Yubraska Vargas, había terminado su relación con David Sojo hacía más de seis meses. Poco tiempo más tarde, Yubraska conoció a Víctor José Ascanio González, un obrero de 23 años con quien inició una nueva relación sentimental.
Ascanio González era natural de barlovento, estado Miranda, se había mudado a Caracas a trabajar y se fue a vivir en la casa ella en Caño Amarillo, parroquia 23 de Enero del municipio Libertador.
Todo marchaba sin mayores problemas hasta el pasado fin de semana, cuando en medio de una reunión callejera, se encontraron David, Yubraska y Víctor José. En medio de la celebración, David intentó llevarse a Yubraska a un lado y Víctor José Intervino, “él tenía una mano pesada”, dijo su hermana Franyolis Ascanio.
El hecho es que Víctor le dio un golpe a David, quien se retiró del lugar, no sin antes anunciar que se vengaría, que también «mataría a Yubraska, que aunque fuese lo último que hiciera, la mataría».
El pasado miércoles, Yubraska, dijo sentirse mal, tenía fiebre y fue a dormir en su cuarto, mientras Víctor José se quedó en la calle con los primos de la mujer, donde estaban reunidos.
Más tarde la mujer, madre de cuatro niñas, escuchó los pasos de alguien que corría, era Víctor quien entraba al cuarto, corriendo y de pronto escuchó un disparo y un golpe en la frente, también oyó a Víctor decir “ay” y el joven cayó encima de ella, no se movía.
Alzó la vista y vio a David Sojo con un arma en la mano, le acababa de disparar a Víctor, el sujeto huyó, mientras la mujer a gritos pedía ayuda para salvar a Víctor, quien agonizaba.
Como pudo se llevaron al hombre malherido hasta el hospital Vargas, centro en el que se registró su muerte, además vieron que Yubraska tenía un disparo en la cabeza, en la frente, la bala con que mataron a Víctor, está alojada en su frente.
Desde la morgue de Bello Monte Franyolis Ascanio, pidió justicia por el asesinato de su hermano, “él era como mi papá, yo le había dicho que se viniera a vivir conmigo, y ahora me lo mataron, él deja dos niñas huérfanas”.

