2022: Año de adaptación y expansión del delito venezolano

Los cambios en la economía y en las acciones policiales crearon el espacio para nuevas dinámicas delictivas en el país y fuera de nuestras fronteras

“Venezuela se arregló”, esa quizá podría ser la frase del año 2022. Una recuperación de la economía fundamentada en la reinversión de recursos en el comercio y en la construcción, provocó un frenazo en la crisis que desde hace años golpeaba al venezolano.

Esa recuperación proyectó una visión de un país que, por arte de magia, salía de la crisis y gracias a ella, cientos de migrantes regresaron. Pero los cambios en la economía no quieren decir que la delincuencia desapareció.

La delincuencia vive a las sombras y se adapta a lo que enfrenta. Si no se toman correctivos para combatirla, continuará sobreviviendo.

Entonces, ¿cuál podría ser el calificativo para el año 2022 al hacer un balance del delito? Si vemos las cifras, podríamos decir que sería expansión y evolución.

Los ejes de la violencia

Muchas organizaciones delictivas, no solo consolidaron su poder en el año 2022, sino que evolucionaron, afianzaron su control sobre territorios, se adaptaron a las distintas realidades locales y se especializaron de acuerdo a las posibilidades de cada región.

Al estudiar las muertes violentas ocurridas en 2022, seis entidades federales resaltan por tener una tasa de muertes violentas superior a 41 por cada cien mil habitantes: el Distrito Capital, con 67; La Guaira, con 50, Miranda, 48; Bolívar, 43; Guárico y Carabobo con 41.

Observatorio Venezolano de Violencia

En este sentido, el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) identificó seis ejes delictivos en el territorio nacional en su informe del año 2022.

El primer eje, ubicado en la frontera con Colombia, abarca los estados Zulia, Táchira, Apure y Amazonas. Allí cohabitan en una tensa relación la delincuencia organizada, la guerrilla, paramilitares, criminales binacionales y organizaciones cívico-militares corruptas dedicadas al tránsito de la droga y al contrabando de bienes, De vez en cuando esa relación explota en forma de violentas batallas que se saldan con múltiples muertes.

Entre los estados Táchira, Mérida y Trujillo, a lo largo de la carretera Panamericana, está el segundo eje con acceso al lago de Maracaibo. Es un corredor para el tráfico de drogas de Colombia a puertos y aeropuertos de la costa occidental del país, específicamente Falcón y Carabobo.

Entre Portuguesa, Guárico, Barinas y Yaracuy, está el tercer eje donde nuevas formas de crimen depredador y de extorsión hacen mella entre productores agropecuarios. Alejados de zonas urbanas donde tenían mayores riesgos y menos oportunidades de lucro, las bandas se fortalecen, es el caso del Tren del Llano, que se consolidó como una de las grandes bandas del país.

El cuarto eje, ubicado en la zona centro norte costera abarca al Distrito Capital, Miranda, Aragua y Carabobo, allí se ven más los efectos de la publicitada recuperación económica. El nuevo comercio de importación y venta de bienes, servicios y la construcción de edificios de lujo atrajeron a la delincuencia como la miel a las abejas.

A lo largo del río Orinoco, en los estados Amazonas, Guárico, Monagas, Bolívar y Delta Amacuro, encontramos el quinto eje, por él circula la droga que proveniente de Colombia. El río es la vía para alcanzar la salida del país por diversas rutas: Hacia el Atlántico por Sucre y Delta Amacuro, hacia el mar Caribe vía Guárico hacia los puertos de Aragua y Carabobo y por Monagas hacia Anzoátegui y Nueva Esparta.

El sexto eje abarca Bolívar y Sucre, zonas vinculadas a la minería ilegal del estado Bolívar, lo extraído es trasladado vía terrestre y aérea para su contrabando al exterior, sea desde el estado Sucre o desde Nueva Esparta.

Nuevos patrones

Como consecuencia de las políticas de mano dura implementadas entre 2015 y 2021, disminuyeron los asesinatos, aunque también implicó un incremento sustancial de las muertes a manos de organismos policiales. La tendencia se mantuvo hasta que se produjo un cambio en esa dinámica debido a la atención que pusieron organismos internacionales en el tema de las ejecuciones policiales.

Sin embargo, que haya menos muertes violentas no quiere decir que hay menos delitos. La delincuencia se adaptó y con la mejora económica, delitos que habían decaído, repuntaron.

El OVV detectó que para septiembre de 2022 los atracos y los robos de vehículos reportados superaban el total del año 2021.

La extorsión tuvo un crecimiento explosivo, se extendió a lo largo y ancho del país, con epicentro en Lara y Zulia.

El secuestro también aumentó, y aunque no hay cifras oficiales, los casos conocidos al mes de septiembre de 2022, superaban a los del año anterior.

Al respecto, el Observatorio en su informe de 2022 señala: Así como el crimen organizado se focalizó en la extorsión, el delito no organizado se concentró en hurtos, robos depredadores de individuos o pequeños o medianos comerciantes. Los asaltos al transporte público resurgieron debido a la mayor presencia de dólares en efectivo en manos de los trabajadores. “Quienes dolarizaron sus ingresos, se convirtieron en el objetivo del hampa”.

Caracas, la más violenta

Al estudiar las muertes violentas ocurridas en 2022, seis entidades federales resaltan por tener una tasa de muertes violentas superior a 41 por cada cien mil habitantes: el Distrito Capital, con 67; La Guaira, con 50, Miranda, 48; Bolívar, 43; Guárico y Carabobo con 41.

Así como el crimen organizado se focalizó en la extorsión, el delito no-organizado se concentró en hurtos, robos a individuos o pequeños o medianos comerciantes. Los asaltos al transporte público resurgieron debido a la mayor presencia de dólares en efectivo en los bolsillos de los trabajadores”.

Observatorio Venezolano de Violencia

Aunque el estado Zulia tuvo una de las tres cifras más altas de muertes violentas (1.182), junto con Distrito Capital y Miranda, por su tamaño poblacional tiene una tasa inferior a estas regiones.

Todas estas entidades federales tienen una tasa de homicidios superiores a la mayoría de los países de América Latina.

Vale destacar que los estados Bolívar y Guárico, este año, se ubican en el cuarto y quinto puesto respectivamente.

El hampa que camina por América Latina

Otra de las características de la violencia venezolana en el año 2022 ocurrió fuera de nuestras fronteras y fue la internacionalización de las bandas venezolanas y a la cabeza de ellas el Tren de Aragua (TDA).

La banda surgida en el penal de Tocorón obtuvo más titulares en la prensa chilena, peruana y colombiana que en nuestro país. A pesar del silencio oficial, la banda continúa operando desde su sede en la cárcel del sur de Aragua con sus filiales fronterizas y sus franquicias fuera del país.

Pero el TDA no es la única banda en cruzar las fronteras, muchas otras lo hicieron y dejaron sus sangrientas huellas.

Falta poco para encontrar ante la presencia del delito organizado venezolano en Estados Unidos, el último destino de moda entre los migrantes nacionales.

La misteriosa muerte bajo averiguación

El hecho de que la violencia haya disminuido, no quiere decir que no exista.

Según el OVV, el año 2022 cerró con 9.367 muertes violentas, de ellas 2.328 corresponden a homicidios perpetrados por civiles y 1.240 son casos de “resistencia a la autoridad”, en total en 3.568 muertes las causas fueron determinadas por las autoridades.

Pero el observatorio detectó que en 5.799 casos, las muertes quedaron en el limbo de ser calificadas como “bajo averiguación”.

En otras palabras, mientras se redujeron los homicidios y las muertes por intervención policial, inexplicablemente aumentaron, y de manera notable, las muertes cuyo móvil es oficialmente desconocido, podrían ser casos de homicidio que no son investigados, ni se ha iniciado el proceso penal correspondiente.

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