La impunidad se fortalece por fallas en identificación y por la desaparición

Un cuerpo sin datos dificulta la investigación, por lo que se utilizan otras herramientas

Uno de los grandes mitos de la investigación policial, propagado gracias a la televisión y el cine, dice que “sin cuerpo no hay delito”, algo que podríamos extender a los casos de las víctimas sin identificar. 

Si no se establece la identidad de la víctima, sus relaciones, que de alguna manera podrían determinar la razón del crimen, así como las que la vinculan con el lugar de su muerte, se dificulta la solución de los casos debido a que se trata de hechos ocurridos prácticamente sin conexiones.

Entonces, ¿qué sucede con los casos en los que las autoridades policiales no logran identificar a las víctimas, en los que no solo desconocen su identidad, sino también las circunstancias en las que ocurrió el hecho, o no hay testigos, ni registros de lo ocurrido?

¿Quién es la víctima?

El objetivo de toda investigación criminal es hacer justicia. Para ello, es básico saber a quién le hacen justicia y se valen de algunas herramientas científicas que permiten identificar a las víctimas. 

«Se recopiló información en Caracas sobre 656 personas que fallecieron sin identificación; lo que representa poco más del 12% de las 5.189 muertes registradas entre mayo de 2017 y septiembre de 2024”

Monitor de Víctimas

Una de ellas es la antropología forense, que mediante estudios científicos de las características físicas, rasgos faciales o restos óseos de los fallecidos pueden llegar a identificarlos. Esta ciencia ha logrado impresionantes avances gracias al desarrollo de tecnologías como el ADN.

Cuando las condiciones de los restos lo permiten, también se usa la dactiloscopía, que estudia las huellas dactilares que, al ser comparadas con bases de datos, permiten saber quiénes eran las víctimas.

Lo mismo sucede con la odontología forense, que analiza y compara las características únicas de los dientes con exámenes y rayos x que puedan guardar los familiares para lograr la identificación.

Pero hay casos en los que no hay familiares, no hay denuncias, ni exámenes, personas que nunca se cedularon; entonces se obstaculiza la investigación.

Los no identificados

Eventualmente los noticieros informan sobre el hallazgo de cadáveres no identificados, restos óseos, cuerpos parcial o totalmente incinerados, aplastados, desmembrados, los cuales son prácticamente imposibles de identificar.

Para muestra podemos citar que el Monitor de Víctimas recopiló información sobre 656 muertes violentas de personas que para el momento de su fallecimiento no portaban documentos de identidad. Esta cifra representa poco más del 12% de las 5.189 muertes registradas en el período comprendido entre mayo de 2017 y septiembre de 2024.

Importante destacar que no estar identificadas para el momento de su hallazgo no quiere decir que no fueron identificadas posteriormente por el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf); pero nos da una cifra para debatir.

Otro dato importante en este tema es que de esas 656 muertes violentas, 13 cadáveres fueron localizados en el río Guaire. Aunque el porcentaje es bajo, 0,25% del total, eso no le resta importancia a los asesinatos. No se sabe si alguno de esos casos fue resuelto, o si los asesinos duermen tranquilos, amparados por la impunidad.

Se suman los desaparecidos

Otro caso es el de las desapariciones misteriosas, esas donde las víctimas se esfumaron sin dejar rastros y atrás solo quedan familiares y amigos, quienes continúan la búsqueda amparados en la esperanza de un lejano reencuentro. 

Son casos como el de Dorhean Gainza, joven estudiante de artes escénicas desaparecido cuando se encontraba en los alrededores del municipio Chacao. 

O como el de Hugo Marino, buzo profesional especializado en rastreos acuáticos y director de una empresa dedicada al rescate subacuático, quien desapareció en abril de 2019 cuando regresaba al país.  

En ambos casos quedan los familiares, quienes reavivan la búsqueda a través de las redes sociales como un constante campanear que llama a esas personas para que regresen; o al menos intentan hacer que las autoridades investiguen qué pasó y, en la medida de lo posible, castiguen a los responsables.

Vale la pena destacar el caso de la periodista Kalinina Ortega, quien estuvo desaparecida desde septiembre de 2016 y cuyo cadáver fue localizado años más tarde enterrado en el patio de su casa. 

«‘La mujer de las mariposas’, llamada así por sus múltiples tatuajes, fue encontrada en el río Sena en 2016. Entre sus pertenencias se encontró un billete de 100 bolívares. La Interpol cree que es venezolana”

Organización de Policía Internacional, Interpol

En este último caso, a pesar de que el Cicpc habría vinculado a personas del entorno de la comunicadora con su muerte, hasta los momentos no se han realizado acusaciones. En otras palabras, no ha habido justicia, solo hallaron su cadáver.

La campaña “Identify me” de Interpol

Una de las iniciativas surgidas con la intención de hacer justicia para las víctimas no identificadas proviene de la Interpol, con la campaña “Identify Me” (Identifícame) para resolver estos casos.

Con ello buscan identificar a mujeres cuyos cadáveres fueron localizados en Bélgica, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos y España. 

Son casos sin resolver desde hace 10, 20, 30 o 40 años. A pesar de las exhaustivas investigaciones, las víctimas, probablemente procedentes de otros países, como sugieren las pruebas, no han sido identificadas, señala la página web de la campaña.

Uno de los casos podría ser el de una venezolana. Se trata de “la mujer de las mariposas” encontrada en el río Sena en 2016. Tenía múltiples tatuajes de mariposa, otro en el pecho con la palabra “Kaina”, una flor de cayena en la mano izquierda y una salamandra, entre otros. La policía además encontró un billete de cien bolívares en su pantalón.

El hecho de que las 47 mujeres que contempla la campaña no han sido identificadas, implica que sus asesinos tampoco han sido identificados, y menos aún capturados. Así podríamos encontrarnos ante decenas, o quizá cientos de casos, en que los asesinos lograron salirse con la suya.

Campaña «Identify me», de Interpol

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