Páginas que sirven de punto de reunión para pedófilos, redes de mensajería que ocultan a tratantes de personas, grooming y abuso ocultas detrás de sonrisas y playas lindas
Creemos que por ser adultos, no somos ingenuos, que por ser padres nos las sabemos todas, que nadie puede engañarnos… que a otros les suceden las cosas malas.
Pero en el mundo real la maldad se nutre de las debilidades, de la supuesta superioridad, del exceso de confianza y sabiduría, en el momento menos pensado, hace su jugada y terminamos envueltos en situaciones que escapan de nuestro control.
Ahora imaginen que no es un adulto quien está expuesto, sino que se trata de niños o adolescentes confiados quienes están en lo que parece ser un paraíso de alegría, pero que en realidad es un mundo plagado de depredadores, una mezcla entre Disneylandia y Pesadilla en la calle del infierno, esas son las redes sociales.
El mundo oscuro de las redes
En una breve búsqueda en Facebook encontramos ocho grupos que comparten contenidos relacionados con el abuso infantil. Uno de ellos con más de 16 mil integrantes que, además de compartir imágenes y videos, organizan encuentros e incitan a menores.
En el universo de las redes sociales, el abuso se disfraza de palabras amables, halagos, regalos y supuesta solidaridad que esconde a peligrosos sujetos. Detrás de las sonrisas infantiles están ocultos pederastas y pedófilos que hablan un doble lenguaje.
Aunque las redes sociales establecen edades mínimas para acceder a ellas, muchos padres le dan a sus hijos teléfonos y tablets, e inclusive les abren redes sociales”
Raymond Orta
Abogado especialista en tecnología
El primero es usado para convencer a los menores.
El segundo, codificado, es usado para comunicarse con sus iguales. Utilizan palabras aparentemente inofensivas para definir su mercancía: “sopita”, “sopa de pollo”, “caldito” “caldo de pollo”,”club penguin” y hasta “código postal” vienen del acrónimo “cp”, del inglés “child pornography”. Lo grave es que estas son apenas algunas de las palabras utilizadas para conseguir y compartir su detestable contenido.
Vale destacar que los grupos detectados en Facebook fueron denunciados en la misma red social, pero a la semana de la denuncia permanecían abiertos, en otras palabras, la red no hizo nada por atacarlos y, en caso de cerrar el grupo, sus integrantes no tardarán en crear uno nuevo.
Niños sin redes sociales
Para Melanio Escobar, experto en seguridad digital y director ejecutivo de RedesAyuda, la prevención en la lucha contra el abuso cibernético es vital: “Yo creo que los niños no deben tener redes sociales, ni privadas ni públicas”.
Asegura que los niños están en una etapa de la vida en la que son particularmente vulnerables y el abuso generará efectos permanentes que afecten la vida futura de las víctimas, “mientras menos se exponga a niños y niñas en redes sociales, más seguros estarán”.
Agrega que a medida que crecen, será más complicado el control de los adolescentes, por lo que Escobar recomienda “tener una buena comunicación con sus hijos, supervisar si cambian de grupo o si empiezan a frecuentar sitios distintos, observar cambios en la conducta y actitud, estar pendiente de señales no verbales que sus hijos puedan dar”.
Grooming y trata
Raymond Orta, abogado especialista en tecnologías, recordó que “aunque las redes sociales establecen edades mínimas para acceder a ellas, muchos padres le dan a sus hijos teléfonos y tablets, e inclusive les abren redes sociales. Esos niños quedan expuestos al acoso y son vulnerables al grooming”.
“Una forma de acoso en la que adultos haciéndose pasar por menores de edad desarrollan relaciones sentimentales con niños, les piden fotos personales e íntimas que venden en la red y llegan a abusar de los niños”, explica.
En la mayoría de los casos de trata, los depredadores se esconden en redes sociales y de mensajería. Los adolescentes son vulnerables e ingenuos, “les ofrecen trabajos atractivos, dinero, lujos, carros, viajes, ropas, juegos, diversión, carreras de modelaje, de influencer, los van convenciendo hasta que los invitan a vivir su vida de fantasía. así logran que abandonen a su familia y se embarquen en esas aventuras, hasta que llegan a su destino, luego les quitan los pasaportes y los obligan a prostituirse o a otras cosas”.
Sin campañas
Ambos especialistas coinciden en señalar que uno de los problemas que enfrenta la lucha contra el abuso en las redes sociales es que en nuestro país no hay suficientes campañas sobre este tema.
“El estado no hace nada, no hay campañas, no hay voces de alerta, parece que fuese un mundo en el que eso no ocurre, para la Fiscalía, policía o ministerios estos peligros no existen”, señala Escobar.
Yo creo que los niños no deben tener redes sociales, ni privadas ni públicas… Mientras menos se exponga a niños y niñas en redes sociales, más seguros estarán”
Melanio Escobar
Experto en seguridad digital y director ejecutivo de RedesAyuda
Por su parte Orta agrega que las denuncias no deben hacerse solo a través de las redes sociales, recomendó ir a la policía a formular las denuncias, “presionar a las autoridades para que tomen cartas”.
La batalla contra el abuso
La lucha contra el abuso infantil en las redes sociales requiere de acciones desde diferentes frentes.
Usuarios y organizaciones deben denunciar el contenido de abuso contra menores o inapropiado, todas las redes tienen herramientas de denuncia.
Los padres y representantes deben estar informados y capacitados para proteger a sus hijos sobre los peligros que hay en línea. Deben enseñarles a usar las redes sociales de forma segura y responsable.
Las autoridades deben trabajar para prevenir y combatir el abuso infantil y la pornografía. Deben diseñar campañas de prevención, así como castigar a estos delincuentes.
Las redes sociales, responsables en la difusión de este tipo de contenidos, en realidad, poco hacen para combatirlo.
Además de eliminar rápida y eficazmente el contenido inapropiado, deben diseñar mecanismos para evitar que quienes han publicado contenido peligroso abran nuevas páginas, además deben denunciar a los delincuentes ante las autoridades.

