La falta de información oficial sobre la violencia en Venezuela es un cómplice silencioso
El pasado 1° de diciembre, en su cuenta de Twitter, la periodista, locutora y modelo Caterina Valentino presentaba ante la opinión pública quizá uno de los capítulos más oscuro de su vida: había sido víctima de abuso cuando era niña por alguien cercano a su familia, su profesor de música, “alguien reconocido en la comunidad”.
En el video, de menos de dos minutos de duración, Valentino advirtió que, al menos en 80% de los casos, el abusador es alguien cercano a la familia. Pidió extremar las medidas de prevención y cuidado de los niños, a la vez que recomendó unir esfuerzos para combatir este delito que hace estragos en la familia.
Las redes sociales se han convertido en el megáfono a través del cual se difunden informaciones sobre decenas, o quizá cientos, de casos de pedofilia y abuso sexual. Mientras esto sucede, vemos con preocupación que casi no existen campañas educativas y preventivas.
Activistas han venido advirtiendo que la ausencia de campañas impiden educar y atacar el problema. Sin embargo, las autoridades continúan actuando de manera reactiva, cuando un caso sacude la opinión pública, vuelven con discursos y slogans.
La falta de cifras oculta un monstruo
Al igual que la oscuridad y las sombras, la falta de información oficial sobre la violencia en nuestro país es un cómplice silencioso de hechos que ocurren cada vez con más frecuencia, como la violencia sexual.
Carlos Trapani, defensor de los derechos de los menores, y coordinador general de Cecodap, destaca que Venezuela tiene una deuda informativa de 17 años. “Desde 2005 no se publican datos oficiales de violencia contra niños”.
Diariamente el Ministerio Público atiende al menos tres casos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, unas 100 denuncias al mes, con lo que la cifra llegaría a más de mil solo hasta noviembre”
Tarek William Saab
Fiscal general de la República
Y dudó de que alguna organización tuviera esa información, “durante los últimos años hemos recopilado cifras dispersas, pero desde una perspectiva histórica no tenemos datos que nos permitan afirmar si la violencia y los delitos han disminuido o aumentado. No podemos decir cómo ha sido el comportamiento delictivo a lo largo de un período, no tenemos esa capacidad”.
Fernando Pereira, coordinador de Cecodap, acotó que una de las recomendaciones que hizo el Comité de los Derechos del Niño, órgano de seguimiento de la ONU, fue precisamente la necesidad de contar con informaciones que permitan monitorear el cumplimiento de los derechos de esta población en Venezuela.
“El no disponer de cifras sobre la violencia sexual, así como otras formas de violencia que afectan a niños, niñas y adolescentes, es una de las observaciones más reiteradas de la ONU. En 2014, el último informe periódico destacó la ausencia de estadísticas que permitieran hacer un análisis segmentado por regiones, grupos etarios, género, tipos de violencia. Al no contar con cifras, evidentemente entramos en el terreno de la especulación sobre si hay o no un aumento de la violencia sexual”, acotó Pereira.
“El problema: La falta de cifras impide atacar los problemas”.
¿Epidemia?
Si nos guiamos por las redes sociales, al parecer nos encontraríamos ante una epidemia de casos de violencia sexual contra menores. Día tras día se publican informaciones sobre nuevos casos; las detenciones de los abusadores nos hace preguntarnos sobre la cantidad de casos que no se conocen.
Al respecto, Trapani asegura que “pareciera que estamos ante un aumento de los casos por la cantidad de denuncias que se han realizado en los últimos meses. Pensamos que ha habido un estímulo a hacer denuncias, en parte por las campañas que han surgido espontáneamente, así como desde la Fiscalía. Creemos en el efecto multiplicador de la denuncia. Cuando una víctima acusa su caso, la opinión pública la ayuda a salir adelante, eso es sanador y permite atacar la impunidad que se ampara en el silencio y la culpa que sienten las víctimas”
Agrega que de los casos que Cecodap ha atendido, “identificamos un incremento en la violencia. Entre abril de 2021 y mayo de 2022, de 188 casos que tuvimos en el servicio de atención jurídica, 30% estuvo relacionado con violaciones al derecho a la integridad, o sea maltrato, castigo físico y abuso sexual, las tres principales agresiones en las que papá y mamá son los principales agresores”.
Suenan las alarmas
La Red por los Derechos de la Niñez y Adolescentes de Venezuela señala que en 2020 se registraban alrededor de 16 denuncias de abuso cada mes; de acuerdo con el monitoreo promedio la cifra ascendió en 2021 a unas 56. Entre 2020 y 2021, el aumento de abusos sexuales fue de 350%, explicó a El Pitazo Angeyeimar Gil, investigadora en la Redhnna.
Identificamos un incremento en la violencia. Entre abril de 2021 y mayo de 2022, de 188 casos que tuvimos en el servicio de atención jurídica, 30% estuvo relacionado con maltrato, castigo físico y abuso sexual”
Carlos Trapani
Coordinador de Cecodap
Las alarmas se han activado a lo largo del año. El 19 de agosto, el fiscal Tarek William Saab informó que entre el 1° de enero y el 15 de agosto habían sido recibidas 632 denuncias al respecto; luego, en noviembre pasado, en una de sus alocuciones, dijo que diariamente atienden al menos tres casos, unas 100 denuncias de abuso sexual contra niños por mes, lo que elevaría la cifra a más de mil solo hasta finales de noviembre.
Las causas de esta explosión son muchas. Especialistas alegan que podría haber un efecto rebote del largo confinamiento provocado por la pandemia, cuando los niños y jóvenes fueron sacados de sus escuelas y colegios, lugares seguros, para encerrarlos en sus casas junto a sus maltratadores. Además tenemos los efectos de la crisis económica y el consumo de alcohol y drogas.
Tendencias e intereses en la web
El abuso sexual infantil y la pedofilia son temas recurrentes en las redes sociales, así como en las búsquedas en Google, donde cada cierto tiempo algún caso pone en la palestra pública lo que se oculta tras las paredes de miles de hogares.
Basta una mirada a Google Trends, que muestra las tendencias de búsquedas en los últimos años de términos como “abuso sexual”, “abuso sexual infantil” y “pedofilia”, para encontrarnos con el interés que hay en la colectividad sobre estos hechos. Cada vez que se presenta un caso, las búsquedas se multiplican.
Esta herramienta también nos permite observar el impacto que tienen las autoridades en la opinión pública cuando términos que no son comúnmente utilizados se hacen virales. Cuando palabras como “pederastas” o “aberrados” son introducidas por las autoridades, estas se popularizan en las búsquedas según los casos.

