Suicidios: OVV detecta incremento en la primera mitad de 2023

En los estados Mérida, Aragua y Zulia se reportó el mayor número de casos

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) planteó su preocupación ante el incremento en el número de suicidios en el país durante el primer semestre de 2023, período en durante el que contabilizó 256 casos.

Esta cifra significa que hubo un promedio de 1,4 suicidios al día, o 42,6 muertes por propia mano al mes.

El estado con mayor número de suicidios entre los meses de enero y julio fue Mérida, con 33 casos (13.7%), seguido de Aragua (9.8%), Zulia (8.2%), Barinas (7.0%), Portuguesa (7.0%), Trujillo (7.0%) y Falcón (6.3 %). Lara, en la octava posición (5.5%), registró 14 muertes autoinfligidas, destacó un estudio del OVV Mérida.

Las edades del total de personas que perdieron la vida por voluntad propia van desde los 12 hasta los 82 años, y las modalidades de los suicidios fueron asfixia mecánica por ahorcamiento, salto al vacío, uso de armas de fuego y sustancias venenosas.

Entre los casos reportados por el OVV destaca el de un joven que no encontraba empleo y el de una menor de 12 años que se quitó la vida tras sufrir abuso sexual.

Para Gustavo Páez, coordinador del OVV Mérida, Gustavo Páez, la violencia autoinfligida es un fenómeno complejo porque en él «inciden factores individuales, familiares y sociales».

Destacó que en 2023 las condiciones socioeconómicas y la emergencia humanitaria que padece la población en Venezuela estarían impactando en su salud mental.

Páez citó como desencadenantes de la violencia autoinfligida en niños y jóvenes el consumo excesivo de alcohol y drogas, la depresión o alteración mental.

Páez refirió que el suicidio también se relaciona con crisis socioeconómicas, un contexto social deteriorado, familias disfuncionales y desestructuradas, desilusiones amorosas, rechazo a la orientación sexual diversa, fracaso escolar y universitario y situaciones de acoso en entornos, principalmente educativos (bullying), En materia psicológica, están las características de personalidad como la impulsividad, la autoestima o la dependencia emocional extrema.

Entre los factores de riesgo, el OVV Mérida cita el manejo inadecuado de emociones asociadas a la impulsividad, irritabilidad, tristeza, incertidumbre, minusvalía, sensación de inutilidad, aislamiento y depresión. Otros detonantes son la disfuncionalidad familiar con ausencia o poca comunicación entre padres e hijos.

Agrega Páez que la violencia autoinfligida en niños y adolescentes está vinculada al bullying, consumo de alcohol y sustancias psicotrópicas, ausencia de seguridad personal, ruptura de la estructura familiar por la migración de los padres al extranjero, cambio de planteles educativos, interrupción de actividades extracurriculares por motivos económicos y violencia sexual y física.

Páez concluyó explicando que en los últimos diez años se ha incrementado la curva de casos de violencia autoinfligida en niños y adolescentes, y urgió a estar atentos a la dinámica cotidiana de los menores para evitar situaciones de depresión que los lleve a transgredir sus vidas.

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