En noviembre de 1950 se cometió el único magnicidio en la historia nacional
Hay historias que quedan sepultadas en el tiempo y solo son recordadas por algunos. En la historia contemporánea venezolana un hecho, a pesar de su importancia, ha sido casi olvidado. Se trata del único magnicidio perpetrado en este país: el asesinato de Carlos Román Delgado Chalbaud, presidente de la junta de gobierno que había sucedido a Rómulo Gallegos.
Carlos Delgado Chalbaud, un joven militar formado en Francia, fue ministro de Defensa de Gallegos y formó parte de varias aventuras golpistas, entre ellas la invasión del Falke, un barco de vapor alemán, contra Juan Vicente Gómez; además participó en los golpes contra Isaías Medina Angarita y Rómulo Gallegos. Junto a Marcos Pérez Jiménez y Luis Llovera Páez, formaba parte del triunvirato que gobernó desde noviembre de 1948.
Corría el mes de noviembre de 1950 cuando Carlos Delgado Chalbaud salió de su casa, en la urbanización Country Club de Caracas, en una limosina Cadillac Imperial 1947 conducida por Felipe Figueroa. Junto a él viajaba su edecán, el teniente de navío Carlos Bacalao Lara, y tenía una escolta motorizada integrada por un solo oficial de apellido Aponte.
Esa mañana se dirigía a Miraflores cuando fueron sorprendidos por una emboscada: un taxi conducido por Carlos Mijares estaba accidentado en el medio de la vía, lo que hizo que la caravana disminuyera la velocidad y más de 20 hombres armados y presuntamente borrachos interceptaron la limosina presidencial.
De uno de los vehículos bajó Rafael Simón Urbina, enemigo de Delgado Chalbaud, y obligaron a toda la comitiva a abordar uno de los vehículos para luego dirigirse a una quinta ubicada en la –para ese entonces rural– urbanización Las Mercedes.
Eran las 9:30 de la mañana cuando el grupo llegó a la quinta «Maritza», ubicada en la calle La Cinta de Las Mercedes. El numeroso grupo de hombres bajó del carro y a los pocos minutos se escuchó un disparo, uno de los secuestradores accidentalmente disparó su arma y alcanzó a Urbina en la pierna. De inmediato se produjo una situación que nunca fue aclarada, unos dicen que Delgado Chalbaud intentó ayudar al herido, pero el hecho es que le dispararon dejándolo mortalmente herido.
Los demás secuestradores dispararon contra el edecán del presidente, Bacalao Lara, e intentaron disparar contra el chofer y el escolta motorizado, quienes se salvaron cuando Urbina ordenó que no los mataran.
El oficial Bacalao Lara logró evadir a los secuestradores y, herido, llegó a una casa desde donde se comunicó con Luis Llovera Páez, a quien informó lo ocurrido. De inmediato se activó un operativo policial y militar que logró la captura de todos los implicados en el crimen.
El principal indiciado, Rafael Simón Urbina, se había asilado en la embajada de Nicaragua pero, debido a la gravedad de sus heridas, abandonó la sede diplomática, se entregó y fue atendido. Al día siguiente, cuando era trasladado a la Cárcel Modelo de Catia, supuestamente intentó fugarse y fue asesinado. Se trata de la única persona que podía dar testimonio de los autores intelectuales del crimen.

