Los índices podrían repuntar este año si sigue la tendencia de los primeros meses
Es interesante que cuando somos niños todos queremos ser grandes, pero cuando llegamos a adultos deseamos volver a ser niños. El valor que tiene la edad varía con los años: se sobrevalora o subvalora según las diversas perspectivas que tenemos a lo largo de la vida.
La situación se complica en sociedades como la venezolana donde, en la medida en que envejecen, las personas pierden valor. Dejan de ser productivas y se convierten en cargas para sus familias y para el Estado. Muestra de ello son las decenas de adultos mayores desalojados de sus casas; los heridos, golpeados y asesinados, y los que sobreviven con pensiones de hambre, víctimas de una doble inseguridad, la alimentaria y la personal.
La experiencia que brinda el pasar de los años no prepara a nadie para someterse a la violencia ni encontrarse al borde de los rigores de la pobreza extrema.
Inseguridad y muerte
El asunto es que, en un país acostumbrado a cifras de miles y de millones, las decenas o cientos, al parecer, no tienen ningún impacto. Ante esta realidad se hace necesario conseguir historias que den un rostro a esos números, que nos enseñen que más allá de ellos hay personas: abuelos, tíos o padres, que murieron víctimas de la violencia.
«Mientras que en los demás grupos etarios los asesinos mayoritariamente son desconocidos, en los casos de abuelos la violencia se hace más personal, casi la mitad conoce a sus víctimas”
Monitor de Víctimas
Comencemos con los números. Según el Monitor de Víctimas, entre mayo de 2017 y marzo de 2024, un total de 357 personas mayores de 50 años fueron asesinadas, cifra que parece enorme al compararla con los 27 ocurridos entre enero de 2023 y marzo de 2024. Pero estas cantidades se quedan pequeñas si las comparamos con los más de cinco mil asesinatos registrados en Caracas en esos siete años. Por ello nos urgen los rostros.
Son historias como la de Rosaura Farías, asesinada en Carapita, municipio Libertador, cuando regresaba a su casa tras haber acompañado durante una noche a una amiga que padecía de cáncer. Un sujeto la interceptó e intentó robarla. Le disparó y la mató.
O la historia de María Celina Goncalves de Canha de Jesús, asesinada a puñaladas por su propio nieto de 29 años, quien no se sentía correspondido en el cariño de su abuela y la solución que encontró fue apuñalarla hasta la muerte.
También es la de Guillermo Álvarez Contreras, quien le dio alojamiento en su casa a Carlos Jesús Pérez Rivero, de 34 años, quien terminó convertido en su asesino, cuando intentó robarle y lo descubrió.
Así se van tejiendo las historias de una crónica de la violencia contra los adultos mayores, víctimas de oportunidad, quienes son vistos como presas fáciles por sus obvias debilidades, pero quienes también se consideran todavía fuertes y ágiles, combinación que por lo general termina en su contra.
Otras cifras
Más datos del Monitor de Víctimas nos arrojan que 21 de los 27 adultos mayores asesinados entre enero de 2023 y marzo de 2024 fueron hombres.
En los casos de los asesinatos de adultos mayores, encontramos que el uso de fuerza física, objetos contundentes y armas blancas supera al uso de armas de fuego. En números vemos que son 12 muertes con armas de oportunidad contra 10 con armas de fuego; esa relación no es muy común en un país en el que la utilización de estas últimas es común entre delincuentes.
Asimismo, la relación existente entre la víctima y el victimario es casi igual entre conocidos y desconocidos. Mientras que en los demás grupos etarios los asesinos mayoritariamente son desconocidos, en los casos de los abuelos la violencia se hace más personal.
«En lo que va de 2024, los mayores de 60 años representaron 10% de las víctimas de los delitos en Caracas. De seguir la tendencia, la cifra superaría el porcentaje de todo 2023, que fue de apenas 7%”
Observatorio Venezolano de Violencia
Los principales móviles fueron robos y peleas que dejaron seis víctimas cada uno; en cinco casos de muertes violentas la causa no fue determinada por las autoridades; tres abuelos murieron en presuntas venganzas; dos por suicidio; otros dos en casos de resistencias a la autoridad, y con un caso cada uno cierran el conteo razones de género y funcionarios muertos en servicio.
350 muertes violentas en el año 2023
Por su parte, el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) cita una investigación realizada por la Asociación Civil Convite, que detectó que en 2023 se produjeron 350 muertes violentas de adultos mayores.
“Aunque los jóvenes son las principales víctimas de la violencia en la capital del país, la aparición de otros grupos etarios en las estadísticas es una situación que viene en ascenso. En lo que va de 2024, los mayores de 60 años representaron 10% de las víctimas de los delitos en el Área Metropolitana de Caracas. De mantenerse esta cifra, superaría el porcentaje de todo 2023 para este conjunto, que fue de apenas 7%”, señala el OVV
El observatorio ratifica la tendencia mencionada en párrafos anteriores, donde se resalta el empleo de otras armas distintas a las de fuego en la comisión de los delitos. “Objetos cortantes o punzantes, fuerza física y otros tipos de arma se concentran en 51% de los casos registrados”
Aseguran que esta tendencia se relaciona “sobre todo a la violencia interpersonal y los delitos perpetrados por familiares y conocidos”.
Tanto el OVV como Convite AC consideran vital prestar atención a las condiciones de vida de las personas de la tercera edad, tomando en cuenta el cambio de variables ocurrido en los últimos años en el país.
“La conflictividad y las relaciones violentas entre los miembros del hogar y allegados de las víctimas siguen en aumento. Esto ocurre particularmente en las zonas más pobres, donde el grupo etario de los adultos mayores muestra cifras llamativas de muertes por violencia”, concluye OVV.

