Sombras del mal: El asesino que fue atrapado como La Cenicienta

Bulelani Mabhayi dejó un zapato en la escena de su último crimen, ese fue su error

Lamentablemente en regiones apartadas y pobres, poco se registran las historias de criminales, y conocer la vida de un asesino nacido en una tierra de pastores es difícil. Hoy documentaremos la historia de uno africano, Bulelani Mabhayi, conocido como el “Monstruo de Tholeni”.

Mabhayi operaba en Cabo Oriental, Suráfrica, fundamentalmente en Tholeni, un área ubicada a lo largo de una gran autopista. Cientos de casas apartadas constituyen el pueblo. Sus habitantes, pobres y sin trabajo, se dedican a criar vacas, ovejas y cabras que pastan en un paisaje árido, lo que los obliga a migrar buscando mejores pastos.

Mabhayi se aprovechaba de conocer a sus vecinos, y sabía qué mujeres y niños eran vulnerables y atacaba cuando no había hombres cerca.

Fue entre 2007 y 2013 cuando agredió a sus víctimas, y sus crímenes fueron tan terribles que la zona terminó bautizada como “la aldea de la muerte”. Fue un criminal al que poco le importaba la edad de sus víctimas: desde 15 meses hasta 79 años.

Irrumpía en las casas y violaba a mujeres y niñas. Tras saciar sus instintos, mataba a todos con un hacha o un machete. Luego les extraía el útero para elaborar el “muthi”, un medicamento tradicional hecho con plantas y partes animales, cerebros de buitres o úteros de sus víctimas. Creía que ese brebaje “curaba” males físicos, espirituales y financieros.

En junio de 2010 el asesinato de una mujer y sus dos nietos activó las investigaciones y la policía asignó al capitán Aarón Hanise para cazar al criminal. Vinculó el caso a una serie de masacres previas y llevó la cifra a ocho víctimas. Fue cuando las autoridades admitieron que se enfrentaban a un asesino serial.

Ofrecieron una recompensa, pero los 250.000 rands no lograron datos útiles. Utilizaron entonces métodos modernos, como muestras de ADN de los aldeanos con condenas previas por violación, pero tampoco funcionó.

Como el caso parecía estancado crearon la Operación Buena Esperanza, con unidades policiales contra la delincuencia organizada, canina y divisiones forenses.

Detuvieron a cientos de hombres mayores de 16 años, incluido Mabhayi, tomaron muestras de ADN y huellas dactilares, pero tardaron en identificar al asesino, quien siguió actuando: mató a cinco mujeres más antes de ser atrapado.

El gran avance en la investigación no llegó por pericia policial, sino por error de Mabhayi, quien dejó un zapato en su última escena del crimen.

Eso fue fundamental para la captura y, como en La Cenicienta, encontraron al criminal por la zapatilla de cristal. Los resultados de ADN terminaron por vincularlo con los asesinatos.

En 2013 Mabhayi fue condenado a 625 años de prisión por 20 asesinatos, seis violaciones y 10 allanamientos de morada. Cerca de la mitad de sus víctimas eran niños.

A diez años de los crímenes, la población de Tholeni sigue aterrada, cada cierto tiempo denuncian haberlo visto acechando las casas donde hay mujeres y niños solos.

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