Según la OMS, más de 700 mil personas mueren anualmente por suicidio, una epidemia que reclama mayor atención por parte de las autoridades
Hay temas que son difíciles de tratar, que por su naturaleza se han convertido a lo largo de los años en tabúes, temas que a pesar de su importancia, por supuestas razones de seguridad, terminan confinados a rincones olvidados del periodismo, bajo alegatos de supuestas epidemias y seguridad.
Temas que deben ser tratados por sus implicaciones en la sociedad, que por el impacto que tienen en las familias deberían ser manejados no solo por los medios de comunicación, sino que su prevención debería ser parte de la educación formal, temas como el suicidio.
Sin embargo, razones religiosas y sociales se imponen sobre el sentido común y un terrible problema queda relegado a campañas que se hacen un día en el mes de septiembre, ignorando que mundialmente miles de personas mueren cada día por sus propias manos.
Un sombra que la cubre todo
No hay una sociedad que esté libre del suicidio, no hay una religión que se salve de ver a sus miembros caer bajo ese mal. Los pueblos aprenden a ignorar esa sombra que lo cubre todo, las familias aprenden a sobrevivir en silencio con ese estigma.
“Unas 700 mil personas fallecen anualmente a causa del suicidio, o sea que cerca de dos mil personas mueren cada día por estas razones”
Organización Mundial de Salud (OMS)
Desde los países más desarrollados, hasta las aldeas más pobres, todos enfrentan un problema que no conoce de fronteras, de clases sociales ni de niveles educativos. Desde los más formados hasta quienes no tienen un mínimo grado de educación formal; desde los religiosos hasta los ateos, desde los encumbrados en las mieles de la fama hasta los más absolutos desconocidos, todos terminamos enfrentando de una manera u otra esa sombra.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unas 700 mil personas fallecen anualmente a causa del suicidio, o sea que cerca de dos mil personas mueren cada día por estas razones. Paralelamente, el Observatorio Venezolano de Violencia señala que “existen indicios de que, por cada adulto que se suicida, podría haber más de 20 que intentan hacerlo”.
Esta misma organización documentó en su informe correspondiente al año pasado que en Venezuela se mantiene una tendencia al aumento fluctuante de los suicidios, “según las estimaciones del OVV, el año 2023 fallecieron dos mil 358 personas por esa causa. Son seis muertes diarias, o lo que es lo mismo, una cada cuatro horas”.
El Efecto Werther
En este sentido vemos la importancia de tratar el tema del suicidio, el asunto es que informar sobre este tema es complicado si no se hace de manera adecuada, puede impulsar la imitación de conductas.
Esto es conocido como el Efecto Werther, bautizado en 1974 por el sociólogo David Phillips, que se retrotrae a 200 años antes. Este efecto fue bautizado con el nombre del protagonista de la novela de Johann Wolfgang von Goethe Las penas del joven Werther, en la que su protagonista decide quitarse la vida luego de sufrir una larga cadena de vicisitudes amorosas. Tras la publicación de este libro en 1774, decenas de jóvenes imitaron las acciones del protagonista, llegando al extremo que el libro fue prohibido en Alemania y otros países.
Phillips analizó las muertes autoinfligidas ocurridas entre 1947 y 1968 en Estados Unidos, y observó que se repetía esa tendencia: El número de suicidios se incrementaba durante el mes siguiente a la publicación en la portada del New York Times de alguna noticia relacionada con suicidios de personas importantes.
Este efecto, conocido también como el Efecto Copycat, se repite constantemente ante las muertes de famosos y ha ocurrido ante los decesos de Marilyn Monroe (1968), Yukiko Okada (1986) Kurt Cobain (1994) Robin Williams (2014), Anthony Bourdain (2018) y decenas de otros famosos.
“Se recomienda cambiar la forma como se trata el tema del suicidio desde la perspectiva de la prevención. Deben aumentar la información sobre programas de asistencia psicológica que existen para superar los pensamientos suicidas, así como más narrativas centradas en la esperanza y la recuperación”
Organización Panamericana de la Salud (OPS)
Esto llevó a los medios de comunicación a ser más prudentes al manejar informaciones sobre suicidios, porque la publicación de este tipo de hechos tiene efectos en personas que, de no conocer ese hecho en particular, no habrían decidido acabar con sus días.
Mientras esta “cautelosa prudencia” ha tenido un lado positivo, pues se evita que los suicidios se multipliquen, tiene otro pernicioso, y es que las campañas para prevenirlo son también escasas.
Información responsable y prevención
La lucha contra el suicidio requiere de un compromiso informativo que implique la inversión en formación y educación, ya que el problema del suicidio supera discursos tradicionales que,por lo general, vienen cargados de mitos y tabúes.
Requiere también de inversión en líneas de ayuda que permitan brindar primeros auxilios psicológicos y soporte a las personas que se encuentren en situación de necesidad psicológica, Además es necesario educar sobre la importancia de la salud mental.
Uno de los factores más importantes es educar sobre el manejo responsable de información sobre el suicidio. “En tiempos de redes sociales, en los que cualquiera con un teléfono puede convertirse en un difusor de información, es necesario que se eduque sobre dejar de lado el sensacionalismo, evitar describir los métodos usados, evitar la normalización, o idealización del suicida y sobre la empatía hacia la víctima y sus familiares”.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda cambiar la forma como se trata el tema del suicidio desde la perspectiva de la prevención. Propone aumentar la información sobre los programas de asistencia psicológica que existen para superar los pensamientos suicidas, así como más narrativas centradas en la esperanza y la recuperación, que contribuyan a fortalecer la resiliencia, que se profundice en las historias de personas que lucharon exitosamente contra las ideas suicidas, ya que se ha demostrado que son mucho más efectivas para prevenir el suicidio.


