Tanto el padrastro como la madre del pequeño fueron detenidos en Upata por el infanticidio
El pequeño Darwin David Villalba Bastardo, de cuatro años de edad, no dejaba de llorar la madrugada del martes 28 de agosto.
Al ver que el niño no paraba de llorar, su padrastro Rafael Ángel Herrera, de 30 años de edad, «comenzó a golpearlo con un objeto contundente, gritándole» para que se durmiera y no siguiera llorando, explicó el director del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), comisario Douglas Rico.
Los golpes que el padrastro le propinó al pequeño le causaron «diversas lesiones en su anatomía; asimismo, debido a que el infante no cesaba el llanto, Herrera procedió a suministrarle un alimento hecho a base de harina de maíz y agua, así como un medicamento de 50 miligramos, utilizado para aliviar dolores en adultos, causando la muerte del niño», agregó Rico.
El comisario aclaró que estas acciones las «ejecutó en presencia de la progenitora de la víctima, Deinelys de los Ángeles Villalba Bastardo (22), quien no interfirió en los actos de su pareja contra su hijo».
Herrera y Villalba fueron detenidos, él por homicidio y ella por delito de omisión.
Según la autopsia, el menor «falleció producto de insuficiencia respiratoria aguda, debido a asfixia mecánica, producto de sofocación por broncoaspiración alimentaria, destacó el comisario Rico.
El medicamento obligaron al niño a ingerir era de una dosis para adultos que resultó letal para un pequeño de cuatro años.


