Sombras del mal: Dukan, el “hechicero” asesino

Las aspiraciones de poder de un granjero lo llevaron a asesinar a 42 mujeres en Indonesia

El poder y el respeto siempre han sido combustibles para el crimen. Esta historia nos lleva hasta la lejana Indonesia, donde durante más de diez años un hombre asesinó a mujeres y niñas para recibir lo que su padre muerto le había prometido en un sueño: poder.

Empezaremos diciendo que en todas las culturas hay una figura inalterable: la del médium, brujo, hechicero o chamán. Esos que usando supuestos contactos con el mundo oculto pueden controlar los destinos de hombres y mujeres, manejarlos como marionetas, curar males espirituales y, a veces, también causarlos.

Es en este entorno que conoceremos a Ahmad Suradji, un granjero nacido a finales de la década de 1940 en las afueras de la ciudad de Medán, una de las cuatro más grandes del país.
Allí creció Suradji, dedicado a la cría de ganado. Era además un profundo creyente del mundo místico y especialmente de quienes curaban espiritualmente los males del cuerpo y del corazón.

Así terminó dedicado a esa actividad y poco a poco logró una clientela integrada en su mayoría por mujeres que pagaban para garantizar la fidelidad de sus maridos, el amor eterno de sus enamorados o recetas espirituales para el éxito, el dinero o la belleza.

Durante años todo transcurrió sin mayores sobresaltos. Pero en 1988 tuvo un sueño en el que su padre muerto le dio la receta para convertirse en Dukan o curandero místico: tenía que asesinar a 70 mujeres y beber su saliva.

Ahmad Suradji creó un ritual macabro. Sus víctimas, niñas y mujeres, eran convencidas de acompañarlo a una zona solitaria donde, tras drogarlas, las enterraba hasta más de la mitad del cuerpo, mirando hacia su casa, así obtendría todo su poder espiritual. Las obligaba a llenar tarros de saliva, que bebía y finalmente las estrangulaba con un cable. Luego disponía de los cuerpos.

Pasaron los años y las denuncias de las desapariciones de niñas y mujeres eran cada vez más frecuentes. La policía, en la mayoría de los casos, concluía que habían huido.

Finalmente, el padre de una joven de 21 años insistió ante las autoridades sobre sus sospechas contra Ahmad Suradji, hasta que los funcionarios fueron a la casa del brujo y en un campo cercano encontraron un cuerpo. Eso bastó para detenerlo junto a su esposa y cuñadas.

Luego de un allanamiento se encontraron las pertenencias de al menos 25 mujeres. Ahmad terminó confesando los crímenes. Las autoridades desenterraron hasta 42 cadáveres en los alrededores del predio donde vivía el presunto chamán.

Ahmad Suradji y su esposa fueron enjuiciados y condenados a muerte. La condena de su esposa fue conmutada a cadena perpetua.

El 10 de julio de 2008, Dukan fue fusilado en una plantación de Deli Serdang, al norte de Yakarta.

Familiares de mujeres desaparecidas en la región de Medán buscaron y encontraron a sus hijas entre las víctimas. Sin embargo, un grupo no lo logró. Las autoridades creen que el asesino dejó más cadáveres ocultos.

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