A finales del siglo XIX en Holanda una mujer se dedicó a cuidar niños y ancianos enfermos, todos morían misteriosamente.
Hay historias en las que el mal logra esconderse, disfrazarse y pasar desapercibido, esa mimetización les permite actuar impunemente por años. La historia está llena de esos asesinos que logran ser ignorados y hasta llegan a ser considerados como personas de gran corazón.
Esta es una de esas historias, es la vida de quien sería conocida como “Goeie Mie”, o la «Buena Mie», el apodo que sus vecinos le darían a Maria Swanenburg. Es una historia que se desarrolla durante la segunda mitad del siglo XIX en la antigua Holanda, hoy Países Bajos, una nación orgullosa y poderosa.
Maria Swanenburg nació en Leiden en septiembre de 1839, hija de Clemens Swanenburg y Johanna Dingjan, su vida estuvo rodeada de tragedias, de niña perdió a dos hermanas por causas desconocidas.
Muy joven, con apenas 12 años, se casó con Johannes van der Linden el 13 de mayo de 1868, y producto de este matrimonio tuvo siete hijos, cinco niños y dos niñas, esta unión duró hasta enero de 1886.
Pero su historia criminal se iniciaría pocos años antes, en 1880, cuando envenenó a su madre, Johanna, poco tiempo después repetiría la historia con su padre Clemens, ambos murieron bajo los efectos del arsénico.
Tras su divorcio, María quedó sola, por lo que se dedicó a cuidar personas enfermas, ancianos y niños, era una mujer de rostro amable y dueña de una actitud bondadosa, bajo ese disfraz la gente comenzó a confiar en ella, dejándola al cuidado de sus seres queridos, quienes empeoraban y morían de causas supuestamente naturales.
Pero había un dato perturbador, muchas de las personas a las que cuidaba tenían pólizas de vida con una única beneficiaria, “Goeie Mie”, así fueron acumulándose las personas a las que cuidaba y que morían.
Por tratarse de una época en la que los avances de la medicina eran escasos, las muertes pasaban desapercibidas, lo que sumado su imagen pública de ser una buena persona, y al escaso interés de la policía en investigar las muertes naturales, permitieron que la mujer actuara impunemente por años.
Familiares de algunas de sus víctimas vieron extraño ese interés de la “Buena Mie” por los seguros y comenzaron a sospechar, algunos de ellos murieron misteriosamente, sin embargo la acumulación de casos hizo que vecinos, aseguradoras, médicos y la policía sospecharan, por lo que se inició una investigación. Y fue cuando se descubrió la terrible realidad, al menos 27 personas habían sido envenenadas.
En diciembre de 1883 fue arrestada y, tras un juicio que atrajo la atención pública, fue condenada por tres asesinatos, aunque se cree que el número de muertos podría ascender hasta las 90 personas, en su mayoría niños. “Goeie Mie” fue condenada a cadena perpetua.
El 11 de abril de 1915 la “Buena Mie” murió en el correccional en el que cumplía su cadena perpetua.

