Sombras del Mal: Cuando el ADN condenó a un asesino y liberó a un inocente

Una historia de cómo la ciencia permitió encarcelar a un peligroso asesino y liberar a un hombre inocente que había sido condenado por uno de esos crímenes

En muchas de las historias que hemos contado, los asesinos fueron capturados por errores que cometieron, o por funcionarios tras el largo seguimiento de los pasos del criminal, sin embargo no hemos contado historias en las que el gran protagonista no es el criminal, sino su ADN y cómo esas evidencias ayudaron a liberar a una persona inocente.

Esta historia es la de Timothy Spencer, un violador y asesino serial quien convirtió al estado de Virginia en su coto de caza durante los años 80. Spencer fue conocido como el «Asesino del Lado Sur», y su juicio marcó un antes y un después en la historia de la criminología y la justicia penal en Estados Unidos. 

Sus crímenes, violaciones, estrangulaciones y asesinatos fueron cometidos en Richmond y Arlington, Virginia, a finales de los años 80, cuando sembraron el terror entre los vecinos y conmocionaron a los EEUU, pero lo más significativo de su caso no fueron los horrores que perpetró contra cuatro víctimas inocentes; lo importante de esta historia fue como una innovadora evidencia científica condujo a su condena, y luego, a la exoneración de un hombre inocente.

Spencer fue el primer asesino en serie en Estados Unidos en ser condenado sobre la base de pruebas de ADN, tecnología que revolucionó la forma en que se investigaban los crímenes. Al comparar el ADN encontrado en las escenas del crimen con el perfil genético de un sospechoso, los investigadores fueron capaces de establecer una conexión casi innegable.

El ADN de Spencer fue la pieza clave para resolver el rompecabezas. La policía había recopilado muestras biológicas de las escenas del crimen, sangre, semen y cabello. Estas muestras fueron enviadas a un laboratorio forense, donde se extrajo el ADN y se creó un perfil genético. Al comparar este perfil con el ADN de Spencer, obtenido de una muestra de sangre que dejó en un vaso desechable en un restaurante, se obtuvo una coincidencia.

Por primera vez, se utilizaba la ciencia para identificar de manera concluyente a un asesino en serie. Este caso demostró el poder del ADN como herramienta de investigación.

Pero la historia no termina ahí, ya que el caso Spencer sirvió para otra cosa, y es el poder exonerador del ADN. Antes de que se desarrollaran estas pruebas, otro hombre, David Vasquez, había sido condenado por uno de los asesinatos que luego fueron atribuidos a Spencer. El nuevo análisis de ADN demostró que Vasquez era inocente y fue exonerado.

El caso de Timothy Spencer y David Vasquez demuestra la importancia de la ciencia en la búsqueda de la verdad. El ADN transformó la forma en que se investigan los crímenes y ha permitido resolver casos que antes parecían imposibles y liberar a inocentes falsamente acusados.

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