¿Qué pasó con el delito? ¿Hacia dónde se mueve la actividad criminal?

Luego de un período de reducción de las cifras de la delincuencia, analistas se preguntan cuánto durará esta tregua

Cada cierto tiempo algunos voceros del gobierno son autorizados para que den resultados de la gestión. En materia de inseguridad y delincuencia, por lo general, estos voceros son el Ministro de Interior Justicia y Paz, el fiscal general de la República, un puñado de militares de alto rango y jefes policiales.

La data libre en el área de violencia no es algo común. Durante los últimos diez años, las cifras en esta materia se han mantenido en secreto, solo se hacen públicas cuando el gobierno quiere demostrar que está haciendo algo, o al cierre de año, cuando nos encontramos con los trajeados voceros acudiendo a los programas de televisión y radio a realizar anuncios, o esporádicas ruedas de prensa en las que se sueltan datos al aire, sin mayor espacio al análisis, pero al menos sirven para verificar la situación recogida en las calles por periodistas y Organizaciones No Gubernamentales.

¿Caída?

El pasado domingo 10 de septiembre, en una de esas apariciones, el fiscal Tarek William Saab informó sobre una reducción del 63% en el número de investigaciones abiertas por homicidios. 

Dijo: “al pasar de 30.069 investigaciones de asesinatos en 2017 a 11.102 investigaciones registradas en todo 2022”.

Como consecuencia de esa disminución, Saab aseguró que Venezuela se dirigía a “un proceso de pacificación, de convivencia pacífica” y atribuyó ese hecho a “la actuación del Ministerio Público en tiempo real y en todos los territorios”.

Saab criticó, de manera velada, a las Organizaciones No Gubernamentales y observatorios que han venido recopilando información sobre la violencia: “Las cifras que yo pueda dar son matemáticamente incuestionables, porque los otros que las dan las tiran al aire y mienten”, aseguró.

14.491 personas murieron a manos de funcionarios policiales en el período comprendido entre el 5 de enero de 2016 y el 11 de octubre de 2023”

Monitor de Uso de la Fuerza Letal en Venezuela (Muflven)

Sin embargo, los datos correspondientes al año 2022 suministrados por el fiscal tenían una pata coja: eran superiores a los del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Saab afirmó que en 2022 el Ministerio Público inició 11.102 investigaciones por asesinatos, mientras que el OVV recopiló información que señalaba que en ese mismo período habían ocurrido 10.737 homicidios, en otras palabras la ONG tenía 365 homicidios menos que el Ministerio Público.

¿Pax policial o migración?

A pesar de la divergencia entre las cifras oficiales y no oficiales, debemos reconocer  que los homicidios han caído sostenidamente a lo largo de los últimos cuatro años. 

Los especialistas se preguntan el porqué de esa reducción, un resultado de esa magnitud no se logra sin políticas, ni planes. “En nuestro país, no ha habido una política formalmente establecida para combatir la delincuencia más allá de la mano dura implementada a través de planes policiales, como las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP), los operativos de organismos policiales como las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), principales organismos involucrados en la lucha contra la delincuencia”, señaló el docente universitario y criminólogo Luis Izquiel.

El impacto de las políticas de mano dura no se puede negar. La cantidad de personas muertas a manos de funcionarios policiales es enorme. Para citar un ejemplo: El Monitor de Uso de la Fuerza Letal en Venezuela (Muflven), coordinado por el profesor Keymer Ávila, levantó información sobre 14.491 personas asesinadas por funcionarios policiales en el período comprendido entre el 5 de enero de 2016 y el 11 de octubre de 2023.

A ese fenómeno se le suma la migración que analistas como el profesor Roberto Briceño León, coordinador del OVV, y criminólogos como Luis Izquiel o Fermín Mármol García, coinciden en señalar que tuvo un gran impacto en la caída de las cifras de delitos, al disminuirse tanto las víctimas como los victimarios. 

A lo largo de los últimos años, más de siete millones de venezolanos salieron del país, millones de profesionales, maestros, técnicos, obreros, estudiantes, policías y también delincuentes.

Evolución delictiva

A estos dos fenómenos deben agregárseles los efectos de la crisis del Covid 19 y los vaivenes de la economía, con una incidencia innegable en la actividad delictiva, cambiando los hábitos del delincuente local.

Durante el confinamiento emergió una oleada de casos de abuso sexual infantil y femicidios, al obligar a las víctimas a convivir más tiempo con sus victimarios, se generó una tormenta perfecta para miles víctimas.

Superado el confinamiento, los abusadores mantuvieron las dinámicas que aplicaron esos dos años, pero ignoraron que sus víctimas podían denunciarlos y cientos de abuelos, padrastros, tíos y primos quedaron al descubierto como depredadores sexuales.

Los cabecillas y líderes del Tren están huyendo, esa gente en libertad, puede reagruparse, formar sus propias bandas o aliarse con otras pandillas y fortalecerlas. Recordemos que salieron con un arsenal” 

Luis Izquiel
Criminólogo y docente universitario

Por otra parte, los movimientos de la economía hicieron evolucionar a los delincuentes, recordemos que a finales de los años 90, el robo de vehículos era uno de los delitos que más muertes causaba, al igual que el secuestro corto. Atrás quedaban los secuestros largos, los asaltos a blindados y bancos. La extorsión surgió como principal fuente de ingresos de las bandas.

La tecnología también fue adoptada por el hampa común para asaltar, engañar, estafar y asesinar a sus víctimas, muchas de las redes delictivas son operadas desde cárceles.

Un tren de preocupaciones continentales

No podemos cerrar este trabajo sin referirnos a la cárcel de Tocorón, cuna de la más famosa y peligrosa organización delictiva nacional: El Tren de Aragua.

Luego de años de operaciones y de expansión sin oposición del Estado, la banda dirigida por Héctor Rutherford Guerrero Flores, alias “El Niño Guerrero”, vivió su hora más oscura, el pasado 20 de septiembre, cuando se llevó a cabo la Operación de Liberación Cacique Guaicaipuro con la participación de más de 11 mil funcionarios.

Los objetivos eran arrebatarle el poder del Centro Penitenciario de Aragua a esa banda y desarticular la transnacional delictiva.

El primer objetivo lo lograron, del segundo no se puede asegurar que sea así. Un número no determinado de reclusos, incluidos los cabecillas del Tren de Aragua, se fugaron, la cifra de los fugitivos podría superar los 1.500.

El criminólogo y docente universitario Luis Izquiel expresó su preocupación por el hecho de que cientos de integrantes del Tren de Aragua estén en las calles.

“Los cabecillas y líderes del Tren están huyendo, esa gente en libertad, puede reagruparse, formar sus propias bandas o aliarse con otras pandillas y fortalecerlas. Recordemos que salieron con un arsenal” agregó. 

“Varios países están preocupados por este tema, se trata de gente peligrosa, muy bien armada y con dinero”, agregó.

Muflven levantó información sobre 14.491 personas asesinadas por funcionarios policiales entre 2016 y 2023

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