15 años de secuestros, violaciones y asesinatos terminaron cuando una pequeña de 13 años logró escapar de una pareja que la había secuestrado
Durante más de 15 años una ola de desapariciones azotó a familias en poblados ubicados entre Bélgica y Francia, decenas de niñas y adolescentes desaparecían sin dejar rastros, una historia que se descubriría gracias a un error cometido por el sádico asesino Michel Fourniret, quien más tarde sería conocido como el “Ogro de las Ardenas”.
Este sujeto es uno de los asesinos en serie más notorios de Europa. Logró evadir la justicia durante más de 15 años hasta su captura en 2003. Su caída se produjo tras un intento fallido de secuestro en Ciney (Bélgica), cuando su víctima, una niña de 13 años, logró escapar y alertar a la policía. Este error permitió a la policía lograr la detención del asesino y su esposa, Monique Olivier, desencadenando una investigación que revelaría una serie de crímenes atroces.
La policía belga sospechó que el caso tenía que ver con la desaparición de varias niñas, por lo que ahondaron en las pesquisas informando a las autoridades galas sobre la detención, y la investigación conjunta permitió vincular a la pareja con las desapariciones.
La pesquisa avanzó cuando Olivier decidió colaborar y confesó los crímenes de decenas de niñas y adolescentes. En 2004, Fourniret confesó haber asesinado a nueve niñas y adolescentes entre 1980 y 1990, mientras que Olivier reveló detalles clave, incluyendo los lugares donde enterraron a once víctimas. Su testimonio fue crucial para recuperar los restos de algunas de ellas.
Olivier no fue solo una cómplice pasiva, sino que participó activamente en los crímenes, usaba su apariencia inofensiva para atraer a las víctimas. La pareja operó con un macabro modus operandi: Fourniret, quien estaba obsesionado con la virginidad de las niñas debido a que descubrió que su primera esposa no era virgen, seleccionaba a las pequeñas, mientras Olivier las engañaba, tras tomarlas por sorpresa, las introducían en una camioneta y las trasladaban a lugares como el Palacio de Sautou el Ogro, donde el hombre saciaba sus bajos instintos.
El palacio lo había comprado con oro que había robado en un asalto millonario. Además de ese castillo, adquirieron otras propiedades que usaron en su brutal carrera criminal.
En 2008, Fourniret fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad por siete asesinatos, mientras que Olivier recibió 28 años de cárcel. Años después, Fourniret admitió más crímenes, como el de Estelle Mouzin, una niña de nueve años desaparecida en 2003. Sin embargo varios casos quedaron sin respuestas, ya que el asesino, en sus momentos de lucidez se negaba a informar sobre el sitio de la ubicación de los cuerpos faltantes.
Fourniret murió en el hospital de La Pitié-Salpêtrière de París el 10 de mayo de 2021, a los 79 años, de problemas cardíacos y Alzheimer.
Aunque el caso representó un éxito judicial, dejó al descubierto fallos en la cooperación policial entre Francia y Bélgica: los países no se informaban sobre las desapariciones y casos sospechosos.

