El más prolífico asesino serial de México se mantuvo matando en cinco estados
Los asesinos en serie son un tema atractivo, tanto que existen libros, películas, series, documentales y hasta juegos. Algunos tienen clubes de simpatizantes que coleccionan su memorabilia y en las grandes ciudades hay tours que recorren las escenas de sus crímenes. En fin, la muerte atrae.
A pesar de que se ha difundido la impresión de que los asesinos seriales actúan por fama, algunos pasan su existencia en las sombras, matando en un pasmoso silencio que solo se descubre cuando se unen los cabos que van dejando. Cuando por casualidad son capturados.
Este es uno de esos casos. Un asesino prolífico que acumuló al menos 137 crímenes. Es la vida de Fernando Hernández Leyva, conocido como “Pancho López”, quien durante años sembró de muerte los estados mexicanos de Colima, Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Morelos.
Se sabe que nació el 30 de noviembre de 1964 en Cuernavaca, estado de Morelos. De su infancia no se conoce nada, lo que ha dificultado a los especialistas encontrar el porqué de su comportamiento. Solo se sabe que le gustaba viajar, tal vez esa trashumancia fue la que le permitió acumular tantos asesinatos, ya que permanentemente cambiaba de residencia.
Sin embargo, este sujeto tenía un comportamiento criminal que lo llevó a ser detenido a inicios de los años 80, pero se escapó antes de ser juzgado.
En 1986, a los 22 años, nuevamente lo detuvieron y lo condenaron por 33 cargos de homicidio en cinco estados. En esa oportunidad fue descrito como un asesino “organizado, hedonista y nómada”.
Pero la prisión no lo detuvo por mucho tiempo. Nuevamente se fugó, simplemente se esfumó y durante más de 13 años se mantuvo asesinando sin mayores temores.
El 3 de septiembre de 1996 se acabaría su suerte. La policía respondió al llamado de allanamiento de una vivienda en Guadalajara, donde un presunto asaltante, identificado como “Pancho López”, fue visto entrando junto a dos cómplices.
La policía rodeó la vivienda y el delincuente tomó como rehenes a la familia que habitaba el inmueble. El asaltante pidió la presencia del reportero Carlos Cabello Wallace, de Televisa, quien sería testigo de las negociaciones, pero también lo tomó de rehén e intentó escapar.
Pero su intento fue frustrado por la policía y, una vez detenido, Pancho López confesó más de un centenar de asesinatos, además del secuestro de otras seis personas. Dijo que había matado a sus víctimas porque “no sabía qué más hacer”.
Luego se retractó de la confesión y dijo que lo habían torturado, que solo había asesinado a una persona; pero el peso de las evidencias fue mayor y terminó enjuiciado y condenado a 60 años de cárcel por 137 crímenes.
En 1999 intentó quitarse la vida colgándose de una viga, pero como pesaba casi 150 kilos, terminó rompiendo la cuerda y lastimándose la espalda. Hoy purga condena en una cárcel de máxima seguridad mexicana, el Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) Número 1, “El Altiplano”, también conocida como “La Almoloya”.

