En Rusia, un policía logró burlar las investigaciones y asesinó mujeres por más de 20 años
Nuevamente viajamos a la tierra de los zares. En esta oportunidad conoceremos a un prolífico asesino: “El hombre lobo de Angarsk”.
Mijaíl Viktorovich Popkov nació el 7 de marzo de 1964 en la ciudad de Angarsk, cercana a Mongolia, en la antigua Unión Soviética. De su historia se conoce poco, pero una cosa al parecer es cierta: Su madre, alcohólica y amargada, lo sometió a abusos y maltratos físicos y psicológicos que lo marcaron de por vida.
Más tarde se supo que comenzó a trabajar con la policía de Ingursk, a unos 50 km de Angarsk, se casó con una mujer llamada Elena y tuvo una hija.
Pero en 1992 se produjo un rompimiento. Comenzó a sospechar que su esposa lo traicionaba, y un día mientras patrullaba, vio a una prostituta que caminaba en estado de embriaguez.
Estos dos detalles marcaron el nacimiento de una bestia. De pronto un objetivo se fijó en su mente: Quería “purgar a Angarsk de ese tipo de mujeres” y, sin razón aparente, inició una serie de brutales asesinatos.
Sus víctimas eran mujeres corpulentas, con edades entre 16 y 40 años, que medían entre 1,50 y 1,70 de estatura y una característica común: El gusto por la bebida.
Valiéndose de su condición, a las mujeres que veía en las noches en estado de ebriedad, ofrecía llevarlas a sus casas. Sus víctimas aceptaban confiadas por sentirse protegidas por la ley.
Una vez en el carro las dejaba inconscientes a golpes. Luego iba a las afueras de la ciudad, las desnudaba y agredía con tal ferocidad que los cuerpos quedaban destrozados, como si hubiesen sido atacadas por una jauría de animales salvajes. Era tan brutalmente sádico que fue bautizado “El hombre lobo”.
Usaba cualquier objeto punzante y contundente con el fin de que sus crímenes no fuesen vinculados a una misma persona. Pero en el lugar dejaba rastros biológicos, semen, cabellos y muestras de piel, además de las huellas de una camioneta Niva, como las de la policía.
Dos mujeres, a quienes dio por muertas, sobrevivieron a sus ataques, y una de ellas lo identificó en 1998. Pero Popkov, valiéndose del testimonio de su esposa, quien también era policía, logró salir libre para seguir matando.
Un cambio en el método de las investigaciones permitió su captura. Tras casi 20 años de asesinatos, un policía propuso comparar las muestras colectadas con las de 3.500 policías y militares registrados, y un resultado salió. Luego compararon las huellas del vehículo y se produjo otra coincidencia.
El 23 de junio de 2012, “el Maníaco de Angarsk”, como también era conocido, fue detenido. Popkov fue condenado por 22 asesinatos en 2015 y tres años más tarde confesó 59 homicidios adicionales. En 2018 recibió otra cadena perpetua por 56 de los 59 asesinatos. Así se convertía en el asesino en serie más prolífico de Rusia con 78 femicidios.
Su más fiero perseguidor, el teniente coronel Karchevsky, cree que no se ha hecho justicia. En una entrevista dijo: “Popkov cometió más de 100 crímenes, quizá cerca de 200”.

