Una crisis en la salud mental que lleva a las autolesiones y la muerte

El suicidio es un tema que debe ser tratado con seriedad y atendido tanto por autoridades como por la sociedad civil

En la cobertura de temas relacionados con la violencia, por lo general nos encontramos ante las peores situaciones que puede atravesar cualquier persona, la violencia tiene esas características: sorprende, toma por desprevenidas a sus víctimas y a sus allegados, sus efectos por lo general son devastadores, pero en esa cobertura, pocos temas tienen el terrible impacto que tiene el de la denominada violencia autoinfligida, o como la conocemos: el suicidio.

Con motivo de la celebración el pasado martes 10 de octubre del Día Mundial de la Salud Mental, analizamos la situación de este tipo de violencia en nuestro país.

Casi un millón de muertes al año

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, (OMS) cada año, unas 700 mil personas se quitan la vida a nivel global. Cada uno de los casos representa una tragedia que golpea a familias que nunca logran reponerse del impacto.

El suicidio no conoce de clases sociales, géneros, puede ocurrir en niños y en ancianos. Según la OMS, para el año 2019, el suicidio era la cuarta causa de muerte entre jóvenes con edades comprendidas entre 15 y 29 años. 

Tampoco tiene límites geográficos, ocurre en países de altos ingresos, pero golpea especialmente a los países de bajos y medianos recursos. 

Un problema que acecha

El Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) reportó en su Informe de Violencia Autoinfligida, del año 2022, una leve reducción en la tendencia de suicidios. Estimó una tasa de 7,7 casos por cada 100 mil habitantes, un descenso de poco más de dos puntos en comparación con 2018, cuando hubo un pico de 9,3 suicidios por cada 100 mil habitantes.

Es necesario estar atentos a las señales de quienes nos rodean, el suicidio no ocurre sin previo aviso, hay señales que no vemos desde ideaciones suicidas, gestos, que exteriorizan el deseo de autodestrucción, el intento, hasta la última etapa que es la materialización del suicidio consumado«

Gisela Galeno
Psicóloga clínica

Pero las tasas, si bien son herramientas técnicas ideales para hacer comparaciones, nos alejan de la realidad. Nos referimos a que en 2022 según el OVV ocurrieron al menos 2.173 suicidios en el país. 

Al definir estadísticamente a las víctimas, el sexo masculino representa 81% de los casos y los adultos con edades comprendidas entre 30 y 64 añosson el 57% de los casos.  

OVV llama a encender las alarmas

Otro dato que llama la atención del OVV es que los adolescentes, de 12 a 17 años vienen exhibiendo una tendencia al alza en los suicidios. “Esta tendencia llama la atención y lleva a encender las alarmas y a dirigir también la mirada hacia esta población vulnerable”, alerta el observatorio.

“En 2020 registramos 28 casos, en 2021 fueron 34, y, en 2022, la cifra subió a 49”. 

Lo mismo ocurre en el caso de niños y niñas hasta los 11 años, a pesar de ser el grupo con el menor número de presuntos suicidios, “en el año 2022 contabilizamos 17 hechos, propensión que está en aumento”. 

Alteración del Estado de Ánimo

Por su parte, la ONG Cecodap alertó sobre el incremento de la tendencia de casos sobre ideaciones suicidas entre adolescentes. De acuerdo al reporte presentado por el psicólogo Abel Saraiba, coordinador adjunto de Cecodap, las alteraciones en el estado de ánimo golpean particularmente a la población de adolescentes de sexo femenino, que representaron 45% de las consultas atendidas por la ONG.

En las consultas atendidas por Cecodap, las adolescentes mujeres constituyen la proporción más alta y que presentan el riesgo suicida más alto”, sin embargo, eso no deja de lado a los adolescentes de sexo masculino, que representan 19% de las consultas. 

Aclaró una de las causas de la diferencia en las cifras es que las mujeres son más abiertas a hablar de sus problemas, mientras que los hombres no, “los enseñan a tragarse sus problemas, lo que justifica que sean más las chicas las que acudan a buscar ayuda”.

Saraiba advirtió que el agravamiento de la salud mental se debe a la situación por la que atraviesa el país. “Creemos profundamente que debido a todo lo que está sucediendo en el contexto nacional, la situación de la salud mental en niños, niñas y adolescentes se va a agravar”.

Un país sin atención psicológica 

Aunque el suicidio es un problema de salud pública que se puede prevenir mediante intervenciones oportunas, a menudo de bajo costo, para que estas iniciativas sean eficaces deben existir los servicios de atención, cosa que no ocurre en nuestro país.

La realidad detectada por Cecodap es que hay un déficit importante de especialistas en salud mental en Venezuela, déficit que se agrava a medida en que nos alejamos de las capitales. 

En teoría debería haber un psicólogo por cada 25 pacientes en los centros, pero se constató que en hospitales la cifra escalaría hasta 60 pacientes por cada especialista, lo que dificulta la atención. 

Creemos que debido a todo lo que está sucediendo en el contexto nacional, la situación de la salud mental en niños, niñas y adolescentes se va a agravar«

Abel Saraiba
Coordinador adjunto de Cecodap

“Hay áreas que ni siquiera cuentan con servicios psicológicos o psiquiátricos, pero tenemos sistemas de apoyo, maestros y especialistas que pueden conducir la atención de los casos que lo requieran”.

Saraiba instó a tomar en serio el tema de la salud mental del venezolano.

Prestar atención a las señales

La psicóloga clínica Gisela Galeno destaca que cuando una persona vive una situación que percibe lo suficientemente agobiante, que sobrepasa su capacidad, siente que no va a poder, que es demasiado, puede comenzar a pensar en una solución definitiva, como el suicidio, para algo temporal.

Por lo general esa persona sufre de una gran afectación emocional, atraviesa por un inmenso malestar o dolor, quizá sufra de alteraciones fisiológicas, físicas y químicas que la llevan a considerar esa solución desesperada. 

“En la mayoría de los casos, estas personas sufren de afecciones como psicosis, esquizofrenia u otros trastornos psicológicos o psiquiátricos que deben ser tratados y ameritan que la persona reciba tratamiento para evitar que consuma el acto, muchos no quieren morir, quieren dejar de sufrir”. 

Agregó que es necesario estar atento a las señales de quienes nos rodean: “el suicidio no es algo que ocurre sin previo aviso, hay señales que no vemos desde las ideaciones suicidas, gestos, que exteriorizan el deseo de autodestrucción, el intento de suicidio, hasta la última etapa que es el suicidio consumado”.

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