Entre los años 2011 y 2012 un hombre se dedicó a asesinar a jóvenes colombianos
Hoy conoceremos a un criminal cercano, prácticamente local, pues operaba en Colombia. Sus víctimas rompen el molde de los tradicionales asesinos en serie: hombres, y además, mototaxistas.
Se trata de Luis Gregorio Ramírez Maestre, “el asesino de la soga”, como fue identificado por el método usado con sus víctimas. Es señalado de asesinar a unas 30 personas, aunque las autoridades consideran que es autor de al menos 60 homicidios. Sin embargo, solo fue juzgado y condenado por un asesinato.
De su historia personal se conoce muy poco. Al parecer fue un niño maltratado por su padre, un artesano que hacía sombreros, mochilas y bolsos, y con quien aprendió a hacer los nudos que años más tarde serían su firma como asesino serial.
Se sabe que se casó y que vivió en Valledupar, Medellín y Bogotá. Tuvo dos hijos y, de manera inesperada, lo abandonó todo y comenzó una cadena de asesinatos.
Ramírez Maestre era una persona locuaz y fácil de conocer, eso le permitió ganarse la confianza de sus víctimas, pues se hacía su amigo. De esa manera, cuando decidía cumplir su “tarea”, aquellas estaban tranquilas.
Sus objetivos tenían características comunes: eran hombres jóvenes, entre 19 y 30 años, ninguno pesaba más de 60 kilos y no superaban el 1,70 de estatura.
“Tras ganarse su confianza, les pedía que lo llevaran a lugares cuidadosamente seleccionados y, una vez allí, los estrangulaba hasta dejarlos inconscientes.
Posteriormente los ataba a un árbol en posiciones incómodas. Los amarraba de cuclillas con los brazos extendidos hacia arriba, de forma que cualquier movimiento que hicieran para desatarse o ponerse cómodos, como bajar los brazos o estirar las piernas, apretaba el nudo que tenían en el cuello.
Luego se quedaba viendo como se ahorcaban, si tardaban mucho se retiraba y volvía cuando estuvieran agonizando.
Una vez muertos les quitaba documentos de identidad, dinero, teléfonos y joyas. Se llevaba las motos y las vendía por piezas. No dejaba rastros.
Durante los años 2011 y 2012 viajó por municipios y ciudades colombianas: Magdalena, Sabanalarga, Aguachica, Santa Marta, Valledupar y Puerto Wilches. Finalmente Tenerife, donde lo atraparon.
Ramírez Maestre se mantuvo activo hasta que asesinó a John Jairo Amador, un mototaxista de 19 años, en la población de Tenerife. Esta vez se llevó un teléfono de alta gama y, al utilizarlo, permitió a las autoridades hacerle seguimiento.
Finalmente lograron detenerlo. Al capturarlo tenía decenas de cédulas, además de varios objetos y piezas de motos.
“El asesino de la soga” confesó la muerte de Amador y por ese crimen fue condenado a más de 50 años de cárcel, condena que luego fue reducida a 34 años. Más tarde comenzaron a aparecer otros cuerpos y la Fiscalía colombiana prepara nuevos juicios por esos casos.
Según los expertos que estudiaron su conducta, Ramírez Maestre es un sádico que disfruta humillando y castigando a sus víctimas, aunque el móvil pareciera el robo.

