La joven relata que la cara se le partió en cuatro partes por el disparo. Ya no sonríe como antes, pero está viva para contarlo
Atravesaba una situación económica difícil. No tenía siquiera para pagar una bolsa Clap. Por eso le pidió ayuda a sus conocidos. Un supuesto «amigo» le dijo a Andrea Suárez que la ayudaría y le prestaría el dinero que necesitaba. Lo que vino después fue una pesadilla.
En un video en TikTok publicado en cuatro partes, Andrea Suárez cuenta: “Me secuestraron y me dispararon en la cara”. Uno de sus captores la violó, su supuesto amigo le disparó y los hombres que la mantenían cautiva la lanzaron por un barranco, dándola por muerta.
Explica que el «amigo» que le había prometido prestarle dinero no apareció en el lugar en el que la había citado. Allí comenzó la odisea.
La llevaron hasta un barrio donde se vería con el sujeto que le prestaría el dinero. “Entré a la casa. Una persona me agarró y me puso un trapo en la boca con formol», indica. Le gritaban «‘Te vas a morir’”, mientras la apuntaban con armas de fuego.
Dos hombres la amarraron de manos y pies, la golpearon en repetidas oportunidades y la encerraron. “Me decían que me iba a morir y que me iban a picar” en trozos, recuerda. Uno de sus captores la violó. “Es lo peor que le puede pasar a un ser humano”, asegura.
Al llegar su supuesto «amigo», le dijo que iba a matarla. El hombre y sus cómplices le apuntaron con sus armas.
La llevaron a rastras a un cerro y uno de los hombres le disparó. “El disparo me entró por la nariz y me salió detrás de la oreja. La bala me empujó. Caí. Me quedé inmóvil no sé por cuánto tiempo. ‘Se murió, la matamos’, escuché”, recuerda Andrea.
Cuando otro de los sujetos trató de dispararle por segunda vez, el arma se trabó. Estaba muy mal herida, pero vivía. Pero esto no lo sabían sus captores, que la empujaron cerro abajo y la dejaron por muerta en pleno barranco.
Como pudo se levantó y caminó sin rumbo fijo por horas, no sabe cuántas. Tenía la cara ensangrentada y solo veía por un ojo. El cansancio la vencía y se detuvo a descansar, pero sabía que si se detenía, moriría o volvería a manos de sus torturadores
Hasta que llegó a una casa, donde tras muchos ruegos le prestaron ayuda y llamaron a la Policía.
Los uniformados la trasladaron a un hospital «como un saco de papas, como un caucho», Allí le extrajeron la bala.
“Tengo la mitad de la cara reconstruida. No tengo ningún hueso en la mitad de la cara, tengo una barra de titanio para reconstruir la mandíbula, me pusieron 11 tornillos. La cara se me partió en cuatro pedazos”, destaca.
A la Policía no le dijo quiénes la habían secuestrado, torturado, violado, amenazado y disparado, consciente de que su vida seguía en peligro. Estaba en la «zona de acción» de la banda, y sabía que cualquiera podría delatarla. Ni siquiera tiempo después de su odisea se atreve a dar detalles de dónde, cuándo o quiénes la atacaron.
Le dijo a su mamá que no dijera quiénes habían atacado a su hija, y se mantuvo firme en que «no recordaba nada».
Después de meses de cirugías y terapias, ha recuperado parte de los movimientos faciales, pero no la sonrisa.
“Todo el mundo pensaba que yo estaba muerta… Yo tenía una sonrisa tan bella, todavía estoy en esa lucha. Todavía sueño que un cirujano vea mis videos y me pueda operar la cara”, resalta.
Se atreve a contar su historia porque supo que la banda que la habría atacado había sido «dada de baja».
«Uno nunca llega a conocer a las personas», dice en relación al «amigo» que la hizo vivir un infierno del cual todavía se recupera. Su historia completa en TikTok está en su cuenta @soyandrea.suarezz

