Bullying y venganza detrás del asesinato del gamer en Chacao

Una historia de bullying y venganza se esconde detrás del brutal asesinato de Rubén Eloi Mayor Mendoza, joven que fue apuñalado en múltiples oportunidades en un apartamento donde tenía alquilada una habitación en el municipio Chacao del estado Miranda.

Rubén Mayor (23), trabajaba como cocinero en un puesto de comida rápida ubicado en Chacao y su tiempo libre lo dedicaba a los e-games, específicamente al juego League of Legends (LoL). El pasado miércoles invitó a su habitación, ubicada en el edificio Korsaka, en la calle José Félix Ribas y la avenida Francisco de Miranda, a un amigo identificado como Juan Pedro Simón Chávez Málaga. 

La versión inicial señalaba que ambos jóvenes estaban jugando, cuando se produjo una discusión, y Chávez Málaga habría agarrado un cuchillo y asesinado de múltiples puñaladas al cocinero y gamer, sin embargo, otras versiones suministradas por allegados y familiares de la víctima, lanzan por tierra esa versión y cuentan una historia que se remonta años atrás.

Sin techo, bullying, drogas

La historia comienza con un par de amigos que se encontraron en uno de los momentos más difíciles de sus vidas, ambos estaban viviendo en las calles y durante varios años compartieron lo que parecía una vida sin futuro, cuenta su mejor amigo Franklin Arismendi, quien se identifica como Fresa.

Franklin Arismendi «Fresa» mejor amigo de Rubén

En esa época, Rubén Eloi, jugaba en un ciber ubicado en Bellas Artes, pero allí un grupo de jóvenes le hacían bullying por su condición sexual y porque vivía en la calle, “aunque era una persona aseada, ese grupo lo acosaba, le decían que olía mal

Pero resulta que además el grupo de jóvenes, del que al parecer formaba parte Juan Chávez, supuestamente vendía y consumía drogas, por lo que Rubén lo denunció ante la dueña, quien a su vez lo hizo ante la policía y tras ser detenido Juan habría jurado vengarse, “ya sabes en algún momento te voy a dar” habría dicho.

Pasaron los años y los amigos consiguieron trabajo, y pudieron salir de las calles, Franklin además logró reunir dinero, gracias a su trabajo en un Ciber, para alquilar una habitación y se llevó a su amigo con él, con el permiso de la dueña del inmueble, quien era la misma dueña del cibercafé.

Pronto Rubén también alcanzó su independencia económica y pudo alquilar su propia habitación en el mismo apartamento. El panorama parecía haber cambiado, Rubén estaba en una relación con un hombre en España y arreglaba sus papeles para irse para allá, dijo finalmente “Fresa”.

Pero se encontró con Juan Chávez.

Asesinato en una noche de marzo

Al parecer el encuentro entre Rubén y Juan, fue planeado por un amigo de ambos, quien supuestamente quería limar las asperezas que había, pero esta historia no la conoce a fondo Franklin, ya que fueron otras personas las que intercedieron.

Franklin piensa que Rubén creía en la palabra que había enviado Juan, que era cierto que “la cuenta estaba saldada”. Que “la vieja estaba historia olvidada”, pero no se imaginaba que detrás de todo eso había una venganza que estaba fraguándose.

El martes 12 de marzo, Juan y Rubén se encontraron, jugaron y subieron al apartamento. Rubén pensaba que eran amigos, estuvieron un rato y luego salieron, Franklin cree que Juan subió al apartamento a ver qué tenía, qué le iba a robar. Luego Juan le pidió que prometiera que no diría a nadie que se verían el día siguiente y Rubén cumplió la promesa.

Así llegó el miércoles, se vieron, Franklin, se fue a la plaza Altamira, donde le gusta pasar el tiempo cuando no tiene nada que hacer. Allí recibió una llamada telefónica, diciéndole que algo estaba pasando en el ciber, que ocupa dos plantas en el mismo edificio donde vivían.

Cuando llegó ya estaba la policía, los vecinos habían alertado que algo grave ocurría. El alcalde, quien estaba cerca en un edificio debido a un incendio, envió a sus funcionarios. Así que la policía no tardó nada en llegar, cuando lograron subir al apartamento se escuchaban los gritos de Rubén, y exigieron que abrieran la puerta, Juan, intentó alterar su voz para decir que no pasaba nada, hasta que finalmente  la policía derribó la puerta.

Al momento de entrar, los funcionarios encontraron a Juan encima de Rubén “apuñalándolo como quien apuñala un saco de hielo”, Juan intentó decir que Rubén había abusado de él, pero no le creyeron, y lo detuvieron.

Esa calurosa noche de marzo, Rubén estaba muerto en la sala de su casa. Rubén quien había nacido en Maracaibo, y quien había trabajado en una finca con su padrastro, terminó en Caracas persiguiendo sus sueños, luchó para salir adelante, pero finalmente una vieja venganza terminó con su vida, 11 puñaladas entre el pecho y el abdomen terminaron con sus sueños, lejos quedaban los trámites para emigrar junto a su amor español.

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