El asesino burló durante más de 30 años a las autoridades surcoreanas
En la década de los ‘80 un asesino sembró el terror entre las mujeres en Corea del Sur. El caso fue conocido como “los asesinatos de Hwaseong”. Un brutal criminal atacó a niñas, adolescentes y mujeres y dejó un rastro de al menos 14 muertes a su paso y unas 30 mujeres abusadas.
Lee Chun-jae nació en 1963 en Corea del Sur, y creció en una familia pobre y disfuncional. Traumatizado por la muerte de su hermana y abusado de niño, su infancia fue tormentosa. En 1983 se graduó de secundaria y, como todos los surcoreanos, hizo el servicio militar obligatorio, y luego de tres años salió a la calle.
Su maquiavélico carácter salió a relucir a mediados de los años ‘80. El 15 de septiembre de 1986 estranguló a una mujer de 71 años que regresaba a casa después de visitar a su hija.
Ya había caído la primera de sus víctimas. Un mes después una joven de 25 años sería violada y asesinada.
En la medida que asesinaba a sus víctimas, su sadismo y brutalidad aumentaban. En sus crímenes incluía instrumentos para torturar y multiplicar el dolor de sus víctimas. Empleaba cualquier tipo de prenda de vestir de las mujeres para amordazarlas, maniatarlas y estrangularlas; además utilizaba objetos afilados para insertarlos en sus víctimas, a las que además mutilaba durante el ataque.
Una de las cosas que hizo difícil su captura es que era sigiloso, durante sus ataques vestía ropas oscuras y permanecía largas horas aguardando mientras sus víctimas quedaban solas. Atacaba en las primeras horas de la mañana o las últimas de la noche, lo que sumado a las escasas técnicas forenses de la época impidieron ponerle rostro al asesino.
El 27 de julio de 1989, un hombre de apellido Yoon de 22 años, fue arrestado por el caso. Yoon, un hombre sin estudios, asumió la responsabilidad de los crímenes y fue condenado a 20 años de cárcel.
Poco tiempo después Lee Chun-jae fue detenido por un intento de robo y estuvo dos años en la cárcel. Sería liberado en 1990. En 1992 se casaría, pero seguiría asesinando y violando a cinco mujeres más.
Cuatro años más tarde, su esposa lo abandonó y, en venganza, Lee secuestró, violó, torturó y asesinó a su cuñada, a quien culpó del abandono. Durante las investigaciones para determinar el paradero de su cuñada, Lee se autoincriminó al preguntarle a los policías que lo interrogaban cuántos años estaría presa una persona por violación y homicidio.
Tras ser detenido, fue acusado, enjuiciado y condenado a muerte, un año más tarde la sentencia por el asesinato de su cuñada se redujo a cadena perpetua.
Con la condena, las violaciones y asesinatos de Hwaseong terminaron, pero pasarían 30 años para vincular a Lee con todos los casos.
No sería hasta septiembre de 2019 cuando Lee Chun-jae fue acusado de los crímenes cuando su ADN fue vinculado con otros casos. Al ser interrogado confesó y aportó ubicaciones precisas de los crímenes y datos que solo las autoridades conocían.
En noviembre de 2019, la policía concluyó que Lee era responsable de los asesinatos y cerró uno de los casos más duros de su historia. Pero los crímenes habían prescrito y no podían juzgar a su asesino en serie más atroz.
Lee solo fue juzgado por el asesinato de su cuñada.

