Condenan a cadena perpetua a cinco jóvenes por homicidio en Argentina

Los «rugbiers» asesinaron a golpes a Fernando Báez Sosa, paraguayo de 18 años, a la salida de una discoteca en enero de 2020. Recibieron sentencia de 50 años de prisión

Fernando Báez Sosa, joven de 18 años de edad, murió asesinado a golpes a la salida de una discoteca del balneario argentino de Villa Gesell el 18 de enero de 2020. Tres años después, el lunes 6 de febrero de 2023, los cinco «rugbiers» responsables del homicidio fueron condenados a cadena perpetua, que en Argentina equivale a 50 años de prisión.

Otros tres jugadores de rugby recibieron penas de 15 años de prisión.

En asesinato de Báez Sosa conmocionó a la provincia de Buenos Aires y a toda Argentina.

En el brutal homicidio participaron ocho amigos y compañeros de rugby de entre 21 y 23 años. De ellos, cinco fueron considerados responsables directos y tres accesorios, explicó BBC.

Fernando Báez Sosa, de 19 años, fue asesinado el 19 de enero de 2020 (Foto cortesía BBC)

La justicia determinó que los cinco «rugbiers» que recibieron la máxima pena incurrieron en «homicidio agravado por alevosía» con el «concurso premeditado de dos o más personas». Deberán cumplir al menos 30 años de cárcel antes de solicitar libertad condicional por buena conducta o por tiempo cumplido.

Máximo Thomsen (23 años de edad), Ciro Pertossi (22), Enzo Comelli (22), Matías Benicelli (23) y Luciano Pertossi (21) fueron declarados «coautores» del homicidio y condenados a cadena perpetua. Ayrton Viollaz (23 años), Blas Cinalli (21) y Lucas Pertossi (23) recibieron una pena de 15 años de prisión por ser considerados coautores secundarios.

Según la Fiscalía, el grupo de amigos planeó el ataque contra Báez Sosa. Los ocho condenados pueden apelar la sentencia.

Durante la lectura de la sentencia, Thomsen se desmayó y salió en ambulancia del tribunal una vez terminanda la audiencia.

Los padres de Báez Sosa, que era hijo único, dijeron sentir un poco de paz al conocer el veredicto. «La verdad es que después de tanta espera, tres años, escuchar el veredicto sonó fuerte cuando dijo perpetua y sentí una emoción al escuchar y me dio paz en el corazón. Sé quiénes fueron los que asesinaron a mi hijo», afirmó la madre, Graciela Sosa.

«Es muy difícil perdonarlos», agregó. «Me arrebataron un hijo que solo quiso ir a divertirse y mi hijo regresó en un cajón cerrado del que nunca más va a salir. Su ausencia y nuestro dolor es perpetuo», acotó.

«Nosotros necesitamos un poco de paz, recuperar el ánimo, porque lo que pasamos no se lo deseo a nadie. Fue durísimo porque era el único hijo que teníamos y verlo así en todos los videos fue muy difícil», agregó Silvino Báez, el padre del muchacho.

Los abogados de la familia Báez Sosa apelarán el fallo contra los tres jóvenes considerados partícipes secundarios y pedirán que todos sean condenados de por vida.

Báez Sosa, hijo de padres paraguayos, aspiraba a estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Según testigos, el día del homicidio cerca de las 4:30 am se produjo una disputa entre uno de los jugadores de rugby y un amigo de Báez Sosa. quien intentó separarlos y terminaron todos expulsados del local.

Fuera de la discoteca, Báez Sosa y sus amigos fueron atacados cerca de las 5:00 am por la espalda por el grupo de rugbiers. El ataque fue grabado por las personas que estaban a las afueras del local.

Báez Sosa fue golpeado hasta caer inconsciente y luego recibió patadas a la cabeza. Según la autopsia, falleció por un «fuerte traumatismo de cráneo».

Los compañeros de clases de Báez Sosa y su novia, Julieta Rossi, lo describen como «bueno» y «luchador». Rossi dijo que el muchacho era su «compañero de aventuras, porque todo lo hacía con él», incluso cantar karaoke y tomar clases de tango, agregó CNN.

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