El salto tecnológico con la irrupción de la IA marcará el futuro del trabajo policial
En una época el futuro era cuestión de ilusión, una visión del mañana, optimista e inocente, pero pronto esa visión comenzó a ser cuestionada con preguntas filosóficas sobre el poder y el impacto del uso de la tecnología en la sociedad.
Visiones distópicas de sociedades futuristas hipervigiladas, controladas por inteligencias artificiales las tuvimos gracias a la ciencia ficción. Desde mediados de los años 40 del siglo pasado leímos a visionarios como George Orwell, quienes imaginaron mundos donde la tecnología era la herramienta de la dominación.
Y la realidad nos ha demostrado que todo invento y creación humana, a pesar de nacer con las mejores intenciones, en el camino puede convertirse en una herramienta de control y poder.
Evoluciona la investigación policial
Cambió la imagen del detective observador que seguía pistas y sospechosos con una lupa y comenzó la revolución con la indetenible tecnología. Desde finales del siglo XIX, cuando empezó el uso de las huellas dactilares hasta el uso del ADN mitocondrial, la evolución ha sido impresionante.
«La falta de transparencia y responsabilidad en el uso de la IA en áreas como la justicia penal, la educación y el empleo, puede tener un efecto devastador si no se supervisa y se evitan los sesgos”.
Cathy O’Neil
Weapons of Math Destruction
Vivimos en un umbral de transformación sin precedentes. La convergencia de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial (IA), la robótica, la vigilancia masiva y el análisis de datos ha redefinido el modus operandi de las fuerzas del orden, abriendo un abanico de posibilidades para combatir el crimen de manera más efectiva. Pero también se plantean retos éticos.
IA al servicio de la justicia
La IA se perfila como una herramienta potenciadora de la eficiencia y la precisión en las investigaciones policiales. Algoritmos inteligentes pueden analizar ingentes cantidades de datos, identificar patrones ocultos, predecir tendencias criminales y generar hipótesis más sólidas.
El reconocimiento facial, el análisis del lenguaje y la detección de anomalías son algunas de las aplicaciones que hoy se implementan en el ámbito policial.
El uso de imágenes tomadas por satélites e interpretadas con herramientas de IA permiten ubicar plantaciones de drogas y laboratorios de narcóticos. El manejo masivo de datos facilita la interpretación de millones de movimientos bancarios, arroja luces sobre delitos y ubica delincuentes.
Otro de sus usos está contra el abuso sexual infantil al identificar víctimas y perpetradores y ayudar a desarticular organizaciones dedicadas a estos delitos.
El lado oscuro
Pero no todo son cantos de pajaritos. La IA también es usada para el delito, en engaños, manipulaciones y estafas: se han utilizado voces y videos virtuales para engañar y robar enormes cantidades de dinero. Sus herramientas también han creado material pornográfico basado en personas conocidas, artistas y hasta niños.
Cathy O’Neil, en su libro Weapons of Math Destruction (Armas de destrucción matemática), alerta sobre cómo los algoritmos pueden perpetuar y amplificar las desigualdades sociales, y critica la falta de transparencia y responsabilidad en el uso de la IA en áreas como la justicia penal, la educación y el empleo, donde su impacto puede ser muy nocivo
Robots en la escena del crimen
La robótica también irrumpió en el mundo de la investigación policial. Robots de última generación pueden ingresar a lugares peligrosos o inaccesibles para los humanos, recolectar evidencia, desarticular explosivos e incluso realizar tareas de vigilancia. Estos robots no solo incrementan la seguridad de los agentes, sino que también permiten obtener información crucial para la investigación.
Es común el uso de drones en campañas militares, en labores de observación, vigilancia, entrega y transporte de suministros, rescate y traslado de heridos, ataques sorpresivos, en fin son herramientas multipropósito en el área militar.
Con la robótica han diseñado artefactos capaces de detectar movimientos, calor, sonidos, olores y vibraciones, lo que permite disminuir los riesgos al personal mientras realizan rondas de vigilancia.
Vigilancia masiva: ¿un arma de doble filo?
La vigilancia masiva, posibilitada por cámaras de seguridad, drones y reconocimiento facial, presenta una herramienta poderosa para prevenir y detectar delitos, perseguir delincuentes y combatir el contrabando y el tráfico de personas.
Sin embargo, su uso desmedido genera serias preocupaciones en torno a la privacidad y las libertades civiles. Es fundamental establecer marcos legales claros y robustos que regulen la implementación de estas tecnologías, garantizando el equilibrio entre seguridad y privacidad.
«El futuro de la investigación policial se vislumbra dinámico y en evolución. La clave para aprovechar al máximo las nuevas tecnologías radica en abordar los desafíos éticos, filosóficos y sociales de manera proactiva y responsables”.
Paola Pisano
AI evolution
Es crucial que estos sistemas se basen en datos confiables y transparentes, y que se implementen de manera responsable para evitar la discriminación o la criminalización de grupos específicos, ya que la tecnología puede sufrir sesgos étnicos, sociales, raciales y de nacionalidad.
En busca de un equilibrio responsable
El futuro de la investigación policial se enfrenta a un escenario complejo y desafiante. Las nuevas tecnologías ofrecen un sinfín de posibilidades para mejorar la eficacia en la lucha contra el crimen, pero plantean interrogantes éticos, filosóficos y sociales que deben ser abordados con cautela y responsabilidad.
Encontrar un equilibrio entre innovación, seguridad y respeto a los derechos humanos es crucial para construir un futuro donde la tecnología sea una aliada en la búsqueda de la justicia. La transparencia y la rendición de cuentas son esenciales para generar confianza pública en el uso de estas tecnologías por parte de las fuerzas del orden.
En definitiva, el futuro de la investigación policial se vislumbra como un panorama dinámico y en evolución. La clave para aprovechar al máximo las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías radica en abordar los desafíos éticos, filosóficos y sociales de manera proactiva y responsable, siempre con el fin último de construir una sociedad más segura y justa para todos, tal como advirtió Paola Pisano, en el libro AI evolution, sobre los sesgos, la discriminación y la falta de transparencia en la elaboración de los algoritmos.

