Mataron a chatarrero de un balazo en el pecho 

De nada valieron los intentos de recuperarse. En tres oportunidades fue a la Misión Negra Hipólita y en tres oportunidades se fugó. También estuvo recluido en un centro de desintoxicación en La Guaira, del que también se escapó. 

Al final la mañana del pasado miércoles, mientras desayunaba, su papá revisaba algunos canales de noticias en la red de mensajería Telegram y entre todas las imágenes, un rostro en una foto le pareció demasiado conocido. Era la foto de un hombre muerto en la autopista Gran Cacique Guaicaipuro, en las inmediaciones de La Paz, en El Paraíso, de inmediato le mandó un mensaje a la mamá del joven, preguntándole si ella había visto al hijo de ambos.

Ella respondió que sí, lo había visto a las 7:00 de la mañana, cuando el joven fue a visitarla. Luego se fue y no supo más nada de él. Al ver la foto que le acababa de enviar, lo identificó: era Ronaldo José Díaz Torres, de 23 años, era el hombre que había sido asesinado y cuyo cadáver en mono negro y chaqueta yacía en el hombrillo de la transitada vía en sentido hacia Caricuao.

Ronaldo José, tenía problemas de drogas, desde hacía años luchaba contra las adicciones, debido a eso se había ido a vivir a la calle y abandonado los estudios, apenas había llegado a primer año de bachillerato. Para sobrevivir se había dedicado a trabajar como chatarrero, recogiendo metales en la calle y revendiéndolos.

Además, se había conseguido una pareja, con quien había vivido durante cuatro años y engendrado una hija, de un año y medio, pero la droga había hecho estragos en su vida y sus relaciones estaban dominadas por la demanda de nuevas dosis.

Sobre la muerte de Ronaldo José se sabe muy poco. Según el protocolo de la autopsia entregado a sus familiares en la sede del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses, (Senamecf) murió como consecuencia de un disparo que le provocó una hemorragia masiva. Las autoridades desconocen la identidad del autor del asesinato, ya que el cuerpo fue localizado por otros dos recolectores, quienes lo resguardaron hasta que llegaron las autoridades para realizar el levantamiento del cuerpo y la recuperación de evidencias.

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