Sombras del mal: El infierno de Gisele se muestra al mundo

Su esposo, un jubilado francés, escondía un oscuro secreto que ahora es llevado a juicio

A lo largo de este tiempo hemos conocido historias de asesinos en serie de todas las edades, nacionalidades, razas y religiones. Hemos visto cómo la maldad carcome los pocos rasgos humanos de una persona y la convierte en un monstruo. Hoy presentamos una historia tan fresca que aún está en juicio. Un caso que no es sangriento, pero no por eso deja de ser dantesco. 

Se trata del caso Pélicot, que sacude a la sociedad francesa. La historia se inicia en el poblado francés de Mazán, donde vivía el matrimonio integrado por Dominique Pélicot, un jubilado de 71 años, quien aparenta ser una persona normal, quizá el abuelo que vive al lado nuestro, y su esposa Gisele.

La historia, como todas, tiene dos caras. Una es la de la víctima, Gisele Pélicot, una mujer que durante los últimos años consultó a médicos y psiquiatras debido a que tenía frecuentes lapsos de pérdida de memoria. Gisele temía sufrir de alguna enfermedad mental degenerativa, como Alzheimer; además presentaba frecuentes problemas ginecológicos y pérdida de cabello que no tenían explicación.

La otra cara es la de Dominique Pélicot, quien hasta septiembre de 2020 aparentaba ser una persona común y corriente. Ese día fue detenido por unos guardias en un automercado cuando grababa videos debajo de las faldas de varias mujeres con un celular escondido en una bolsa. 

Tras la detención, la policía allanó su vivienda para revisar su computadora, ante la sospecha de que vendía por Internet los videos grabados sin el consentimiento de sus víctimas. En el ordenador, los oficiales encontraron una carpeta con el nombre de “Abus”, o “abusos” en castellano. Allí la policía encontró decenas de videos que mostraban a diversos hombres violando a una mujer… Su propia esposa. 

La policía citó a Gisele, quien creía que tendría que enfrentarse a los videos grabados por su marido en el supermercado, pero lo que le presentaron la dejó sin palabras: vio como a lo largo de 10 años era violada una y otra vez por decenas de hombres desconocidos. En todos los videos los sujetos tenían sexo con su cuerpo inconsciente… pues ella era drogada por su esposo.

La policía descubrió que Dominique Pélicot había creado un sitio web a través del cual contactaba a decenas de hombres a quienes invitaba a participar en abusos sexuales contra su esposa, previamente drogada, todo con el objeto de saciar sus más bajos instintos.

Entre los más de 80 hombres que participaron en las violaciones organizadas por Pélicot hay bomberos, periodistas, militares, enfermeros, comerciantes, maestros y concejales, sus edades van de los 26 a los 72 años, y ninguno de ellos pensó que lo que hacía estaba mal. Ninguno lo denunció. 

Hoy más de 50 hombres, además de Pélicot, son enjuiciados por violación. Gisele pidió que el juicio fuese público para dejar al descubierto la barbarie a la que fue sometida y dio la cara con el “fin de que la vergüenza cambie de bando”.

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