Sombras del Mal: La Madrina de Ciudad Juárez

Una mujer y su hijo asesinaron a más de 25 hombres en una ola de crímenes en Ciudad Juárez, México

Las historias se solapan. Unos hechos de violencia, tapan a otros, y así, constantemente, crímenes atroces quedan ocultos tras otros más violentos. Unos asesinos tapan a otros.

Esta historia ocurre en el estado de Chihuahua, en México, específicamente en una ciudad que pasó a la historia por una ola de crímenes contra mujeres que se convirtieron en ejemplo de su vulnerabilidad en toda Latinoamérica.

Pero en este caso nos encontramos ante una despiadada asesina serial quien, junto a su hijo, se dedicó a matar a hombres y mujeres para robarlos. Es la historia de Flor Cazarín González, conocida como “La Madrina”, y su hijo Roberto Rodríguez Cazarín, alias “El Tocino”, condenados a más de 40 años de prisión, pero los juicios en su contra no han concluido, por lo que se espera que continúen acumulándose condenas a su alrededor.

La historia se inicia el año 1976 cuando nació Flor en el estado de Chihuahua, en el seno de un hogar pobre. De su infancia no se sabe nada, pero, como en muchos casos de personas que nacen en ambientes dominados por la pobreza y la violencia, su niñez estuvo marcada por el abuso.

La fama de Flor llegó a los medios tras su condena por los asesinatos de dos mujeres, Carlota Muñoz Durán y Griselda Mojarro Delgado, pero los investigadores creen que La Madrina podría estar involucrada en al menos 25 asesinatos más, todas estas víctimas serían hombres de mediana edad y adultos mayores, a quienes enamoraba, robaba y asesinaba brutalmente.

La Madrina no trabajaba sola, su hijo, quien era tan sanguinario como ella, la acompañaba, y otros sujetos colaboraban en los robos. El modus operandi de Flor era sencillo: Le hacía seguimiento a quienes serían sus víctimas, se presentaba “casualmente”. Establecía relaciones sentimentales con ellos hasta que los drogaba y asesinaba. Luego sus cómplices saquearan la casa y disponían de los cadáveres.

Pero sus crímenes terminaron descubiertos cuando la Agencia Estatal de Investigación (AEI) determinó que el 11 de julio del 2016 La Madrina, en compañía de su hijo y de otra persona, asesinaron a Carlota Muñoz Durán en su residencia.

El cadáver de Carlota fue localizado el 14 de julio, en un fraccionamiento en Ciudad Juárez. La autopsia determinó que fue sedada y que tenía 91 puñaladas en el tórax.

Meses más tarde repetiría el modus operandi. En noviembre de 2016, drogó, plagió y asesinó a Griselda Mojarro, cuyo cuerpo abandonó en un terreno baldío. La golpearon en la cabeza con un martillo y la apuñalaron 18 veces en el torso y el cuello.

Posteriormente, un juez de control tomó declaraciones a dos testigos, quienes afirmaron que La Madrina había cometido más asesinatos de los que se sabía. “Ella buscaba a adultos mayores para chingárselos y matarlos”, dijo uno de los testigos.

Esas fuentes señalaron que los asesinatos de La Madrina podrían llegar a los 25. Entre ellos está la muerte de Gilberto Muñoz García, de 70 años. Sus hijos vieron a Flor Cazarín en su casa antes de la desaparición de su papá, cuyo cadáver decapitado fue localizado meses más tarde. 

“Yo quiero saber dónde enterró la cabeza de mi papá, le cortaron la cabeza y nunca ha aparecido. Que me diga dónde la escondió; no la dejen salir”, suplicó la hija de Muñoz.

Flor Cazarín es enjuiciada por este caso y se espera sea condenada, junto a su hijo, próximamente, mientras más casos se acumulan en su contra.

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