Seis meses de violencia en Caracas

Las cifras muestran una caída en los índices de violencia, las autoridades lo celebran, pero ¿Qué hay detrás de esta situación?

El crimen bajó. Al menos eso dicen las autoridades. La pasada semana, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Remigio Ceballos Ichaso, afirmó que en lo que va de 2023 el robo de vehículos presentó una disminución del 22,5% y que los casos de secuestros bajaron un 54,2%.

Algunos números confirman ese anuncio, la violencia ha venido cayendo a lo largo de los últimos años, muestra de ello es que en los primeros seis meses del año 2023, se registraron al menos 164 asesinatos en Caracas, de acuerdo a los datos recopilados por el Monitor de Víctimas (MV) en la morgue de Bello Monte. Una reducción del 13% en comparación con el mismo período en 2022, cuando se registraron 210 muertes. 

Hacemos la aclaratoria de que son “al menos 164 asesinatos” debido a que muchos de los casos no fueron recopilados debido a que los familiares de las víctimas o las autoridades, no informaron sobre ellos. 

De tal manera que esos casos no declarados quedan como una cifra negra, sin embargo, la reducción es sensible y debemos tomarlo en cuenta.

Dónde la violencia golpea más fuerte

El análisis de los datos registrados durante el primer semestre nos deja claro que la entidad federal más violenta fue el Distrito Capital con el 51% del total de las muertes, Miranda le sigue con 49. El municipio más violento de la capital fue Libertador, donde ocurrieron 86 homicidios, le siguen Sucre con 71, Baruta con 11 y Chacao con tres.

Pero, al estudiar la violencia disgregada por parroquias, observamos que las más violentas pertenecen al estado Miranda: Petare, con 51 asesinatos y Filas de Mariche con 11, luego vienen El Valle (10) Sucre (nueve), San Juan y Antímano (con ocho) y el listado lo cierran Coche, Caricuao y La Vega (con siete cada una).

En su mayoría, las víctimas de la violencia capitalina son personas con ocupaciones informales que no requieren o requieren una mínima formación. Se trata de obreros, buhoneros, mototaxistas, choferes, deportistas, barberos, desempleados o indigentes”

Monitor de Víctimas

De esta manera se mantiene la tendencia observada a lo largo de los años en los que la violencia se ha concentrado en las zonas más populares de la capital: Los barrios.

Otro dato de interés sobre la violencia capitalina es las horas en que se desata. En este sentido, observamos que entre las 5:00 y las 6:00 am, ocurrieron diez asesinatos, y entre las 8:00 pm y las 9:00 ocurrieron ocho.

Cientos de huérfanos

La violencia deja graves consecuencias en la sociedad, una de ellas es la cantidad de niños que pierden a sus padres. Durante el periodo analizado, se contabilizó que 109 niños perdieron al menos a uno de sus padres como consecuencia de ella.

Resaltamos la violencia cometida contra los niños, siete niños y adolescentes fueron asesinados en ese período, dos eran menores de 12 años y cinco tenían 13 y 17 años.

La lista de muertes por edades la encabezan los adultos con edades comprendidas entre 27 y 59 años, de este grupo 73 personas perdieron la vida violentamente, 51 eran adultos jóvenes y 22 adultos mayores de 40 años. 

Un dato curioso es que en segundo lugar con 58 muertes aparecen los jóvenes con edades entre 18 y 26 años, este grupo por lo general encabeza el listado de víctimas de la violencia. 

Y finalmente cuatro adultos mayores fueron asesinados en estos primeros seis meses de 2023.

Pobres, morenos y jóvenes

Para entender el problema de la violencia y solucionarlo, es necesario comprender por qué ocurre, contra quiénes y dónde ocurre. Hemos visto que jóvenes y adultos son las víctimas predilectas de la delincuencia.

Pero debemos tener en cuenta que el color de la piel cuenta a la hora de ser víctima de la violencia. Casi 60% de las víctimas eran de tez morena. En un país en el que casi nadie dice ser negro, cinco de los asesinados tenían ese color de piel y 21% fueron identificados por sus familiares como blancos.

Otro aspecto importante es el oficio de las víctimas, en su mayoría se trata de personas con ocupaciones informales que no requieren formación o requieren una formación mínima. Se trata de obreros, buhoneros, mototaxistas, choferes, deportistas, barberos, o casos en los que el oficio del fallecido era desconocido, no pudo ser determinado o se trataba de personas desempleadas o indigentes.

Lo mismo sucede con la formación de las víctimas, 50% tenía educación primaria, 22% secundaria, menos del 2% tenía formación universitaria. Debemos señalar que en 82 casos no se halló ninguna información acerca de la educación del fallecido.

Durante seis meses de 2023, se contabilizó que 109 niños perdieron al menos a uno de sus padres como consecuencia de la violencia”.

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Al observar quiénes son los perpetradores y por qué actúan, comenzamos a tener un panorama de la violencia. La mayoría de las víctimas eran civiles (158) que murieron a manos de civiles en un 50%. Pero en 35% de los casos murieron a manos de funcionarios policiales. En 20 muertes no se determinó la identidad del autor.

Sin embargo, al estudiar los móviles de los asesinatos, los ajustes de cuentas y los casos a determinar, en los que el móvil no estaba claramente definido para las autoridades, fueron los principales móviles con 37 y 29 muertes, respectivamente. La acción policial, con casos de presuntas ejecuciones (29) y resistencias a la autoridad (23) ocuparon la tercera y cuarta posición respectivamente.

Delincuencia mutante

A pesar de que las autoridades han anunciado descensos en algunos delitos, las informaciones las suministran sin mayores datos, solo dan porcentajes, lo que impide tener una visión real de la situación del crimen.

Tampoco informan sobre el porqué de la caída en las estadísticas de homicidios. No sabemos qué está sucediendo, y a qué se debe el cambio en el comportamiento.

Sin embargo, hay teorías sobre las razones de los cambios: Por una parte, se ha señalado que la política de mano dura implementada por los organismos policiales, especialmente por la extinta Fuerza de Acciones Especiales (FAES) acabó con gran parte de la delincuencia. 

Por otra parte, especialistas indican que el proceso migratorio, que sacó a más de seis millones de venezolanos fuera de nuestras fronteras, cargó consigo a un importante número de delincuentes, quienes hoy acechan en Colombia, Ecuador, Perú y Chile entre otros.

Localmente, los vacíos que quedaron en esas zonas donde los delincuentes migraron o fueron ejecutados, aún no han sido cubiertos por bandas, pero eso no quiere decir que no hay delincuentes, solo que no cuentan con la organización, las armas y la peligrosidad de sus predecesores.

Otras bandas mutaron a áreas menos expuestas. Hay delitos que están en aumento como la extorsión, la trata de personas, las estafas telefónicas. El robo no se ha reducido, se mantiene y del tráfico de drogas se sabe muy poco.

Conocer la realidad de la violencia nos permite prepararnos, diseñar políticas y actuar de manera preventiva, más allá de las políticas reactivas a las que nos hemos acostumbrado.

Leyenda

La delincuencia, aunque se ha reducido, continúa cobrando vidas y acechando en las sombras

Epígrafe 1

En su mayoría, las víctimas de la violencia capitalina son personas con ocupaciones informales que no requieren o requieren una mínima formación. Se trata de obreros, buhoneros, mototaxistas, choferes, deportistas, barberos, desempleados o indigentes”

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Epígrafe 2

Durante seis meses de 2023, se contabilizó que 109 niños perdieron al menos a uno de sus padres como consecuencia de la violencia”.

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