Marie Catherina Swanenburg en tres años asesinó al menos a 27 personas, aunque la cifra de muertos podría subir hasta las 50
La historia de la violencia está marcada por tres tipos de casos: En los primeros las víctimas eran especialmente vulnerables, en los segundos los criminales fueron particularmente crueles y en los terceros nos encontramos con casos que fueron profusamente difundidos por los medios de comunicación.
Seguiremos los pasos de los asesinos en serie. Una categoría particular de criminales quienes actúan con perverso sadismo contra sus víctimas, en su mayoría indefensas y que además reciben toda la atención de los medios.
Marie Catherina Swanenburg también fue conocida como “La Envenenadora”. La neerlandesa fue condenada por asesinar a 27 niños de su población natal de Leiden. Hija de Clemens Swanenburg y Johanna Dingjan. Swanenburg, está a la cabeza de las listas de asesinos en serie, se cree que alrededor de su tumba se agrupan unos 50 cadáveres.
El móvil de sus crímenes era el dinero, en forma de pagos de seguros o herencias que recibía por cuidar a niños y adultos enfermos, en esa época era posible que una tercera persona asegurara a otros, lo que le garantizaba acceso a dinero.
En un lapso de tres años, entre 1880 y 1883, envenenó a 27 personas con arsénico, pero se sabe que intentó matar a unos cincuenta más. Su veneno favorito era el arsénico, que compraba bajo la excusa de que tenía alimañas en su casa.
Marie gozaba de buena reputación en Leiden porque cuidaba a ancianos, enfermos, y niños. Hacia 1877, la misma época en que empezó a contratar seguros funerarios para otros, Marie comenzó a envenenar sistemáticamente a sus semejantes. Al principio se trataba de residentes locales individuales; más tarde, en aras de la herencia, exterminó a familias enteras, incluidos niños pequeños, utilizando arsénico.
Ni su familia se libró de su furia envenenadora: el 30 de mayo de 1881, envenenó a su cuñada Cornelia van der Linden, el 15 de julio a su sobrino Willem y el 1 de noviembre a su hermano Arend. Por ello cobró un total de 149 florines.
Siempre se mostró como un ángel salvador que asistía a los moribundos hasta el final, y cobraba por hacer de niñera y enfermera, lo que aprovechaba para terminar de envenenar a sus víctimas. Los médicos casi nunca acudían a evaluar a los muertos, Marie se las ingeniaba para mantenerlos alejados.
Nadie sospechó, en los asesinatos posteriores, el motivo económico. Se sabe que envenenó al menos a 65 personas de su vecindario, 23 de ellas mortalmente.Se conoce la identidad de 50 de estas víctimas. De las víctimas, 15 eran de su propio círculo familiar.
Fue arrestada cuando intentaba envenenar a una familia. Tras el juicio, Marie Swanenburg fue hallada culpable y condenada a cadena perpetua en un correccional, donde moriría en 1915.

