Historias de la violencia: La muerte de Canserbero

El 20 de enero de 2015 la música venezolana perdía dos promesas. El misterio rodea esos hechos

Trascender en la música es difícil, ascender en ella para muchos es imposible, el camino hacia la inmortalidad es extraño, lleno de tumbas de héroes, de sueños que estallaron y se hicieron trizas. 

En la música incluso hay un club para los caídos, el Club de los 27, al que con todo derecho debería ingresar oficialmente este caraqueño que se llamaba Tyrone José González Orama, pero que trascendió por su aka, Canserbero.

Una muerte misteriosa, terrible como todas, puso fin a la voz ronca que rapeaba y criticaba, que era más que un ritmo monótono y una combinación de palabras al azar. Canserbero era mucho más, era la voz de muchos y tenía suficiente poder para alcanzar las estrellas. Pero el 20 de enero de 2015 esa fuerza se apagaba, el rap serio venezolano hacía mutis porque había perdido a uno de sus grandes.

La historia de «Can» estuvo marcada por la muerte, su sombra lo acompañó desde niño, a los nueve años murió su madre y a los 12 perdió a su medio hermano en medio de la violencia que azota a los venezolanos.

Escribía sobre la muerte, la retaba y hasta llegó a medirse al Diablo en el mismísimo infierno, como un Florentino urbano; sus canciones hablan de la ciudad, de la venganza, de las ironías, de la traición, pero también del amor, de la esperanza, escucharlo es escuchar a una generación que se sintió abandonada y sin sueños, esa misma generación que terminó emigrando a pie, escapando de un país que le dio la espalda.

La historia de Canserbero terminó la noche del 20 de enero de 2015. En el edificio Camino Real, en la urbanización Andrés Bello de Maracay, donde se quedó junto a quien era su amigo y músico Carlos Molnar, bajista de la banda de reggae Zion, y la esposa de este, Natalia Améstica.

Allí comienza el misterio: ¿suicidio? ¿asesinato? A ciencia cierta no se sabe. Dos músicos murieron, Carlos Molnar apuñalado y Canserbero cayó al vacío.

Unos dicen que Canserbero se lanzó desde el piso diez, otros que fue desde la azotea del edificio, unos dicen que el rapero, en un ataque psicótico asesinó de 19 puñaladas a su amigo, otros que el amigo lanzó al cantante por una ventana, otros que fue la mujer del bajista la que acabó con ambos, que había un triángulo amoroso, pasiones y traiciones. Y hasta el día de hoy, siete años después, no hay nada oficial, sigue el misterio.

Quizá como sucede con los otros integrantes de ese Club, lo que queda es escuchar lo que dejó: su música, entender al hombre que amó, que vivió, que fue traicionado y que finalmente descansó.

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