La violencia sexual, un monstruo oculto detrás del silencio

La falta de campañas educativas y preventivas y la ausencia de cifras no permiten conocer la realidad del abuso sexual en el país

El pasado 5 de abril, a través de las redes sociales, la Policía Científica anunciaba la detención de un peligroso sujeto, se trataba de hombre de 50 años de edad quien era buscado por la violación de seis mujeres. Su detención era parte de la persecución de una ola de abusos desatada en el municipio Sucre del estado Miranda.

A pesar de que el sujeto terminó tras las rejas, las autoridades consideran que hay otras víctimas más, pero lamentablemente no hicieron la denuncia, por lo que esos casos podrían quedar impunes.

En un país en el que las cifras de violencia y delincuencia parecen ser un secreto de estado, los delitos sexuales se propagan como fuego entre pasto seco y las víctimas… Se multiplican.

Aunque esporádicamente algunos datos salen a la luz pública y las autoridades anuncian la detención de violadores, pedófilos y acosadores, esos éxitos y balances ocultan tras de sí a cientos o miles de víctimas, mientras el silencio se convierte en el gran cómplice de los abusadores que no fueron denunciados

El tema recurrente y oculto

Durante los últimos años, los delitos sexuales se convirtieron en un tema recurrente en los medios de comunicación. Sin embargo, ese tema también se caracteriza por permanecer oculto.

Solo salta a la luz cuando hay casos alarmantes, detenciones impactantes o anuncios que favorezcan la imagen de lucha contra el delito por parte de las autoridades.

Es alarmante que en más del 90% de las violaciones de niños, niñas y adolescentes las víctimas fueron agredidas por personas de su entorno familiar o muy cercanas a ellas, lo que dificulta, aún más, denunciar”

Aimeé Zambrano
Antropóloga, coordinadora y directora de Utopix

El problema es que la ausencia de datos oficiales impide tener una valoración real de la magnitud del problema del abuso sexual en Venezuela.

Al respecto, la antropólogo Aimeé Zambrano, directora del portal web Utopix, que lleva adelante un proyecto de recopilación de data sobre femicidios, destaca el impacto de la ausencia de datos en el tema del combate de la violencia de género y trata de personas.

Esto ha llevado a las ONG a diseñar métodos de recolección de datos, hemerográficos, investigaciones de campo y en redes sociales para analizar y comprender la realidad local.

“Es necesario tener datos desglosados por edades y tipos de violencia para evaluar la eficacia de las políticas públicas y entender los nuevos desafíos, la falta de datos deja al Estado a ciegas para verificar si las políticas públicas funcionan o no”, dice.

Zambrano reconoce que aunque no hay datos oficiales, diferentes organizaciones han recopilado información y han detectado “un aumento en los casos de trata de personas, así como del abuso sexual infantil, y violencia sexual”.

De vez en cuando, alguna autoridad libera algunos datos y eso permite hacer proyecciones y comprobar los datos obtenidos. En marzo pasado el fiscal general de la República, Tarek William Saab, indicó que en 2022 su despacho registró “1.987 casos de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes, con 2.205 víctimas, hubo 1.700 personas imputadas, 2.155 acusadas y 867 condenadas”.

Lamentablemente, estos datos no abarcan a las mujeres jóvenes, adultas y mayores, ni a hombres adultos, así como a otros miembros de la comunidad LGBTQ+ que son víctimas de delitos sexuales, por lo que no tenemos una perspectiva real sobre la magnitud del problema.

Cifras negras e impunidad

Uno de los grandes problemas con los delitos son las cifras negras, los casos que no son reportados ante las autoridades.

Según datos estadísticos son muy pocos los delitos sexuales que se reportan, la violación es uno de los menos denunciados, menos de una de cada tres víctimas reporta el caso a las autoridades, o sea que casi 70% de los violadores está en las calles sin denuncia alguna en su contra. Se estima que en México en 2020 se iniciaron investigaciones del 1,4% de los delitos sexuales cometidos, en otras palabras 98,6% de los casos se mantuvieron impunes, la mayoría de las víctimas no recibió justicia.

Tenemos que educar sobre la prevención de la violencia sexual, debemos involucrar a todos los géneros y edades, abordar temas como el consentimiento y el machismo, tenemos que discutir con los niños y adolescentes para que entiendan que la violencia sexual no es normal”

Aimeé Zambrano
Antropóloga, coordinadora y directora de Utopix

Otro dato alarmante es que en más del 90% de las violaciones de niños, niñas y adolescentes las víctimas fueron agredidas por personas de su entorno familiar o muy cercanas a ellas, lo que dificulta, aún más, denunciar el delito.

“Hay datos que señalan que los niños y niñas hasta los diez años tienen el mismo riesgo de sufrir abuso sexual, pero a partir de los once años se incrementa el riesgo para las niñas, esta cifra indica el nivel de vulnerabilidad que tienen los niños” acota Zambrano.

“La violencia sexual no es normal”

La falta de cifras y datos sobre la violencia sexual limita el análisis de resultados de las escasas campañas que se hacen, además que las mismas son elaboradas con un profundo sesgo: Parecen diseñadas para limitar a las mujeres.

“Están dirigidas a únicamente a mujeres, niñas y adolescentes, les dicen que no salgan en la noche, las enseñan a cuidarse. No vemos campañas que le hablen a los hombres”, agrega Zambrano.

“Es necesario educar al hombre para que comprenda que forzar a una mujer para ir más allá, es un acto de abuso sexual; que entienda que si la chica con la que salió está pasada de tragos, no hay consentimiento. Un hombre no puede abusar de una mujer que esté bebida, que no tenga conciencia de sí”, explica.

La antropóloga además destaca la importancia de hablar con los adolescentes sobre la pornografía para que comprendan que lo que ven es ficción y no la realidad de la sexualidad.

“Estos temas hay que hablarlos, tenemos que educar sobre la prevención de la violencia sexual, debemos involucrar a todos los géneros y edades, abordar temas como el consentimiento y el machismo, tenemos que discutir con los niños y adolescentes para que entiendan que la violencia sexual no es normal”, concluye.

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