Sombras del mal: El asesino del gas envenenaba para robar

Valiéndose de su puesto como operario de gas, Harald Sassak mató a varias mujeres mayores 

Hay países idílicos, en los que parece que no sucede nada, o al menos no con la frecuencia a la que estamos acostumbrados en este lado del Atlántico. Ejemplo de ello es Austria, al que conocemos por sus compositores clásicos, sus paisajes, el actor Arnold Schwarzenegger y por ser el lugar de nacimiento de Adolf Hitler.

Es un lugar apacible y atractivo poco conocido por su vida delictiva. Sin embargo, a mediados de los años 70 del siglo pasado, un hombre hizo que Austria ingresara a las listas de los países con asesinos en serie. En esos años Harald Sassak se convirtió en la noticia más tratada por los medios cuando se descubrió que era un despiadado asesino serial.

Nacido en 1948, el austríaco Harald Sassak creció en el seno de una humilde familia, fue poco afortunado en la escuela primaria y desde joven se dedicó a trabajar como fontanero, oficio que aprendió de su padre. 

Entre 1966 y 1969 estuvo en el Ejército, donde se desempeñó como auxiliar en el hospital de Lainz hasta que fue dado de baja. Al salir retomó su trabajo de fontanero para una empresa distribuidora de gas doméstico.

Durante esa época fue una persona amigable y sin problemas a su alrededor; no obstante, al parecer algo lo transformó en alguien frío e interesado por las cosas ajenas. 

En 1970 comenzó una cadena de robos y asesinatos de mujeres mayores a quienes engañaba valiéndose de su trabajo, usando lo que la prensa de la época denominó «Das Gastrick»: el truco del gas.

Como trabajaba como operario en una fábrica de gas, Sassak acostumbraba a probar los equipos que instalaba y, en compañía de su cómplice, Johann Sharaditsch, ingresaban a las viviendas y estudiaban a sus víctimas: mujeres mayores que vivían solas.

Dejaban el gas levemente abierto cuando terminaban el trabajo en la casa de la persona escogida y regresaban cuando presumían que el gas las había envenenado. Robaban dinero, joyas y objetos personales. Pero si la víctima no estaba muerta, la mataban a golpes.

Entre 1970 y 1972 Sassak mató a seis mujeres y a un hombre y participó en otros nueve robos sin víctimas mortales.

En uno de sus últimos “trabajos”, vecinos de la víctima lo vieron salir del apartamento. Cuando las noticias dieron cuenta del asesinato, los vecinos denunciaron al sujeto a la policia. La cacería terminó en un hotel, donde fue detenido. 

En enero de 1974 se inició el juicio. Harald Sassak confirmó que robó a las víctimas, aunque dijo que no las mató. Sin embargo dos víctimas murieron a golpes, Josefa Fierlinger (86) y Richard Langer (79), mientras que Aloisia Meschnark (69), Rosa Schwarz (66), María Aberle (86), Eleonore Hauer (85) y Gabriele Hammer (68) fueron envenenadas con gas.

Sassak fue declarado culpable de robo y homicidio y condenado a cadena perpetua. Su cómplice fue sentenciado a 18 años de prisión. Sassak pasó casi 40 años tras las rejas. Murió el 21 de agosto de 2013 en una residencia de ancianos en Austria.

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