Sombras del Mal: El «Tío Tic Tac»

Doce niños fueron abusados y asesinados por un misterioso sujeto en la Alemania de Adolf Hitler

Durante los años 30 del siglo XX se produjo el ascenso de Adolf Hitler al poder, Alemania vivía una profunda crisis económica y también se enfrentaba a un monstruo que acechaba a niños de entre cuatro y 12 años a quienes asesinaba.

Es la historia de Adolf Seefeldt, quien luego sería apodado como «el Hombre de Arena» o «el Tío Tic Tac». Nacido en marzo de 1870 en Potsdam, parte de la Confederación Alemana del Norte, fue el séptimo hijo de una familia de cerrajeros que luego incursionó en el mundo de los relojes. Eso le brindó las herramientas para sobrevivir a la crisis, ya que se dedicó a reparar relojes de pie y de bolsillo.

Cuando tenía 12 años, Adolf Seefeldt fue abusado por dos sujetos, ese hecho marcaría su juventud y parte de su vida. Siendo adolescente estuvo en la cárcel por acosar sexualmente a un niño y, al ser evaluado por psiquiatras, lo diagnosticaron mentalmente inestable, por lo que alternó un tiempo entre hospitales psiquiátricos y prisiones, pronto se “enderezaría”.

A los 20 años emigró a Lübeck, donde se casó con Katarina Seefeldt. El matrimonio duró hasta 1910, cuando su hijo de 19 años fue detenido y enviado a una institución mental por crímenes sexuales, esto marcó el final del matrimonio.

Durante su vida se dedicó a la relojería, por lo que era conocido bajo el nombre de ”Tío Tic Tac”. Durante casi toda su vida no tuvo problemas con la ley, aunque la crisis lo golpeó duramente y lo dejó en la calle.

Pero todo cambió cuando llegó a los 60 años, porque entre 1933 y 1935 desató el monstruo que llevaba dentro. Durante esos años, engañó a pequeños niños a quienes ofrecía caramelos, chocolates y dulces, los drogaba y abusaba de ellos para luego asesinarlos. Sus víctimas se calculan en al menos 12.

Todas sus víctimas tenían algo en común, estaban vestidos con un traje de moda en esos años: el de marinerito; y todos fueron colocados en una posición plácida, en la que parecía que dormían.

En los primeros hallazgos se pensó que los niños habían muerto de frío al quedarse dormidos en la calle, sin embargo, al repetirse las muertes, los exámenes realizados dejaron en evidencia a lo que fueron sometidos.

Durante esa época la policía detuvo a un sospechoso, quien fue enjuiciado y ejecutado, pero tras un breve alto, los crímenes volvieron y la incompetencia de la policía quedó en evidencia.

Poco tiempo después Adolf Seefeldt sería identificado por testigos, quienes lo vieron con varias de las víctimas. Eso y su comportamiento cada vez más errático terminaron por hacerlo detener. Al ser interrogado dio detalles sobre los crímenes.

El juicio de Seefeldt fue un evento mediático que atrajo la atención del público. Fue condenado a muerte y ejecutado el 23 de mayo de 1936. Su caso fue símbolo de la lucha contra el crimen en una Alemania que buscaba restaurar el orden en medio de la creciente violencia y el caos social de la época.

 

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