Sombras del Mal: El Destripador Rojo

Uno de los mitos que rodea a los asesinos seriales dice que son un producto exclusivo de Estados Unidos, y aunque podemos decir que ciertamente el gigante del norte se ha encargado de popularizar a estos criminales, la realidad es que están en todas partes.

En esta oportunidad conoceremos a Andréi Románovich Chikatilo, asesino en serie de la era soviética, quien fue conocido como “El Destripador Rojo”, “El Carnicero de Rostov” o “El Destripador de Rostov”, un maestro, ingeniero y graduado en Lengua y Literatura rusa, quien fue hallado culpable del asesinato de 53 personas.

Chikatilo, nació el 16 de octubre de 1936 en la entonces Unión Soviética, específicamente en la población de Yáblochnoye, en la actual Ucrania. Durante su infancia su padre cayó en manos de los nazis y en esos años su madre le contó la historia de cómo su hermano mayor, llamado Stepán, fue robado para ser devorado durante la hambruna.

De su niñez y juventud se conoce que era introvertido y miope, que fue permanentemente humillado, hizo servicio militar y luego continuó sus estudios, obtuvo tres títulos (Ingeniería, Marxismo-Leninismo y Lengua y Literatura rusa) y en 1971 se licenció de maestro.

En 1974 fue acusado de abusar de sus alumnos y eso le costó el puesto.

Cuatro años más tarde comenzaría su racha asesina: El 22 de diciembre de 1978 intentó abusar de una niña de nueve años, y al no poder abusar de ella la asesinó a puñaladas.

En 1981 asaltó a su segunda víctima, una joven prostituta de 17 años a quien convenció de ir a un bosque para tener relaciones sexuales, pero falló y ella se burló de él. Enfurecido la estranguló, abusó del cuerpo, amputó y comió partes del cuello y senos. Ese año mató a tres mujeres más y a su primera víctima masculina, un niño de nueve años.

En 1984 el número de víctimas se alzó hasta las 15. El modus operandi era el mismo, encontraba a sus víctimas en estaciones de tren; niños, niñas y chicas jóvenes que presentaban indicios de violencia y sadismo, les amputaba miembros y a casi todas les faltaban los ojos.

Siguió libre y asesinando hasta 1990. Chikatilo logró evadir una fuerza policial cada vez más grande que se organizaba para atraparlo. Fuerza que pasó de 100 a 600 oficiales luego de que continuara matando como una sombra.

En noviembre de 1990, tras asesinar a una joven, fue detenido por un oficial que lo vio saliendo del bosque, tenía manchas de sangre en el rostro, pero el funcionario no tenía razones para detenerlo y quedó libre una vez más.

El 20 de noviembre fue detenido tras encontrar el cuerpo de la joven. Era sospechoso de 36 asesinatos.

Días más tarde se derrumbó y terminó confesando 52 asesinatos, a cambio de que dejaran de “interrogarlo”. Su juicio fue polémico, querían lincharlo, finalmente el 15 de octubre de 1992 fue condenado a muerte.

El 14 de febrero de 1994 fue ejecutado de un tiro en la cabeza y sepultado en una tumba sin marcar.

Logró pasar desapercibido por años por su pertenencia al entramado regional del Partido Comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), un rango que le daba autoridad y excusa para desplazarse sin grandes chequeos.

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