Las explosiones de bombonas se incrementan sin que las autoridades investiguen
El pasado domingo 5 de noviembre fueron encontrados los cadáveres de Carolina Fernández (53), directora de la ONG SenosAyuda; su esposo Rodrigo Ayala (63) y su hija Camila Ayala Fernández (14) en su apartamento; junto a ellos también estaban los de sus mascotas: un perro y un gato.
Tras realizar la autopsia legal, se estableció que el deceso del grupo familiar se produjo “por la concentración de monóxido de carbono en el apartamento”. El director del Cicpc, comisario Douglas Rico, señaló en su cuenta de Instagram que “todo se debió a una fuga de gas en el calentador”.
Estas muertes se suman a una larga lista de hechos en los que el punto común es el gas doméstico, un importante y muy peligroso combustible que ha dejado decenas de muertos, heridos y millones de bolívares en daños materiales.
Decenas de muertes… Ningún responsable
En un breve arqueo de la prensa nacional, se verificó al menos una docena de explosiones, incendios y desalojos provocados por gas a lo largo de 2023. Pero ni la estatal Pdvsa Gas ni el Ministerio Público han emitido ni siquiera una opinión al respecto.
A continuación presentamos algunas de las explosiones ocurridas este año.
El 20 de enero, dos niños perdieron la vida en un incendio en su casa, kilómetro 7 de la carretera de El Junquito. Los pequeños fueron identificados como los hermanos Beiker y Keiber García.
El 13 de febrero fuertes explosiones estremecieron a la población de Orope en Táchira, donde se incendió un depósito de bombonas de gas doméstico que no dejó pérdidas humanas, pero sí grandes daños materiales.
El 25 de abril, una explosión destruyó una vivienda y dejó daños en otras en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui. En el estallido murieron dos personas que se hallaban en la vivienda.
El 22 de junio, en el estado Aragua, un niño de 12 años murió en la explosión de una bombona de gas.
El 23 de septiembre otra explosión en El Junquito dejó un muerto y tres heridos
Tres personas fueron afectadas tras la deflagración de una bombona ocurrida el martes 3 de octubre en El Valle, Caracas.
En Maturín, el 14 de octubre, otra explosión afectó a una familia, tres de sus miembros resultaron con quemaduras y su casa parcialmente destruida.
Olvido a lo largo de los años
El hecho es que esta realidad se repite año tras año sin respuestas. En 2019 publicábamos que al menos 50 personas murieron debido a estas explosiones entre 2016 y 2019.
Uno de los aspectos más graves de esta situación es que, a pesar de que existen organismos encargados de investigar -Bomberos, Pdvsa, Cicpc, Fiscalía-, el público no tiene acceso a informaciones relacionadas con tales investigaciones.
La mayoría de las explosiones ocurre en las viviendas, muchas de ellas durante el cambio de bombonas”
Estudio Nacional de Incendios en Hogares de Venezuela, elaborado por Avepae
Salvo algunas honrosas excepciones, como el Estudio Nacional de Incendios en Hogares de Venezuela, elaborado por la Asociación Venezolana para la Prevención de Accidentes y Enfermedades (Avepae) en 2015, las informaciones son inexistentes.
A pesar de lo antaño del estudio, publicamos algunos de sus resultados: El gas doméstico es la segunda causa de incendios de viviendas en Venezuela, antecedido por fallas eléctricas.
Entre 2013 y 2015 se registró información sobre 41 incendios en viviendas con 56 víctimas mortales. De ellas 48 eran niños o adultos mayores.
Entre 2017 y 2018 el número de incendios fue de 40, pero a partir de 2019, se registraron al menos 35 siniestros al año vinculados al gas, y desde ese momento incendios y explosiones se multiplicaron. Las muertes superan el centenar.
Otro dato importante es que la mayoría de las deflagraciones ocurren en viviendas, muchas de ellas durante el cambio de bombonas.
Al menos tres estallidos ocurrieron en transportes de bombonas, otras tres en plantas de llenado y dos en vehículos particulares.
En otras palabras, nos encontramos ante un patrón que ha sido ignorado por las autoridades
Fallas en las bombonas
La repetición de estos hechos refleja que más allá de accidentes fortuitos y presuntos actos de sabotaje, podríamos encontrarnos ante fallas provocadas por falta de mantenimiento de bombonas, válvulas y conectores, y mala manipulación por parte de operadores, distribuidores y usuarios.
Destaca una queja recurrente: No se estaría agregando mercatano, el químico que produce el característico olor del gas. Sin este aditivo las fugas son imperceptibles, pero Pdvsa ha aclarado que el químico se está agregando al gas doméstico.
Si siente olor a gas, abra las ventanas, no encienda la luz, fósforos o la cocina; evite golpear las bombonas; si los conectores y válvulas están viejos o defectuosos, debe cambiarlos; coloque las bombonas alejadas del fuego y en espacios aireados…”
Manuel Hernández (nombre ficticio)
Funcionario de los Bomberos del Distrito Capital
Las fallas en el llenado de las bombonas son otra denuncia reiterada. La sobrecarga de los cilindros provoca fugas, daños en las válvulas y presiones excesivas que hacen que las explosiones sean más recurrentes e intensas.
Finalmente, está el daño de las válvulas, tuberías y conectores por exceso de uso, equipos que al no ser reparados o cambiados provocan fugas y explosiones.
Bomberos: Siga las recomendaciones básicas
Cada vez que ocurre un incendio, los investigadores de siniestros deben determinar si las explosiones fueron accidentales o consecuencia de imprudencia, impericia u omisión por parte de usuarios y operadores, o si fueron provocadas por falta de mantenimiento de los cilindros y otros equipos.
“Observamos con frecuencia cilindros oxidados, golpeados y abollados. Esto evidencia que no se está realizando el mantenimiento a bombonas cada dos años, ni su sustitución al presentar daños”, dijo Manuel Hernández (nombre ficticio) funcionario de los Bomberos del Distrito Capital al ser consultado.
Un trabajador de Pdvsa Gas, quien pidió no ser identificado, agregó que la falta de mantenimiento de los cilindros se ve en la calle: “bombonas oxidadas, golpeadas, no vemos bombonas nuevas. Se venden con fugas y la gente no se da cuenta de eso por los ruidos, se dan cuenta cuando están en sus casas y como solo venden una bombona cada 15 días, no hacen nada, porque tendrían que cocinar con leña”.
En todo caso, las recomendaciones son básicas: “Si siente olor a gas, abra ventanas y no encienda luces, fósforos o la cocina, si tiene Gas Directo Residencial, denuncie la fuga; evite golpear las bombonas; si los conectores y válvulas están viejos o defectuosos, debe cambiarlos. Coloque las bombonas alejadas del fuego y en espacios aireados; si detecta fugas, lleve la bombona fuera de la casa y exija su cambio; observe la llama en calentadores de agua, si la llama es amarilla y no azul, puede haber mala combustión y riesgo de intoxicación”.

