quienes pagan con su vida el precio de una venganza que les es ajena. Por eso se considera la violencia vicaria como la expresión más cruel de la violencia doméstica.

Desconocida en nuestra legislación

Una de las cosas que debemos tener claras es que la violencia vicaria no es solo el asesinato de los hijos de la víctima. Es una violencia que comienza a ejecutarse a través de amenazas, maltratos, usando a los niños como rehenes en una relación que por lo general está en sus últimos momentos.

El problema es que ante el silencio de la víctima acosada, la violencia puede ir escalando de amenazas y gritos a agresiones físicas, y así puede llegar hasta los extremos comentados anteriormente.

Una de las cosas que debemos tener claras es que la violencia vicaria es un tipo de violencia que comienza a ejecutarse a través de amenazas, maltratos, usando a los niños como rehenes en una relación que por lo general está en sus últimos momentos”

Sonnia Vaccaro
Psicóloga argentina

Es importante destacar que aunque la violencia vicaria no existe como un tipo delictivo en nuestra legislación, eso no quiere decir que no es sancionada, ya que el Código Penal, la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, así como la Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente, contemplan como delitos varias de las formas más comunes de la violencia vicaria; sin embargo, no las abarcan todas.

Tipos y ejemplos de violencia vicaria

Estos tipos de violencia muestran varios indicios que se manifiestan de diferente forma, causando daño a personas, objetos u otros tipos de violencia instrumentalizada, como por ejemplo daño directo a los hijos, las mascotas o a los seres queridos de la pareja.

Asimismo, destrucción de documentos importantes como títulos, pasaportes; destrucción de objetos preciados; quema, daño o destrucción de ropa; amenazas o agresiones contra familiares, o destrucción, daño o robo del carro.

10% de los casos corresponde a este delito

Según la Organización No Gubernamental En Tinta Violeta, 10% de las mujeres atendidas en el período comprendido entre marzo de 2020 y marzo de 2021 habían sufrido algún tipo de violencia vicaria.

En el informe anual de 2021 señalan que se registraron al menos 67 casos de niñas, niños o adolescentes afectados por este tipo de violencia; menores que están vinculados con 38 mujeres que representan el 10% de las atendidas por la ONG dedicada a atender a las víctimas de la violencia de género.

El informe destaca que “el porcentaje de víctimas de violencia vicaria es mayor al de otras formas de violencia que sí están incluidas en la Ley”, por lo que insisten en proponer que este tipo de violencia sea sancionado en la Ley Orgánica por el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

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