Alejandro Arratia, bailarín del cantante Sixto Rein, fue presentado ante el Tribunal Sexto de Violencia contra la Mujer por estar implicado en el abuso sexual perpetrado en contra una adolescente el pasado primero de enero en el barrio El Amparo de la parroquia Sucre del municipio Libertador.
Arratia, conocido en el mundo artístico como “Ale The Wolf” fue enviado a la cárcel de El Rodeo, mientras el Ministerio Público realiza las investigaciones pertinentes, el segundo implicado en el caso, Keiver Vargas, se mantiene en fuga por lo que el Cicpc habría emitido una notificación azul a través de Interpol para dar con su paradero.
Informaciones suministradas por Yulitza Blanco, madre de la adolescente, señalan que a pesar de que la fiscalía 109 del área Metropolitana de Caracas cometió errores en la identificación de Arratia como uno de los implicados en la violación de la adolescente, lo que la defensa intentó usar para liberar al artista, pero el juez decidió mantenerlo en prisión.
Esta decisión se fundamenta en el hecho de Arratia había sido suficientemente identificado, en las declaraciones dadas por testigos y por la víctima ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, así como en la propia declaración inicial del bailarín dada cuando fue detenido, en la que se autoimplicó y dijo que era responsable del ataque.
Una emboscada contra la joven
Al rememorar el caso, la señora Blanco, explicó que todo sucedió la madrugada del primero de enero, cuando su hijo mayor fue en compañía de su esposa y su hermana a una fiesta que se celebraba en la calle donde vivía el suegro de su hijo mayor.
Allí estaba Keiver Vargas, quien estudió en el liceo con su hijo, «se saludaron y él se fue a bailar con su esposa, mientras Keiver hacía lo mismo con la joven, de pronto Keiver le dijo a la niña que fueran a otro lugar. Ella no tuvo la malicia de negarse, ya que, conocía a Keiver y no imaginó lo que le pasaría».
“Llegaron al carro de Vargas y se pusieron a hablar, luego llegó Alejandro Arratia, y de pronto metieron a la joven en el vehículo, le introdujeron una pastilla en la boca, obligándola a tragarla, luego salieron en el carro, la joven se sentía mareada y comenzaron a abusar de ella, se rotaron mientras recorrían la ciudad. Luego discutieron porque uno de ellos eyaculó dentro de la joven y fueron a una farmacia a comprar la pastilla contra embarazos. Finalmente, fueron a la casa de un tal Jonathan, cerca de donde se celebraba la fiesta, donde le dijeron a la joven que se bañara”.
Mientras todo eso sucedía, el hermano de la joven y un grupo, la buscaban por todas partes, muchos le dijeron que vieron cuando se iba con Vargas.
Cuando Vargas, la adolescente y Arratia salían de la casa de Jonathan, fueron reconocidos por quienes la buscaban y se llevaron a la menor a la casa, allí notaron los efectos de la droga y el abuso: no podía hablar coherentemente y tenía sangre en la ropa, por lo que llamaron a la familia.
Luego los familiares acudieron al Eje Oeste del Cicpc en Propatria, donde formularon la denuncia del abuso y luego al Ministerio Público y la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) donde le realizaron los exámenes pertinentes, así como la recolección de evidencias biológicas para identificar a los abusadores.
La señora Blanco pidió justicia por el abuso perpetrado contra su hija, aseguró que espera que un error de la fiscalía no perjudique el caso y se haga justicia.
Comunicado oficial de Sixto Rein
Como es natural en este tipo de hechos, el cantante y su organización musical presentó un comunicado oficial en su página de Instagram en el que condenan los hechos de abuso contra adolescentes y piden a las autoridades que “actúen con objetividad y justicia”.


