La noche del 14 de mayo, Mary Andreina Farías Torres, venezolana de 31 años y madre de cinco hijos, encontró una muerte brutal en el distrito de San Bartolo, en Lima, Perú, tras ser atropellada por técnicos de la empresa telecomunicaciones Claro.
El suceso que quedó registrado por cámaras de seguridad y de vecinos, no solo revela la frialdad de los victimarios, sino que además apunta a que las causas del asesinato sería una posible agresión sexual previa al crimen por parte de los técnicos.
Reportes de prensa señalan que Andreina había solicitado la instalación de un servicio de internet en su nuevo hogar. Los técnicos de la empresa PC Telecom, subcontratista de Claro, identificados como Rubén Darío Cueva Velásquez y Jean Carlos Montero, llegaron a su residencia a las 11:00 am. Lo que comenzó como una simple cita técnica se transformó en una prolongada y extraña permanencia que se extendió por casi doce horas, hasta las 10:50 pm del 14 de mayo, día del femicidio.
La inusual duración de la visita, junto con las desesperadas acciones de la víctima para detener a los sujetos, son los elementos centrales que han llevado a las autoridades a sospechar de que ocurrió algo terrible, previo al homicidio por atropello.
El video del incidente muestra a Andreina salir de su domicilio visiblemente alterada, llorando y gritando, mientras confronta a uno de los técnicos. Sus palabras, «¡Te voy a denunciar!», advierten sobre sus intenciones. Luego, desesperada por evitar la huida de los hombres, la mujer se montó en el capot de la van usada por los supuestos técnicos, quienes lejos de detenerse, aceleraron y la arrollaron, Andreína murió en el lugar. Los responsables huyeron.
La Policía Nacional del Perú confirmó que el caso se investiga como homicidio, sin descartar la hipótesis de una agresión sexual previa, pero esperaban los resultados de los exámenes forenses.
Por su parte las empresas vinculadas con el caso, Claro Perú y PC Telecom, emitieron comunicados rechazando el crimen y asegurando que denunciaron ante las autoridades a los implicados.
Andreina Farías había emigrado a Perú hace ocho años, buscando forjar un futuro mejor para sus cinco hijos, que permanecen en Venezuela. Su historia es la de muchas madres migrantes, cuyo sacrificio y esfuerzo se ven truncados por la violencia.
Migrantes vulnerables
La vulnerabilidad de las mujeres venezolanas migrantes es una preocupación constante entre los activistas sociales. La ONG Utopix, que monitorea la violencia contra mujeres, ha documentado consistentemente el aumento de los feminicidios de venezolanas en el extranjero. Su labor pone de manifiesto cómo la situación migratoria irregular, la precariedad económica y la falta de redes de apoyo, expone a las mujeres a un mayor riesgo de violencia de género, explotación y crímenes.
Este caso, con una presunta agresión sexual previa al asesinato, se alinea con este patrón de violencia documentado por organizaciones feministas que evidencia la cruda realidad de muchas venezolanas en la diáspora.
Perú es un país con una alarmante cifra de feminicidios y tentativas, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables registró 58 feminicidios y 93 tentativas entre enero y abril de este año, lo que deja en evidencia crítica situación de las mujeres en ese país.

