A Juan Francisco Fernández Acosta, de 27 años de edad, lo mataron en el barrio bonaerense de Palermo para robarle el celular. Su familia no tiebe cómo repatriar el cuerpo de su hijo
Un carro blanco es la única pista que tiene la policía de Buenos Aires en el caso del homicidio del venezolano Juan Francisco Fernández Acosta, de 27 años de edad.
El joven migrante murió de un disparo la madrugada del lunes 6 de marzo, en el barrio bonaerense de Palermo. Dos hombres le robaron el celular, lo hirieron con un arma de fuego y huyeron del lugar, pero fueron captados por cámaras de seguridad.
Las imágenes capturadas por las cámaras de seguridad ayudaron a la policía a identificar el vehículo blanco en el que huyeron los antisociales.
La División Homicidios de la Policía de la Ciudad cree que los delincuentes actuaron «al voleo» con la única intención de llevarse el celular de la víctima, por lo que se descartarían móviles como el sicariato, la venganza, el ajuste de cuentas o un crimen pasional.
Thomas, amigo de Juan Francisco y también venezolano, estaba con él al momento del crimen. También fue el encargado de contarle a la familia lo sucedido.
Explicó que Juan Francisco lo llamó por teléfono una hora antes del crimen para invitarlo a tomar una cerveza en la puerta de la residencia donde vivía la víctima, en el barrio Palermo.
Se encontraron en la calle cerca de las 2:00 am y se sentaron en la puerta de una tienda de bicicletas. Minutos después llegaron los dos delincuentes, que los amenazaron con una pistola. Juan Francisco se resistió al robo. Después de un breve forcejeo, uno de los dos asaltantes lo asesinó de un disparo en la cabeza. Murió horas después en un hospital.
Aunque la calla en la que ocurrió el robo/asesinato es bastante oscura, la Policía encontró una serie de cámaras de vigilancia privadas. En las grabaciones se muestra a los delincuentes subiendo a un carro blanco que ya está identificado y huyendo. Las autoridades trabajan para determinar cuál fue el recorrido que hizo el vehículo tras el asesinato.
“La versión más firme que tenemos es que, efectivamente, se trató de un robo al voleo y que el único objetivo era el asalto”, dijo una alta fuente a Infobae.
La familia del muchacho reúne fondos para viajar a Argentina y hacer los trámites necesarios para llevarse el cuerpo de su hijo de regreso a Venezuela.
El martes 7 de marzo se realizó una misa en homenaje a la víctima, a la que asistieron amigos, vecinos, compañeros de los dos trabajos que tenía Juan Francisco y miembros de la comunidad de migrantes venezolanos en Buenos Aires.
Además de trabajar en su profesión de ingeniero electrónico, la víctima hacía entregas por delivery durante las noches.
Llevaba cuatro años residenciado en Buenos Aires, a donde se mudó tras graduarse de ingeniero electrónico en la Universidad Nueva Esparta en 2018. Cursaba estudios de posgrado en la Universidad de Palermo.

