2023: un año marcado por el abuso contra menores, femicidios y crimen organizado

La inseguridad ciudadana sigue siendo uno de los principales problemas de los venezolanos

A menos de 15 días de que concluya el año 2023 se hace necesario hacer un recorrido por la violencia que vivimos en estos 365 días.

Niños expuestos a la violencia sexual

Hablamos de un año que estuvo marcado por la inseguridad para niños, niñas y adolescentes, quienes se convirtieron en víctimas de abuso sexual y violencia a lo largo del año.

Tanto el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) como el Ministerio Público han sido los encargados de informar sobre el tema de la violencia contra niños y adolescentes. Sin embargo, es muy poco el esfuerzo hecho para prevenir y atacar este problema que se extiende.

Entre enero y junio de 2023 al Ministerio Público ingresaron un total de 2.076 casos por el delito de abuso sexual a niños y adolescentes, informó el fiscal general Tarek William Saab.

Mujeres en el centro de la tormenta

En este período destaca la vulnerabilidad de las mujeres venezolanas.

Organizaciones no gubernamentales han expresado su preocupación por el asesinato de cientos de mujeres en medio de una ola de violencia femicida que no ha sido atendida por las autoridades.

ONG han expresado su preocupación por el asesinato de cientos de mujeres en una ola de violencia femicida que no ha sido atendida por las autoridades. Hasta noviembre se registró el asesinato de al menos 186 mujeres”

Monitor de femicidios
Colectivo Utopix

El monitor de femicidios del colectivo Utopix, hasta noviembre, había registrado el asesinato de al menos 186 mujeres.

Además, la ONG detectó en el último mes un incremento en los femicidios en grado de frustración, con un total de 25 casos; y 14 femicidios contra venezolanas migrantes en Colombia, Perú, México, Ecuador y Trinidad y Tobago.

Las mareas migrantes y la violencia

La migración venezolana continúa convertida en un fenómeno que impacta profundamente en los países de América Latina. Según datos de la Organización de Naciones Unidas, cerca de ocho millones de venezolanos han salido buscando un futuro más allá de nuestras fronteras.

Las oleadas han impactado, primero, en los países del subcontinente, pero en sus últimas mareas el rumbo varió del sur al norte. La xenofobia y la aporofobia influyeron en el cambio de rumbo.

Pero la muerte también acompañó a los migrantes. A lo largo de este año, cientos murieron en accidentes de tránsito, hundimientos de embarcaciones, en la peligrosa selva del Darién y a manos de la delincuencia.

Los coyotes, traficantes de personas, también hincaron sus filosos colmillos en una migración ingenua a la que podían sacar algo de dinero. Decenas han sido secuestrados y otros tantos desaparecidos en el camino para salir de la pesadilla.

Tren de Aragua, principal producto de exportación

Una de las cosas que marcó el año 2023 fue la reacción de las autoridades latinoamericanas a la expansión de la megabanda venezolana conocida como el Tren de Aragua.

En medio de una grave complicidad gubernamental, en el lapso de una década, lo que era una banda penitenciaria se convirtió en la principal organización criminal venezolana.

Esto aunado a la crisis socioeconómica por la que atraviesa nuestro país y los operativos de mano dura realizados por el gobierno nacional, llevaron a la expansión de esa banda, primero hasta las fronteras, donde todavía controlan trochas y contrabando, y luego, junto a millones de migrantes, hizo metástasis en casi todos los países del continente.

Es importante destacar que muchas de las acciones presuntamente realizadas por esta organización, tanto en el exterior como en Venezuela, son llevadas a cabo por delincuentes que podrían no formar parte de ella, sin embargo, se presentan como tales por cuestión de jerarquía criminal.

¿La muerte del pranato?

Debemos señalar que este año las autoridades finalmente decidieron tomar el toro por los cuernos y le dieron la estocada final a la práctica del pranato. Una larga complicidad que permitió que delincuentes y grupos criminales controlaran más de media docena de cárceles, convirtiendo esos centros en paraísos sin ley.

Esta situación tuvo su aparente punto final a partir del 20 de septiembre cuando, como consecuencia de la presión internacional, debido a la presencia del Tren de Aragua en todo el continente, el gobierno tomó la cárcel de Tocorón, de la que huyeron los líderes de la banda. Siguieron las tomas de Tocuyito el 25 de octubre, Puente Ayala el 30 de octubre, La Pica el 3 de noviembre, Vista Hermosa el 6 de noviembre, la cárcel de Trujillo el 8 de noviembre y la de San Felipe el 10 de noviembre. Los pranes que reinaban en esas cárceles se fugaron antes de los operativos en casi todos los centros.

El último pran destronado es Juan Carlos Araujo, quien desde una cárcel logró organizar un concierto en la base aérea militar de La Carlota. Su caída se produjo debido al retraso en la llegada del cantante.

Muerte sobre ruedas

No podemos cerrar este trabajo dejando de lado los cientos de vidas perdidas en accidentes de tránsito, especialmente la tragedia ocurrida el pasado miércoles 13 de diciembre en la autopista Caracas-Guarenas, donde fallecieron al menos 30 personas.

Tanto el Cicpc como el Ministerio Público han sido los encargados de informar sobre la violencia contra niños, niñas y adolescentes, sin embargo, muy poco esfuerzo se hace para prevenir y atacar este problema”

Balance de la violencia 2023

Accidentes similares han ocurrido a lo largo de este año en la misma vía y en otras del país, como en La Guaira, en agosto pasado, que dejó 16 muertos. Diariamente, decenas de personas pierden la vida en accidentes, un importante número de ellas viajaban en motos al momento del fatal desenlace.

Las cifras, como todas en este país, son un secreto.

Violencia policial que no se contabiliza

Aun cuando las cifras de muertes violentas se mantienen a la baja, es fundamental destacar que la violencia policial se mantiene como un significativo factor en su incremento.

Aunque no son contabilizadas por las autoridades como homicidios, sino que se manejan bajo los eufemísticos nombres de “muertes en intervenciones policiales” o “resistencia a la autoridad”, son escasamente investigadas, estimulando la impunidad policial.

A pesar de ello, familiares de las víctimas denuncian abusos y presuntos ajusticiamientos policiales; acusaciones que contemplan además la prohibición de velar y enterrar de manera privada a sus muertos, quienes son sepultados bajo estricta escolta policial.

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